Talleres Automotores y Servicentros: Valiosos servicios en el anonimato
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- Categoría: Santiago de Cuba
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Existen entidades que por su rol social o desarrollo tecnológico gozan de un amplio reconocimiento público. Basta decir ETECSA, Cubana de Aviación, Desoft o Fábrica de Cemento y casi todos sabemos de qué empresa se habla, cuáles son sus principales prestaciones y dónde se encuentran ubicadas.
Sin embargo, existen otras que brindan valiosos servicios para un sector de la población y permanecen en el anonimato, donde subyacen hombres y mujeres que a diario realizan verdaderas hazañas laborales.
La Unidad Básica (U/B) de Talleres Automotores y Servicentros de la Empresa Provincial de Transporte, es uno de estos casos. El quehacer de sus más de 200 trabajadores pasa casi inadvertido pero sostiene cerca de 30 prestaciones entre las que se destacan la reparación de partes y piezas, chapistería, pintura, mecánica y soldadura.
De acuerdo a los datos aportados por su director, Ibrahim Hernández Cuevas, la U/B dispone de siete talleres automotores, cinco poncheras y una tienda de piezas de motos; y aunque su principal función es atender al sector de ómnibus urbanos, es la única entidad del Poder Popular que presta servicios de este tipo en moneda nacional a todos los sectores de la población.
De tal modo, en la calle Mariana Grajales, entre Julián del Casal y avenida Martí, radica una de sus locaciones para tapizar carros y arreglar bicitaxis, coches, carretillas y equipos de garaje.
En la intersección de la avenida de los Libertadores y calle 8 del reparto Sueño, cuenta con una ponchera abierta todos los días las 24 horas, con su compresor, limpiador de bujías y sistema de aire permanentemente de alta.
Para terminar de ilustrar el abanico de valiosos servicios que presta la unidad, en la esquina de la avenida Carlos Manuel de Céspedes e Independencia, posee un taller de Maquinado. En este, según su administrador Carlos Semanat Domínguez, se sustituyen importaciones mediante la rectificación de cigüeñales y tapas, y la fabricación de tornillos, tuercas y artículos de goma como zapatillas, retenes y calzos; requeridos fundamentalmente por ómnibus del servicio urbano e interurbano.
Loable resulta el hecho de que ninguna de sus instalaciones ha cerrado por tener algún equipamiento roto, aun cuando la capacidad, inteligencia y experiencia de sus aniristas e innovadores, es el mayor garante para mantener funcionando una tecnología soviética con cerca de 40 años de explotación.
Manos como las del mecánico de equipos de garaje Tásito Martínez Rodríguez, hacen posible que tornos, prensas y compresores tan añejos no se detengan. Él, que recientemente recibió la medalla Lázaro Peña, ha encontrado soluciones técnicas para turbinas de fregado, planchas para corregir ponches a las gomas sin cámaras y otros equipos. No obstante, su innovación de mayor trascendencia fue la de la fresa del taller de maquinado.
“Estuvo parada dos años. La dirección de la empresa contrató a dos ingenieros que no le dieron solución y me comprometí a arreglarla. Fueron tres meses de mucha invención porque al ser un equipo obsoleto, no entran al país piezas para él y tuve que hacerle una adaptación y ponerlo a funcionar con solo 48 cables, de los 1300 que originalmente llevaba su sistema”, comenta Tásito.
Pese a los inconvenientes que ocasiona trabajar con una tecnología tan atrasada, la unidad tiene hasta la fecha más de 348 mil pesos de ganancias; cifra significativa, si se tiene en cuenta que la mayoría de los ingresos han sido por concepto de mano de obra, ya que la venta de recursos ha sido prácticamente nula por la falta de ofertas.
Mucho más, si se valora el antecedente de que estos talleres reportaban, un lustro atrás, cuantiosas pérdidas a la provincia. Ese panorama fue cambiando por el compromiso de sus miembros y la organización, planificación, sistemático control y exigencia de su directiva.
Quizás su trabajo quede en el anonimato pero su huella late en las calles santiagueras. Hombres de la Unidad Básica de Talleres Automotores y Servicentros fueron decisivos, por ejemplo, en la recuperación de las cuatro guarandingas y el mantenimiento de las dos biplantas que hoy recorren la ciudad.

