“Uno queda para siempre siendo
habitante de esa caja mágica que
es el periodismo.”
Eduardo Galeano
Un “profe” de la Universidad solía decirnos que el periodista es el único profesional que publica sus errores, y que estos se quedan en el recuerdo de las personas por mucho tiempo, contrario a lo que ocurre con los buenos trabajos periodísticos.
“Si el trabajo queda bien la gente te felicitará ese día, pero al siguiente tienes que empezar de cero porque ya nadie lo va a recordar...en cada edición comienza todo de nuevo”. Tal vez por eso nos exigía tanto la pulcritud y elegancia del lenguaje, el uso adecuado de la técnica periodística y la creatividad que da un sello, que marca estilo.
Entonces no lo sabíamos bien, pero el periodismo es una profesión que no se ejerce pensando en el salario ni en las prebendas que podría proporcionar, sino por una profunda vocación de servir a los demás, de aportar –modestamente- ideas que enriquezcan el debate social sobre lo que necesita ser cuestionado, mejorado o transformado.
Se es periodista como se es ser humano; no basta el dominio de los géneros y la experiencia para ser bueno en este oficio, hace falta también la capacidad de sensibilizarse con lo que afecta a los demás, de ponerse en el lugar del otro y aún así, no apasionarse en los razonamientos y contener a veces los sentimientos propios para no emitir criterios injustos, para decir cosas útiles, de esas que mueven el pensamiento colectivo y generan soluciones.
Trabajar en un medio de prensa es una oportunidad para ayudar a las personas, para resaltar el esfuerzo y los resultados de quienes día a día están construyendo este país; es una puerta abierta a experiencias personales que se atesoran toda la vida; es sobreponerse a innumerables dificultades y, como todo el mundo, salir adelante, tratando de hacerlo mucho mejor en cada edición.
Ser periodista es, más allá de todo, una manera de ver y asumir la vida. Un colega decía jocosamente: “a las tres de la mañana, en medio de un apagón, desnudo, sigo siendo periodista”; la imagen es “atroz”, ya lo sé, pero expresa el sentir de alguien que en cualquier circunstancia sigue viviendo y respirando por una especialidad que se convirtió en su filosofía de vida, de la que no podría despojarse a pesar de las injusticias que a veces enfrentamos, de las cortapisas y las incomprensiones que pueden surgir; a pesar de las necesidades materiales que la remuneración no logra compensar. Un excelente periodista, Reynaldo Cedeño, dice que ser periodista es ser Quijote, y tan lo es que no se renuncia al periodismo, como no se renuncia a la piel.