Se dice que cuando alguien ama lo hace con todo el corazón, y durante mucho tiempo se ha expandido la romántica idea de que este órgano del cuerpo humano es el responsable del sentimiento más hermoso y grande del mundo.
Aunque es sabido que es el cerebro y no el corazón el causante de las emociones, reacciones y sentimientos, sigue siendo este último el que palpita y se acelera cuando vemos, tocamos, e incluso pensamos en aquel (o aquella) que nos “mueve el piso”, popularmente hablando.
Ahora, dejando a un lado el romanticismo y con los pies sobre la tierra, es preciso amar y cuidar al corazón. En el mundo mueren alrededor de 17 y medio millones de personas anualmente por afecciones cardiovasculares. Uno de estos problemas, el más temible y representativo, el que cobra más vidas y sobrecarga a los Estados por los gastos que ocasiona, es la cardiopatía isquémica y el infarto agudo de miocardio, como su forma más grave.
En Cuba el 2015 finalizó, según comentó Dr. Carlos Manuel Angulo Elers, especialista de segundo grado en Cardiología y jefe del grupo provincial de la especialidad, con más de 24 mil defunciones por afecciones cardiovasculares; y el territorio santiaguero aportó en esta cifra alrededor de 2000 fallecidos.
El dato anterior ubica a Santiago de Cuba en el segundo lugar a nivel nacional en cuanto al número de defunciones por problemas cardiovasculares; el que sería menor sin dudas, si las personas fueran más conscientes de la necesidad de la prevención.
Los métodos de vida “cardiosaludables” incluyen en primer lugar una dieta adecuada, balanceada, donde predominen los vegetales y las frutas; además hay que disminuir casi a cero la utilización de la grasa animal, tan dañina y reconocida como como una de las causas de la arterioesclerosis, que es a su vez, al decir del especialista, la causa fundamental del desarrollo de la placa de ateroma, que deriva en una cardiopatía isquémica como tal, en sus diferentes variantes, incluyendo la muerte súbita.
Caminar, realizar ejercicios físicos con regularidad sin demasiado esfuerzo, solo para evitar el sedentarismo y movilizar un poco el cuerpo y los latidos del corazón, son también maneras de cuidar este órgano vital.
De igual modo, disminuir o anular el hábito de fumar, es otra de las alternativas. No hay que olvidar que esta práctica multiplica la aparición y la letalidad de la cardiopatía isquémica. Quiere decir esto que si usted no fuma pero su pareja, su colega de trabajo, o alguien en su casa lo hace, usted está corriendo el mismo riesgo. Por eso hay que insistir en la lucha contra este hábito, que en nuestro país es bastante fuerte y generalizado.
Buscando mecanismos de control para determinadas afecciones como la hipertensión y la diabetes mellitus, estamos también haciendo prevención de las enfermedades cardiovasculares. Es posible afirmar por ejemplo, que un gran porciento de la diabetes mellitus que hay en nuestra provincia es de tipo dos; la cual se contrae en la adultez fundamentalmente y casi siempre está asociada con malos hábitos dietéticos.
Ya después de que se contrae la enfermedad u ocurre el infarto, existe un 50% de probabilidades de que la persona muera antes de llegar al hospital, explicó el Dr. Angulo, quien dijo además que entre un 12 a un 15% de los que llegan vivos al centro de salud pueden fallecer por lo dañina que es esta afección.
En los últimos tiempos la edad de población afectada por las enfermedades cardiacas se ha reducido, y cada vez hay más jóvenes que tristemente acuden al médico con tales situaciones. Otras veces la enfermedad toda a la puerta cuando somos más útiles, más dinámicos, cuando hemos llegado a la madurez plena, a la madurez intelectual, cuando estamos potenciando nuestra capacidad.
Y por supuesto se convierte en invalidante, porque crea dificultades, uso de medicamentos y de recursos que en un final mejoran la calidad de vida y el pronóstico de la enfermedad, pero definitivamente no la curan.
De ahí la importancia del control de los factores de riesgo, lo que se traduce en ganarle vidas a la muerte. Prevenir es salvar, y una enfermedad cardiovascular aun cuando no nos arrebate a una persona querida, tiene un costo económico que puede dar al traste con cualquier proyección familiar. Por eso ama a tu corazón y cuídalo, para que puedas tener junto a tus allegados una vida saludable.