Cuba es uno de los países más envejecidos de América Latina, y la ciudad de Santiago ha sido premiada con la gracia de la longevidad. El número de ancianos ha aumentado con el paso de los años, y la vida del trabajador de hoy es mucho más dinámica; por eso el territorio se ha visto obligado a crear espacios para la recreación, el cuidado, la alimentación, y en general la atención de quienes nos dieron la posibilidad de estar en este mundo.
* Hogares de Ancianos en Santiago de Cuba: buen servicio para el adulto mayor
La intención de “geriatrizar” los servicios de salud, el Sistema de Atención a la Familia (SAF), además de la creación de círculos, casas de abuelos y hogares de ancianos, son solo algunas de las acciones para preservar ese tesoro que son los adultos mayores en nuestra sociedad, sobre todo cuando en sus residencias no cuentan con todas las condiciones.
Sin embargo, un papel fundamental en todo este proceso lo juega la familia, aun cuando el anciano se encuentre insertado en alguna de estas formas dedicadas a su resguardo. Por ejemplo, los hogares de ancianos en Santiago de Cuba, tienen como objetivo la rehabilitación de la persona de la tercera edad y su retorno al medio.
“El programa establece que nosotros somos un centro al cual debe venir el anciano a rehabilitarse, para tratar de resolver los problemas de salud que puedan traer consigo y que hagan que no tenga el ¨validismo¨ necesario, acorde con sus enfermedades y con su edad; de ahí el anciano debe volver al medio del que proviene, a su comunidad, sobre todo si tiene familia.
“Qué ha ocurrido en la práctica como criterio de la verdad, que aquí hay ancianos que tienen 20 años en el hogar y nunca han retornado a su entorno teniendo familia. Y es que uno de los problemas que puede ocasionar que los hijos de algún anciano, los sobrinos o los nietos, según con quien conviva, ingresen a su familiar de la tercera edad, es que no tengan condiciones en la vivienda.
“En este sentido, aquí hemos tenido casos donde el familiar dice que le están haciendo su habitación con todas las condiciones, que están construyendo la casa, pero eso ha perdurado durante años.
“Es decir, la familia se desconecta; y hay un porciento significativo de familiares que no atienden sistemáticamente a sus ancianos, que no los visitan, que no se ocupan de ellos con la frecuencia que deben, etc.”, comentó Rafael Claramunt García, uno de los psicólogos del hogar.
Esta institución, tiene programadas las visitas familiares desde la una y hasta las cinco de la tarde todos los días, y los sábados y domingos comienzan a las 10 de la mañana; precisamente para promover el vínculo con la familia que cobra mayor importancia cuando los ancianos se alejan de sus costumbres y su gente, para incorporarse a un centro interno donde necesita mucho afecto y amor de sus seres queridos para no deprimirse.
Diversas son las causas por las que la familia interna a sus ancianos en este tipo de hogares: a veces no tienen quien los cuide mientras trabajan y temen dejarlos solos; otros no cuentan con las condiciones ni el espacio en sus hogares; en ocasiones ese anciano durante sus años mozos no fue el mejor padre o madre, o no tuvieron descendencia y ahora no encuentran quien se encargue de ellos…
“La mayoría de nuestros internos son del sexo masculino, porque además, en el “América Labadí”, tenemos capacidad para 100 hombres y 52 mujeres; entonces hay muchos casos en que estos abuelos han tenido varios matrimonios, han vivido en diferentes lugares y no le han dado el suficiente amor y cariño a los hijos, como para que después esa descendencia pueda hacer por ellos cuando ya se vean desvalidos, o se constituyan en ancianos frágiles y en estado de necesidad, que es como nosotros los clasificamos en la comunidad.
“Esto varía mucho, hay incluso ancianos que han sido mamá y papá, pero de cuatro o cinco hijos, y al final los hijos no los atienden adecuadamente; hay de todo, y se le suma que a veces, familias unidas que han querido mantener en su hogar a los ancianos, han recurrido a otra de las variantes que existen en la comunidad que es el cuidador; sin embargo, esos cuidadores no les han salido buenos, han maltratado a los ancianos, en fin.
“El hecho de que la persona venga a vivir a una institución que es cerrada, que tiene un reglamento interno, ya limita sus libertades, su desempeño cabal en la sociedad, porque aunque tiene una atención integral y además un equipo de salud que lo encabeza el médico con el psicólogo, la trabajadora social y el resto de los licenciados que trabajan en el hogar para brindarle todos los servicios y cuidados que él necesita, ellos se sienten encerrados”, argumentó el psicólogo.
Para salir de este centro, es preciso solicitar un pase, ya sea para visitar a su familia, pasear, o ir a algún sitio que ellos necesiten, en el caso de los que tienen todavía validismo psíquico y físico, para poder andar solos.
“Un porciento de los internos está en proceso demencial, y se ve en el nivel de deterioro físico y mental en ellos. Pero en nuestro centro se les da la atención integral, se les baña, se les cambia la ropa constantemente, porque son muy dependientes en el sentido funcional.
“Nosotros luchamos dentro del proceso de rehabilitación, para que ellos mantengan su funcionalidad y tratamos de que logren hacer la mayor cantidad de actividades posibles, pero tenemos ancianos que no ven, otros que están desorientados, algunos enfermos con cáncer…”, aumentó el especialista.
A estos abuelitos, tanto los enfermos como los que están sanos, nada les haría mejor que el amor y la atención de sus familiares; ese cariño hace que se conserven mejor. No basta que la mayoría se sienta como en familia con los trabajadores del hogar y entre ellos mismos, por la constante socialización resultante de las actividades que se desarrollan en el centro.
El Hogar de Ancianos América Labadí, como debe ocurrir en todas las instituciones de este tipo en el país, funciona como una comunidad terapéutica, por la estrecha interrelación que se establece entre el equipo de salud y el resto de los trabajadores del centro con todos los internos, con la finalidad de su rehabilitación; pero en este plan, el papel de la familia es insustituible.
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