La provincia de Santiago de Cuba fomenta el uso de energía renovable con la construcción de biodigestores, para aprovechar los residuales nocivos al medio ambiente y contribuir al desarrollo sostenible.
Actualmente existen 143 sistemas ecológicos de este tipo, de los cuales 53 entrarán en funcionamiento al cierre del presente año, principalmente en zonas rurales e intrincadas.
Esos biodigestores, a partir de desecho de porcinos, brindan gas para la cocción de alimentos a 40 hogares los cuales ahorran como promedio más de dos kiloWatt al día y proveen un abono natural que mejora el rendimiento de las cosechas.
Rogelio Wanton, director de la oficina del Fórum de Ciencia y Técnica en el territorio, aclaró que la mayoría funciona entre productores privados y su uso ayuda a solventar la problemática energética-ambiental y proporciona un adecuado manejo de las excretas de animales, principalmente las del cerdo.
Es sencillo de implementar y se prioriza su utilización, por lo cual terminan otras instalaciones en Segundo Frente, puntualizó Amable Rodríguez, al frente del Fórum de Ciencia y Técnica en esa localidad montañosa, donde al cierre del 2015 integrarán otros tres y nueve que están en proceso de carga.
Debido al incremento de contratos para la producción de carne de cerdo,- Santiago de Cuba espera llegar a las 20 mil toneladas-, urge aplicar tecnologías que transformen las deyecciones en biogás y fertilizante.
Otras bondades son mejores condiciones higiénico-sanitarias y ambientales donde están situadas las plantas, el ahorro de más de mil 400 KiloWatt/h y de hecho la disminución en el consumo de leña, unido a la generación de alrededor de 60 toneladas métricas de abono orgánico para la agricultura y otros destinos.
Rodríguez informó acerca del desarrollo de otras fuentes alternativas como la solar, hídrica y eólica, con lo que se cumple lo establecido en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en su VI Congreso.
Rousmelis Rodríguez indicó que con el uso del biogás se humanizó su labor en la atención de su familia, ya que puede cocinar, hervir ropas y mantener alimentos en el horno, entre otras faenas.
En la provincia santiaguera se emplean digestores de cúpula fija, de campana móvil o flotante, y los plásticos o de geomembranas, muchos construidos con soluciones locales que revelan dominio de los adelantos científicos y el ingenio popular, ante las limitaciones de recursos para la construcción de las modestas instalaciones.