Junto al cantero extenso de abastecimiento de agua, entre las sombras de árboles, el área se esparce en una perfecta imagen pintoresca a ambos lados, exaltados por un sistema de regadío extra-colosal. Más allá de la belleza intrínseca en la naturaleza, que no necesita de más razones, se percibe la mano de una fémina celosa con su trabajo.
Pasión por una labor que comprende 39 hectáreas de tierra, de las cuales 9 son destinadas al consumo animal y a las instalaciones. De ese total, ella también ha desplegado una máquina en 16, dividida en cuatro cuadrantes, cada uno de 4 hectáreas vinculadas a sus trabajadores, que son 25.
Para todos es Iris Esther Venero Hidalgo, responsable de la Finca de Semillas, Orgánicos y Botánicos de la Empresa Agropecuaria Laguna Blanca en el municipio de Contramaestre de Santiago de Cuba. Y es que las palmas de delicadeza; firmes pero a la vez seguras, de detalle, cuidado y perfeccionismo llevan por sello en la zona a una mujer, quien refirió:
“El objetivo de aquí es obtener rendimiento en todos los cultivos, como son la yuca, fongo, y sus variedades de especie que nosotros la multiplicamos, porque el propósito nuestro es producir en 30 hectáreas. Queremos variar con el tomate y el pimiento, así como otros más. Los semilleros son de alta productividad y certificados; contamos, de igual forma, con granos como el maíz, el garbanzo, y frijol de distintos tipos”.
En la finca se pueden apreciar, además, cámaras de lombricultura en construcción con el propósito de generar 10 canteros de 10 metros de largo por 1 de ancho, que se convierten en 10 000 litros líquidos de esa lombriz procesada, los cuales garantizarán mayores resultados con los cultivos.
A esto se le suma el compost, mezcla del resto de cosechas, que al incorporárselo en un espacio de 40 metros de largo por 1 y medio de ancho, se utiliza con posterioridad para los campos. “Con este método, el maíz ha alcanzado hasta 1 tonelada y media por hectárea, y lo queremos llevar a 3; aunque el garbanzo ya logró 2, y lo extenderemos hasta 4”, acotó Iris, quien añadió acerca del compromiso de su estirpe:
“Las mujeres tenemos mucho que aportar, yo a mis 66 años aún mantengo este lugar siendo una belleza, y lo único que necesitamos para eso es deseo, fuerza y amor. Aquí estoy desde el año 88ʾ, y después de jubilada me volví a incorporar, porque cuando se está una vida entera haciendo algo, nunca se renuncia a eso. Quiero cada día más lo que hago, y la fuerza para producir mayores cosas también crece en ese camino”.