Ahora que están de vacaciones…

Categoría: Opinión
Escrito por Indira Ferrer Alonso
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lecturaAunque la lectura no figura entre las opciones de recreación más populares entre niños y jóvenes, leer puede ser una provechosa manera de utilizar el tiempo libre, mejorar el estado de ánimo, entretenerse, relajarse y, a la vez, prepararse para afrontar mejor la vida.

Y no se trata de dejar a un lado los juegos, la práctica de deportes, las excursiones, los viajes, la playa, los paseos por la ciudad o el disfrute de animados, series, películas, telenovelas, etc.; sino de hallar el momento propicio para encontrar en libros, revistas u otras publicaciones, nuevos saberes, historias interesantes y conocimientos que serán útiles toda la vida.

Si usted, es de los que ven en la lectura un ejercicio exclusivo de la actividad escolar y -por tanto- una práctica innecesaria ahora que sus hijos están de vacaciones, permítame comentarle algunos beneficios del hábito de leer para el desarrollo de los niños y adolescentes... y tal vez cambie de opinión.

Aunque pueda parecer bastante obvio, la lectura enriquece en todos los aspectos la vida de los seres humanos, independientemente de su edad; y esto es particularmente efectivo durante la niñez y la juventud porque es una tarea compleja para el cerebro -que lo ejercita- y favorece funciones como el pensamiento, la memoria y la concentración.

Mientras más lee un niño, mayor será su capacidad para concentrarse en esta actividad por más tiempo. Además, aprenden sobre el mundo que los rodea (historia, costumbres, personas, artes, ciencia, lugares) y crean un acervo que les permitirá comprender mejor los contenidos de las materias escolares, los mensajes difundidos por los medios de comunicación y los acontecimientos de su entorno.

Leyendo, los chicos desarrollan habilidades lingüísticas: aprenden palabras y expresiones nuevas, maneras de redactar diferentes y, a la vez que amplían su vocabulario, mejoran la ortografía. Por otra parte, las descripciones de lugares, edificaciones, ambientes, personas, etc., estimulan al cerebro a traducir esa información en imágenes mentales: un niño que lee es un niño que imagina más.

La sensibilidad hacia las personas, la capacidad de ponerse en el lugar de los demás y de actuar con solidaridad, es una virtud a la que mucho puede contribuir la lectura. Asimismo, beneficia considerablemente el rendimiento escolar; los alumnos con hábito de leer suelen tener mayor retención y entendimiento que los que no leen frecuentemente.

Los libros ofrecen mundos nuevos y fascinantes. Una historia bien contada -no importa si es real o de ficción- es una oportunidad para el deleite y el aprendizaje. Hay libros que atrapan y no queda otra que devorarlos porque llevan a otra época, a otras vidas... y uno emerge de ellos con los ojos más atentos y la mente más abierta.

Un libro leído es un conjunto de saberes que se archiva en la memoria y reaparecerá durante el resto de la vida, cuantas veces sea necesario, para entender la realidad.

La lectura no es un hábito pasado de moda; al contrario, es una práctica necesaria para despojarse de la frivolidad y la superficialidad, que tanto daño hacen. Ahora que nuestros hijos están de vacaciones, es un buen momento para regalarles un libro acorde a su edad e intereses, algo que puedan comprender y disfrutar.

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