El desenfado es quizás es quizás uno de los rasgos que mejor nos identifique como cubanos. Es habitual que las cosas que más nos preocupen no impidan el milagro de la sonrisa,porque tenemos esa capacidad de no aminorarnos ante nada.
En momento más complejo de su vida, estoy seguro, ha sorprendidoa quienes intentan consolarlo con una sonrisa a flor de labios, como es posible no lo sé, sencillamente somos así.
A los cubanos nos encanta hablar gesticulando, nuestra prosémica es delatora. A veces algunos extranjeros, más medidos en su gestualidad, tienen la impresión de que asisten a una gran pelea al ver un diálogo entre cubanos, que en realidad es la conversación más diáfana. Le aseguro que no pocos han incurrido en el error.
Ese espíritu está en cada cosa que hacemos, hasta en el ritmo único que tenemos al caminar; en Santiago de Cuba se acentúa por la presencia ilimitada de las lomas, caminar en esta ciudad tiene su tumba´o.
Lo mejor del desenfado que nos caracteriza, es que nos ha permitido enfrentarlo todo con fe, porque está en la base de nuestra cultura, porque hablando claro está en nuestro ADN.
Sin embargo, en los tiempos que corren parece que también se ha globalizado el estrés y en ese afán de querer ser una cultura moderna, como ciertamente somos nos agobiamos con necesidades a veces irreales o aspiraciones que no siempre se adecuan a lo que somos como nación.
Y olvidamos lo más valioso que tenemos como nación: la capacidad de disfrutar con lo más elemental, porque a diferencia de otras culturaspodemos ser felices con poco sin que ello signifique en modo alguno una limitación en nuestra pretensión de alcanzar la plenituddentro de los valores que forjamos y que nos engrandecen como nación.
El gran reto está hoy en mantener el orgullo por ser cubanos y desterrar cualquier asomo de chovinismo porque hace mucho daño.
La cultura vertebra la cubanidad misma y debe posibilitar una reproducción de la vida en el que el paradigma de felicidad al que aspiremos siga teniendo a quienes habitamos este archipiélago en el centro.Con ese fin debemos compulsar esfuerzospor articular al país como un espacio de voces múltiples que tengan como opción contribuir desde la horizontalidad a la integración de proyectos individuales y colectivos en un gran proyecto nación.
Tarea difícil pero no imposible, en Cuba somos muchos los que seguimos soñando el futuro con el mismo desenfado con que vivimos.