Los antibióticos son medicamentos utilizados para prevenir y tratar las infecciones bacterianas. Por otro lado, la resistencia a los antibióticos es un proceso que tiene lugar cuando las bacterias mutan en respuesta al uso de estos fármacos.
Son las bacterias, y no los seres humanos ni los animales, las que se vuelven resistentes a los antibióticos; y al ser farmacorresistentes pueden causar infecciones en las personas mucho más difíciles de tratar que las no resistentes. De ahí que se celebre por estos días la Semana Mundial de Concienciación sobre el Uso de los Antibióticos.
Al decir del Dr. Abel Tobías Suárez Olivares, Especialista de 2do grado en Medicina Interna, M.Sc. en enfermedades infecciosas y presidente de la Alianza Para el Uso prudente de los Antibióticos (APUA) en Santiago de Cuba:
“Las bacterias llegaron a este mundo primero que nosotros y la resistencia bacteriana es su mecanismo de adaptación al medio; es decir, uno le puede cambiar el medio, el medicamento, pero ella intenta sobrevivir en ese medio hostil por el mecanismo de la resistencia bacteriana, y aunque cada vez inventamos más y mejores antibióticos, las bacterias se vuelven también más resistentes, sobre todo por el uso indiscriminado de estos.
“Nuestra preocupación es que la población a veces exige que por cualquier gripe, por cualquier cosa se le dé un antibiótico, y a veces tenemos profesionales de la salud que no son capaces de convencer a la población. Para continuar con este ejemplo, la gripe es una enfermedad viral por lo que el antibiótico, que es contra las bacterias, no está haciendo nada más que fortalecer la resistencia bacteriana”, comentó.
Por eso es necesario que se cambie urgentemente la forma de prescribir y utilizar estos antimicrobianos; pues aunque se desarrollen nuevos medicamentos, si no se modifican los comportamientos actuales, la resistencia a los antibióticos seguirá representando una grave amenaza.
Estas transformaciones deben incluir medidas destinadas a reducir la propagación de las infecciones, a través de la vacunación, el lavado de las manos, la seguridad de las relaciones sexuales y una buena higiene alimentaria.
“Podemos hacer muchas cosas al respecto, los médicos, por ejemplo, cuando toquemos un paciente tenemos que obligatoriamente lavarnos las manos, mantener una higiene extrema; controlar que los antibióticos no se puedan adquirir sin receta para uso humano o veterinario, porque la aparición y propagación de la farmacorresistencia empeora. Evitar que la población los consuma en exceso, y por el contrario utilice solo los que necesita cuando los necesita, y eso solo lo sabe el profesional de la salud”, argumentó el Dr. Suárez Olivares.
Si las medidas no son efectivas y urgentes el mundo está abocado a una era post-antibióticos en la que muchas infecciones comunes y lesiones menores volverán a ser potencialmente mortales.
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