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Cuando el verde regresa a la tierra
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- Categoría: Ciencia
- Escrito por Martha Cabrales Arias
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Ante el panorama de tierra arrasada que ofrece hoy el extremo oriental, reservorio de la biodiversidad en Cuba, resulta alentadora la frase del título, salida de la experiencia y el
conocimiento del coordinador científico del Corredor Biológico en el Caribe CBC), doctor Nicasio Viña.
Remedando el nombre de la telenovela cubana que décadas atrás invocaba el cuidado del paisaje natural de la Ciénaga de Zapata, esas palabras aluden a la sabiduría de la Naturaleza, capaz de sanarse de sus propias heridas y emerger con bríos nuevos tras embates como el del reciente huracán Mattew.
El biólogo expuso que cada ciclón es un fenómeno particular, con sus especificidades, y el impacto ambiental tiene que ver con las características de las áreas que atraviesan. El análisis debe partir de la premisa de que esos eventos han ocurrido históricamente como procesos naturales.
Aclaró que no deben considerarse consecuencias del cambio climático, aunque sí pueden relacionarse con este sus frecuencias e intensidades, cada vez mayores. También remarcó, no obstante, que si esos fenómenos están presentes entre menores períodos de tiempo y fuerzas más poderosas, requerirán cada vez de más elevadas capacidades de respuesta.
Viña llamó la atención hacia la necesidad de quitar presión humana a los ecosistemas porque si esas zonas por donde pasan los ciclones son pequeñas y están fragmentadas, el impacto puede ser desastroso. De lo contrario, esas podas sanitarias pueden ser favorables y contribuir a revitalizar el entorno.
Ponderó los altos valores naturales de esa porción geográfica del extremo oriental, con notables características de endemismo y concentraciones de especies de gran significado para la conservación, pertenecientes en algunos casos al Parque Nacional Alejandro de
Humboldt, Patrimonio Natural de la Humanidad, y a las Cuchillas del Toa.
INDICIOS DE ESPLENDOR A LA VUELTA DEL MEDIO AÑO
Una mirada acuciosa y entrenada es la del científico hacia esos escenarios donde hoy la Naturaleza se pone a prueba a sí misma. Tras haber evaluado en el terreno varias de estas circunstancias en Cuba y en otros países, su punto de vista es que en unos seis meses, en la mayor parte de esas áreas habrá una vegetación verde, recuperada y con
una nueva energía.
Uno de los fundamentos de ese favorable vaticinio es que, aunque se registren pérdidas de hojas y de elementos emergentes, caídas de árboles y de otros atributos ambientales, se trata de un proceso natural en el que sobreviven los más fuertes, resistentes y capaces.
Otra razón para el optimismo se relaciona con su criterio de que esas zonas de Baracoa y Maisí son de las que de mejor manera podían enfrentar un embate de ese tipo, por ser grandes extensiones que han tenido, además, acciones de conservación.
Evoca el coordinador científico del CBC la experiencia edificante relacionada con el Turquino, la mayor elevación montañosa del país, que tras quedar virtualmente quemado a raíz de un huracán, unos meses después era difícil encontrar en él la huella del evento meteorológico.
Ante la voluntad estatal por ayudar a restañar esas lastimaduras ambientales, el biólogo instó a un manejo adecuado, a tener los mayores cuidados y hacerlo desde el conocimiento para evitar extracciones excesivas de nutrientes y materias orgánicas de los árboles que a la larga pueden ser dañinas.
CUBA Y EL CARIBE, EN MEDIO DE TODO
Casi 10 años al frente del CBC y sus investigaciones sobre estos temas otorgan a Viña el aval para predecir cuál sería el comportamiento de las migraciones de aves tras el paso de Mattew, en especial el de las rapaces, que están en plena temporada de traslados.
Porque Cuba y el Caribe están en medio del norte y el sur y sobre ambos pasan, entre otras tantas cosas, los vuelos de esos pájaros, el académico aludió a un ejemplo de cómo podrían reaccionar ante una de estas coyunturas naturales.
Se refirió a la abundancia de falconiformes observada por expertos de la reserva natural Siboney-Justicí, perteneciente al Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad (Bioeco), quienes apreciaron que más de 300 de esas rapaces volaban impulsadas por los vientos de cola del ciclón.
Ese 'río' de aves mostró su capacidad de adaptación, que podría alterarse si esos embates fueran demasiado frecuentes y poderosos, en opinión del especialista.
Enfatizó en Maisí como uno de los puntos de concentración de migración de esas especies, en cuyos matorrales costeros encuentran el aprovisionamiento necesario y están en estos momentos atravesando las secuelas de las lluvias y los fuertes vientos.
Igualmente detalló perspectivas relacionadas con las polimitas, esos ejemplares de formas coloridas y vistosas tan propias de estas regiones, y la consiguiente afectación que sufrieron aquellas localizadas en los cafetales.
Resulta categórico cuando repite que la respuesta humana debe ser la de quitar presión a los ecosistemas, sin renunciar al desarrollo, que debe ser sostenible y tener lugar en aquellos lugares adecuados, donde no rivalice con el abrigo natural que lo sustenta.
En lo adelante, toda la situación dejada atrás por Mattew plantea al CBC un nuevo imperativo que en el 2017 tendrá en la más reciente catástrofe en Haití un riguroso emplazamiento, al igual que las expectativas asociadas a Cuba, República Dominicana y Puerto Rico, los otros tres estados miembros.

