Cuatro chicos fuera de serie

Categoría: Ciencia
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estudiantes universidad de oriente“Cuatro chicos fuera de serie” podría parecer el título de una de esas películas de Hollywood donde se cuenta la historia de jóvenes genios de universidades famosas del mundo dedicados, por completo, a las ciencias de la computación.

Sin embargo esta “ficción” por llamarlo de alguna forma, no está lejos de la realidad, pues en nuestra Universidad de Oriente existe un pequeño equipo formado por Eloy, Aurora, Eduardo y Alexander que ampliamente podríamos decir que están “fuera de serie”.

Y aunque la humildad de estos santiagueros no permitiría tan alta categoría, el reconocimiento y la sapiencia lo tienen porque, hasta el 20 de mayo, participan en la final mundial del Concurso Internacional Universitario de Programación ACM-ICPC (por sus siglas en inglés), organizado por la Asociación de los Sistemas Informáticos.

Esta competencia se realiza todos los años y en esta ocasión será sede la ciudad de Phuket, Tailandia. Allí se alentará el desarrollo y conocimiento de habilidades en la programación de computadoras, las matemáticas, la resolución de problemas y el trabajo en equipo.

“Conquer & Divide”, nombre del grupo de la facultad de Ciencias Naturales y Exactas, será la representación por la casa de altos estudios del oriente, siendo un mérito de esta institución su asistencia a estos eventos mundiales por tercera vez consecutiva.

Cuba ha estado involucrada en estas competencias desde hace alrededor de nueve años, a partir de un movimiento que se creó en las universidades del país y en el área del Caribe.

El Alma Mater santiaguera está participando hace aproximadamente siete años con una serie de clasificatorias que van desde un concurso a nivel de centro, luego a niveles nacionales y de ahí regionales, que son los que clasifican a la final.

Los muchachos del “Conquer & Divide” obtuvieron el tercer lugar en la caribeña, donde participaron 43 equipos de 22 universidades de Cuba, República Dominicana y Puerto Rico.

Según expresó el profesor Eloy Rafael Oliveros Domínguez, licenciado en Ciencias de la Computación y entrenador, el concurso radica en un equipo de tres estudiantes con una sola computadora que se enfrentan a doce problemas de computación con una complejidad media y alta, dependiendo de los niveles de la competencia, o muy alta como la que sucederá, en los cuales se manifiestan conocimientos de varias de las asignaturas que se imparten en la carrera , dígase por ejemplo: diseño- análisis de algoritmos, estructura de datos, matemáticas discretas, análisis matemáticos y demás.

“En el ejercicio los integrantes tienen que demostrar habilidades programando una solución a un problema que tiene unos datos de entrada y unos de salida esperados. Es decir hay una respuesta correcta que se conoce por el jurado o la computadora para la cual la solución que el equipo brinde tiene que ser exactamente igual.

“No es una prueba escrita que uno entregue y un grupo de profesores y jurado lo evalúe sino que una PC de forma automática reconoce si la solución es correcta o no, es inmediata y no hay soluciones intermedias, está bien o mal. Siempre el objetivo será hacer la mayor cantidad de ejercicios.

“En la competencia del Caribe se presentaron 11 problemas y nosotros hicimos siete, quedando en tercer lugar, el primer lugar hizo nueve y eso, comparado con la cantidad de instituciones que participaron y el prestigio de estas, es significativo.

“Ya el hecho de ir en la final mundial es un mérito enorme; acuden 120 equipos más o menos y es uno solo por universidad, donde están representados los mejores del planeta, siendo el mayor evento en esta categoría.

“Para nosotros es un orgullo representar a nuestro centro que por tercera vez está en lo más alto del ámbito de la computación, y poner en un sitio muy elevado su nombre”, puntualizó Olivero.

“Creo que va a ser una experiencia muy interesante estar rodeado de los mejores estudiantes de las ciencias de la computación y de la informática a nivel internacional. También he escuchado que asisten personalidades que vemos en los libros y documentos y que van a estar allí y eso será grandioso”, comentó.

Eloy es recién graduado y se siente como un aficionado de la programación competitiva, y como responsable de este movimiento en la Universidad siempre está preocupado porque los estudiantes se integren y tengan numerosos resultados.

Aurora Gil Pons, de tercer año de la carrera, es la primera mujer cubana en participar en este encuentro y refiere que desde chiquita sintió pasión por esta ciencia participando en 12 grado en un concurso nacional de matemática que le permitió coger directamente la carrera.

“Estamos muy emocionados, todos los días nos preparamos a través de sitios en Internet con jurados online donde uno resuelve ejercicios y mandas problemas, y ellos te responde si son aceptados o no, y el por qué, y en ese sentido uno estudia para mejorar, también se hacen conferencias al respecto e intercambio con otros alumnos.

“En esta competencia hay un nivel muy elevado de competitividad, por ejemplo, un equipo que en la del Caribe logra hacer ocho ejercicios y en la final tan solo hace dos o tres. Cuba en una final mundial no ha hecho más de tres. Los mejores equipos los han llegado a hacer todos y la diferencia es muy alta en cuanto a preparación, conocimiento y el nivel de dificultad es muy, muy alto.

“Para nosotros las expectativas es no irnos en blanco y es una ilusión por lo menos hacer tres ejercicios, ese sería un sueño cumplido” señaló Gil.

Eduardo Pascual Aseff, de cuarto año y Alexander Bestard, de primer año, son los otros dos integrantes y al igual que su compañera cogieron la carrera por su participación en concursos de matemática e informática, respectivamente.

Para Bestard las cosas son un poco más fácil debido a que en 12 grado participó en las Olimpiadas Internacionales de Informática, en

Kazakhstan siendo la única representación cubana.

“Ese encuentro me posibilitó tener un poquito más de dominio en cuanto a las competencias de computación. Allí compartí con varios estudiantes, muchos “fuera de serie”, como se dice en argot callejero, y esa experiencia nos ayudará”, señaló Bestard.

“Trabajamos muy bien en equipo, nos reunimos para hacer ejercicios y resolverlos juntos. Yo soy malísimo en ingles y Aurora y Eduardo me ayudan a interpretar los problemas y así buscamos las soluciones”, concluyó.

Bestard, a decir de su profesor, es un estudiante de alto aprovechamiento en la docencia, incluso pasó por suficiencia algunas de las asignaturas como programación y algebra, lo que posibilita que le dedique más tiempo a los estudios de avanzada e ir trabajando en proyectos de investigación.

Estos jóvenes que tienen entre 18 y 24 años, aunque pasan mucho tiempo sentados frente a una computadora, también son amantes de las series, películas, del fútbol y del momento que comparten con sus amigos y familiares.

Los tres son estudiantes muy inteligentes, talentosos, estudiosos, creativos y preparados, que llevan muy cerquita de ellos el fascinante mundo de la programación.

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