Hace solo unos días recibí un correo electrónico de mis amigos habaneros Luis Darío Martos y Elizabeth Frómeta. Casi 8 meses después desde que nos conocimos en el Valle de Viñales, donde se celebró el IV Encuentro Nacional de Bosques y Jardines Martianos, organizado por la Sociedad Cultural José Martí. Recuerdo estar desayunando en el campismo Dos Hermanas, cuando Elizabeth repartía entre los delegados del evento unos prendedores hermosos y pequeños, que aun me recuerdan el aire puro y los inmensos mogotes del valle.
Ellos desarrollan hace al menos 3 años el proyecto comunitario Granjita Feliz, en el municipio capitalino de Guanabacoa, dirigido a la cunicultura, la siembra de plantas ornamentales y fresas, y la promoción cultural y comunitaria inspirada en la obra martiana.
Darío y Lisy (como la llaman los más cercanos) han terminado el año 2015 por todo lo alto, con una donación de alimentos para niños enfermos de cáncer. Esta actividad, que lleva como nombre Unidos por ti, se realiza mensualmente desde hace 17 meses, y ya cubre 80 niños de Guanabacoa, Regla, San Miguel del Padrón y el Cotorro. “Entregamos una vez al mes una caja de alrededor de 60 u 80 libras con viandas, carne y lácteos, tratando de dar una ayuda a esas personas. En ese espacio hacemos una actividad cultural en la cual participan artistas, incluso el dúo Buena Fe ha estado con nosotros en otras ocasiones.” Además, desarrollamos el espacio cultural Sueños Conquistados, dirigido a niños autistas, síndromes de Down y discapacitados intelectuales.
Una granja para todos
Elizabeth, guantanamera de nacimiento, nos comenta que comenzaron por un lugar pequeño, donde radica el corazón de la granjita: “una terraza conejar que está en nuestra casa y que actualmente ostenta un reconocimiento que otorga el Grupo Nacional de Agricultura Urbana y Suburbana. Ahí criamos conejos, sembramos fresas en macetas y tenemos plantas ornamentales. Solo tenemos 25 metros cuadrados a 7 metros y medio de altura, en un edificio multifamiliar, en el centro del casco histórico del municipio de Guanabacoa.”
“Sembramos hortalizas, vegetales, plantas ornamentales y criamos animales en un espacio construido de forma artificial, sustentable económicamente y sostenible para el medio ambiente. Nuestro objetivo es aprovechar los lugares pequeños y poder darle a la familia y al entorno una ocupación acorde a los cuidados ambientales, enseñado a las personas que se pueden hacer cosas útiles para beneficio de la sociedad”.
El proyecto comunitario Granjita Feliz no funciona solo desde la producción cunícola, sino que incluye una amplia visión social y comunitaria. Por ello realizan diversas actividades culturales, como un guateque dominical en la casa de la cultura con niños, jóvenes y adultos mayores. “Esta se convierte en una gran fiesta familiar, en la que participan no solo repentistas, sino declamadores, poetas, y todo el que desee compartir con nosotros.”
En el campo de la cunicultura tienen dos proyectos asociados: el Apolo –de desarrollo de la cunicultura familiar -, y el Nutricom –para la elaboración de pienso para conejos con recursos locales en cualquier región del país, a través de la sustitución de materias primas importadas, teniendo en cuenta los requerimientos nutricionales de la especie-.
“Nuestro club martiano lleva por nombre Fijamos Rumbo, y funciona como elemento aglutinador de todas nuestras actividades. Los miembros desarrollan acciones de ciencia y técnica, y de vinculación de la obra martiana con nuestra realidad.”
Señala que el club suscita la participación de la comunidad en los proyectos, que promueven un estilo de vida saludable, una alimentación sana, y el vínculo de todos los grupos etarios con la naturaleza. “Por eso existen círculos de interés y talleres en 27 escuelas de diferentes enseñanzas, en tres municipios de la capital: Guanabacoa, Regla y Boyeros. Esto permite tener aproximadamente tener casi 1500 estudiantes que forman parte los diferentes talleres que impartimos: de cunicultura, de cultivo de plantas ornamentales y las fresas, y de muñequería, parche y tejido.”
“Actualmente estamos tratando de expandirlo al resto de nuestra provincia y al resto del país, para que nuestras actividades se puedan realizar en otros consejos populares cubanos. Esta obra no requiere de grandes recursos materiales ni económicos, solo de mucho corazón y ganas de seguir haciendo.”