Bien pocas emociones por sentir le deben de quedar a Olga Tañón en su visita a esta ciudad musical y bailadora del Oriente de Cuba.
Espectáculos a un lado, lo que ha encontrado la boricua aquí supera cualquier cálculo. Pero si Ud. estuvo cerca de la cantante, cuando fue con su hija Gabriela esta tarde a la Escuela Especial Frank País García, en el reparto de Vista Alegre, sabrá que allí debe haber gastado casi todas las emociones con esos niños encantadores.
Y Olga, a quien saludó un público entusiasta agolpado en la Avenida Manduley, cantó, bailó; su risa se desbordó; mostró infinita comprensión, y reiteró muchas veces el compromiso de apoyar al centro en lo que sea. Le queda por hacer el concierto de mañana en la Plaza de la Revolución e ir al encuentro con la Virgen de la Caridad del Cobre. Pero ya se llevó en el corazón a Santiago de Cuba.
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