Nunca pensé que algún día fuera a volver. Apenas entro y me vienen lindos recuerdos a la mente. Es la hora del receso. Los niños salen corriendo de las aulas. Se siente la algarabía.
Han transcurrido 62 años desde que un grupo de jóvenes, en magnífico desagravio, no dejaron morir al Apóstol en el año de su centenario, y llegaron a hasta estos muros dispuestos a vencer o a morir por la Patria que los vio nacer.
Hoy, ya no es un cuartel de represión y tortura. Hoy es un centro de enseñanza, en el que niños y adolescentes se preparan para el futuro.
Con una matrícula de casi dos mil estudiantes, distribuidos en cinco escuelas primarias y una secundaria básica, el cuartel Moncada es uno de los lugares históricos más visitados por los santiagueros, un sitio de referencia obligada en el que la historia habla por sí sola. Cada pasillo, cada muro, cada aula, cada salón, cada bala, tiene algo que contar.
“El otrora Cuartel Moncada es una construcción que data de 1859. Su primer nombre fue Nuevo Presidio, pero a medida que transcurrió el tiempo la fortaleza asumió otros nombres, al igual que fue cambiando su estructura. En 1868 asume el nombre de Reina Mercedes y en 1909 pasa a llamarse Cuartel Moncada, a propuesta de antiguos generales de las luchas independentistas en honor al destacado General de las guerras por la independencia, José Guillermón Moncada, quien sufrió prisión en este cuartel”.
“Mantuvo este nombre hasta que el 28 de enero de 1960 es inaugurado por el líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz como un centro de enseñanza y se convierte en Ciudad Escolar 26 de julio”, así declaró a Sierra Maestra, Ana Pacheco Pargas, especialista principal del Museo Histórico 26 de julio.
Respecto al museo, Pacheco Pargas comentó que “se funda el 26 de julio de 1967. A lo largo de los años por sus salas han pasado importantes figuras, tanto nacionales como internacionales, ya sea del arte, la política, el deporte, la ciencia y la cultura. Tal es el caso de presidentes como Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Evo Morales, José Mujica y Xi Jing Ping. También personalidades de la cultura como Antonio Gades y el actor norteamericano Dany Glover”.
En los años 80 Fidel visitaba constantemente este museo pues en ese período asistían con frecuencia los presidentes del antiguo Campo Socialista. La última visita del Líder Histórico de la Revolución a esta institución, fue el 20 de enero de 2003. Hace ya trece años, estuvo aquí acompañado del destacado periodista francés Ignacio Ramonet, preparando el libro Cien Horas con Fidel.
La foto
Una de las museólogas que estuvo durante la visita del compañero Fidel, el 20 de enero de 2003, es Odalys Fernández Téllez, quien en aquel entonces contaba con solo 28 años y llevaba poco tiempo de laborar en el museo. A pesar de eso, para Odalys su experiencia ese día fue inolvidable.
“La visita fue anunciada con poco tiempo. El vino acompañando al periodista Ignacio Ramonet, quien estaba haciendo un libro sobre su vida. El objetivo fundamental del recorrido fue contar qué había acontecido en este sitio el 26 de julio de 1953.
“Yo recuerdo que Fidel llegó al Cuartel a pie. La comunidad en cuanto supo que él estaba, salió a recibirlo y se aglutinó frente al polígono. Al museo entró casi ya al mediodía. Lo primero que hizo cuando llegó fue dar los buenos días. Hizo el recorrido que no duró más de una hora. Firmó el libro, y a la salida, muy complaciente se tiró una foto con nosotros. Al cabo del tiempo, casi dos años después nos llegó la foto. Nosotros no imaginamos que llegaría, pero llegó, y hoy la exhibimos en el museo como recuerdo de aquel día inolvidable”, expresó.
Maestra por excelencia
Ser educadora para ella lo es todo. Es máster en ciencias de la educación y maestra de sexto grado del aula museo de la ciudad escolar 26 de julio.
Sobre lo que para Ana Rosa Brito Chaveco significa el ser maestra en la ciudad escolar, comentó a este semanario.
“Para mí es un honor y un orgullo ser maestra en esta escuela. No porque sea la más importante, sino porque es cuna de una gran tradición histórica de lucha, que aquí se sembró aquella mañana de la Santa Ana de 1953.
“Antes del triunfo de la Revolución, esta escuela era un cuartel de tortura. Pero luego del 1ro de Enero la historia cambió. Hoy el otrora cuartel Moncada es una institución de enseñanza en la que los niños caminan libremente, aprenden de manera gratuita, se forman como hombres de bien y se preparan para el mañana”.
Cuando le pregunté sobre qué momento significativo recuerda de los que ha vivido en la institución, ella con mucho cariño dice, “el momento que más recuerdo fue la visita del líder de la Revolución bolivariana Hugo Rafael Chávez Frías, que aunque no vive físicamente, sí viven sus ideas, y al igual que José Martí y Fidel, es un paradigma para la joven generación que se forma en estas aulas”.
La continuidad está asegurada
Los niños son los principales protagonistas de la obra transformadora de la Revolución. Son el porvenir, y la continuidad de nuestro proceso revolucionario cubano.
Dos pioneras que bien lo demuestran son Clara Soler Infante y Gabriela Buch Guiliarte, ambas cursan el sexto grado en la Ciudad Escolar 26 de julio y pertenecen al aula museo.
“Me siento muy feliz de estudiar en la ciudad escolar 26 de julio. Como pionera y cubana, amo a mi Revolución, ya que gracias a ella, todos los niños podemos aprender de manera gratuita y adquirir los conocimientos que nos servirán para en un futuro ser hombres y mujeres de bien, así expresó a Sierra Maestra la pionera Clara, quien confesó que le gustan las matemáticas y la Historia, y que cuando sea grande desea estudiar relaciones internacionales.
A tan corta edad, Clara tuvo la oportunidad de conocer al héroe de la República de Cuba, Fernando González, quien en una ocasión realizó una visita al museo, y fue ella la que le dio el recorrido, como la más experta de las museólogas. Al respecto, la joven pionera comentó, “significó mucho para mí pues es en este momento es cuando nos damos cuenta que nuestra lucha por su liberación no fue en vano”.
Por su parte Gabriela, quiere ser estomatóloga en un futuro, y le gustan las asignaturas de Lengua Española e Historia. Con la serenidad de una pequeña comprometida con su tiempo, Gabriela dijo, “Para mí es un orgullo pertenecer a este centro, por toda la historia que atesora. Aquí me siento contenta pues estudio y me preparo para ser útil a la Revolución”.
Concluyó -luego de recitarme un poema dedicado a Martí- enviando un agradecimiento a Fidel, Raúl y a la Revolución por darle la oportunidad de poder estudiar en esta escuela de manera gratuita.
“Decirle a Fidel que duerma tranquilo, que este confiado porque somos el futuro de la Patria, somos los forjadores y con nosotros la continuidad de la Revolución está asegurada”, dijo.
Ya me voy. Me voy contento, porque sé que la batalla de la Revolución está ganada. Que lo que soñó Martí, y cumplió Fidel, al convertir este cuartel en escuela, es precisamente lo que se puede apreciar cuando se visita este histórico lugar, que ya tiene 56 años. Poco a poco me alejo del Moncada y me adentro, ahora, en las lindas calles de mi Santiago.