Las instalaciones de la gastronomía estatal en Santiago de Cuba crecieron en el 2015 y también se acrecentó la necesidad de un mayor control, calidad y eficiencia de sus servicios, a tono con la actualización de la economía cubana.
Este año, las mayores incidencias en más de 54 mil inspecciones de la Dirección Integral de Supervisión (DIS), corresponden al Grupo Provincial de Comercio y la Gastronomía, dijo a la ACN Violeta Fundora, subdirectora de la DIS en el territorio.
Alteraciones de precios y normas, así como también la mala elaboración y manipulación de alimentos, son las violaciones principales que conllevaron a imponer más de cinco mil multas en el sector gastronómico, hasta el mes de octubre, lo que ya es casi una tendencia, añadió.
Otras tareas y retos tiene el Grupo en la atención a los planteamientos de la población, mediante evaluaciones más ágiles e integrales de las causas y los responsables de los problemas que enfrentan, según señalan informes evaluativos de la Asamblea del Poder Popular en el territorio.
La falta de preparación de los directivos en materia de normalización, metrología y calidad, y su inobservancia de los documentos normativos fueron identificadas como causas de las infracciones descubiertas en las inspecciones de la Oficina Territorial de Normalización de Santiago de Cuba, expresó su directora, Eloína Rodríguez.
El estímulo salarial a los trabajadores mediante la Resolución 17 aún no obtiene los resultados esperados, en muchos casos, por falta de gestión, recursos y organización administrativa, situación que requiere transformay adoptar medidas, dijo Olga Lidia Beitía, secretaria general del Sindicato del Comercio, la Gastronomía y los Servicios en la provincia.
Mayor sentido de pertenencia y preparación de los colectivos, así como también exigencia y control de los directivos, son algunas de las recomendaciones que se reiteran en cada uno de estos análisis y opiniones, lo que es posible lograr, según reflejan las experiencias de las mejores unidades.
El Coppelia Jardín de las Enramadas, en esta ciudad, es una de ellas, lo que responde al empeño y exigencia en la disciplina y control de la dirección del centro en la conducción de sus más de 100 trabajadores, de acuerdo con el criterio de Madelaine Sierra Robert, su joven subadministradora.
Destacó, además, el sentido de pertenencia hacia el lugar que ayudaron a construir y donde se educaron, pues la mayoría son recién graduados de ese giro, cuestión que se revierte y expresa en el buen trato y calidad del servicio a unos mil clientes diariamente.