Durante el verano las infecciones cutáneas son más frecuentes, de ahí la importancia de extremar las medidas higiénicas y preventivas para evitar la proliferación de enfermedades altamente contagiosas como el impétigo.
Es por eso que conversamos con la Dra. Yamila Valiente Hernández, especialista de Segundo Grado en Dermatología y Jefa del Grupo Provincial de esa especialidad.
¿Qué es el impétigo?
El impétigo contagioso es una infección cutánea causada por gérmenes del tipo de las bacterias, fundamentalmente estafilococos y estreptococos. Aparece generalmente en los niños, aunque se registran casos en personas con edad avanzada. A pesar de ser una enfermedad infecciosa causada por bacterias es auto inoculable, o sea, una vez que aparece una lesión de impétigo, mediante el rascado y el contacto con las manos se disemina hacia otras partes del cuerpo y puede ser trasmitida a otras personas.
¿Cómo se puede reconocer?
Clínicamente se caracteriza por la aparición de ampollas con pus, que al romperse dejan una erosión con un borde eritomatoso (rosado) y que se cubre en su superficie con una costra color miel (postilla). Los pacientes las refieren como llaguitas, o en forma de quemaduras por
cigarro. Estas vesículas son muy flácidas y revientan fácilmente.
¿De qué manera se trata?
Estamos hablando de una infección bacteriana que entra en el grupo de las piódermitis, y es de obligatorio cumplimiento el tratamiento con antibiótico sistémico, por vía oral o parenteral, durante 10 días.
Desde el punto de vista microbiológico se recomienda de primera elección el Sulfaprín o Cotrimoxazol, y en segundo lugar la Eritromicina, aunque se ha observado que la Cefalexina puede ser efectiva. Además es necesario aislar al paciente, y evitar el contacto con otros niños. La higiene es fundamental: el baño con agua y jabón, lavado sistemático de las manos, ropa de uso personal, sábanas y toallas, juguetes, peines, y la desinfección de todos los objetos que el niño manipula. También es importante dentro del tratamiento tópico los baños con hojas, con mucho cuidado de no abusar para evitar complicar la enfermedad.
¿Cómo debe ser el uso de hojas y cuál se recomienda?
Sugerimos los baños con hojas de guayaba por sus demostradas propiedades antisépticas. Se recomienda hervir de ocho a 10 hojas y gastar hasta un litro de agua, disolverlo en tres o cuatro litros de agua y aplicarla a temperatura ambiente luego del baño hasta dejarla secar.
Luego realizar un descostrado gentil utilizando una torunda, y de manera superficial tratar de desprender las postillas de las lesiones sin forzarlas, pues si sangra se multiplican y ocasionan otra costra. Si no se desprende en el primer baño no se preocupen, en los próximos debe ceder. Luego se aplica una crema antibiótica que puede ser Neobatín o Gentamicina. ¡Cuidado con el abuso de las hojas! Hay personas que de muy buena fe recomiendan el baño con hojas amargas que pueden irritar la piel y provocar una dermatitis sobreañadida, lo cual complica la infección.
¿Puede utilizarse la violeta genciana?
El uso de la violeta genciana es tradicional en estos casos, por sus propiedades antisépticas, pero es muy difícil encontrarla actualmente en las farmacias. No tiene contraindicaciones, y puede utilizarse después del baño, pero nosotros recomendamos las cremas de Neobatín y Gentamicina, nunca usarlas junto con la violeta genciana.
¿Están siendo efectivos los tratamientos a esa enfermedad?
Los gérmenes de estafilococos están haciendo resistencia a un grupo de antibióticos como la penicilina y amoxicilina, lo que conlleva que el impétigo haga aparentes mejorías pero no se destruyen las bacterias, por lo que recurren las lesiones y aumentan en número. A esto debemos sumar los casos en que los padres descubren una lesión infestada y le aplican cremas antibióticas que no resuelven el problema, sin recibir la adecuada asistencia médica. Entonces ocurre que esas bacterias siguen circulando en sangre, y continúan produciéndose las lesiones a nivel de la piel. De ahí la importancia de que un especialista revise y medique al niño, y de hacer el tratamiento con disciplina, en la casa o ingresados en el hospital si fuera necesario.
¿Puede complicarse el impétigo?
Sí, sobre todo si no se aplican las medidas ya mencionadas. Ese germen que está en la piel y que toma sangre puede ocasionar una glomerunonefritis (afectación renal) con serias limitaciones de por vida. También puede provocarles carditis, y afectar la válvula mitral con manifestaciones secundarias en el sistema cardiovascular. Pero además afectar las articulaciones y producir fiebre reumática.
¿Algún llamado de alerta a la familia?
La familia debe ser muy cuidadosa con la higiene de los niños en el hogar, como principal medida para prevenir el contagio por impétigo. Pero una vez que tengan la infección se deben extremar esos cuidados, buscar asistencia médica y cumplir con las orientaciones de los especialistas, no se deben automedicar. No son pocas las personas que ven mejorías y suspenden el tratamiento. Otras erróneamente lo interrumpen y al cabo del tiempo intentan terminarlo. Es bueno estar pendientes de la evolución de los pequeños que padecen impétigo, y saber que aun cuando las lesiones desaparecen, pueden quedar bacterias latentes que se multiplican y provocan complicaciones con daños irreversibles para la vida de nuestros niños.