La Operación Carlota cumple hoy 40 años. Surgió para contribuir a la preservación de la independencia del hermano pueblo de Angola, amenazada antes de nacer por potencias agresoras como los Estados Unidos, Francia e Inglaterra, con sus aliados Zaire y Sudáfrica, apoyando a las organizaciones reaccionarias internas del Frente Nacional para la Liberación de Angola (FNLA) y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA).
El nombre para esta solidaria Operación, fue tomado de una esclava africana rebelde en Cuba, quien en esa fecha de 1843, lideró una rebelión en el ingenio matancero Triunvirato. Aquel intento- una vez frustrado, terminó con el apresamiento, tortura y asesinato de Carlota.
A inicios de 1975, el gobierno colonial portugués, había acordado con las organizaciones oponentes en Angola concederle la independencia a ese territorio africano. Estas organizaciones, mientras, formarían un gobierno provisional, integrado por la Movimientro Popular para la Liberación de Angola, presidido por Agostinho Neto, líder indiscutible del pueblo angolano; el FNLA, con Holden Roberto, reconocido agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la UNITA, encabezada por Jonnas Savimbi, confabulado con la clase dominante angolana y con el régimen racista sudafricano.
La independencia de Angola estaba fijada para el 11 de noviembre de ese mismo año. Pero las fuerzas reaccionarias se habían preparado para impedirlo, conscientes de que, en las elecciones previstas, el MPLA sería la fuerza ganadora.
Fue entonces que Agosthino Neto solicitó ayuda militar a Cuba. No fue esta una petición fortuita, pues diez años antes, en nombre de nuestro país, durante un encuentro del líder angolano con el Che, en El Congo, se había concertado la ayuda a esa entonces fuerza guerrillera contra el colonialismo portugués. También, desde agosto de 1975, el Primer Comandante cubano Raúl Díaz Argüelles, había contactado con el MPLA para materializar la ayuda con instructores que prepararían a decenas de Unidades de las Fuerzas Armadas para la Liberación de Angola (FAPLA).
Las fuerzas reaccionarias intensificaron sus planes para impedir la independencia angolana, avanzando por el norte y por el sur del país, con el fin de converger en la capital, Luanda, donde se asestaría el golpe final. En esas circunstancias, Cuba asumió el envío de tropas regulares y el armamento apropiado para enfrentar y derrotar a los agresores.
Otro punto de la geografía angolana, Cabinda, sería también escenario de una intensa lucha, donde tuvieron los cubanos un protagonismo decisivo en defensa de la independencia de ese hermano pueblo.
Así, el 10 de noviembre de 1975, víspera de la fecha fijada por los enemigos para penetrar en Luanda, tiene lugar el combate de Quifangondo. En esa acción, tropas cubanas y angolanas causan una demoledora derrota a las fuerzas contrarias. Al día siguiente, Agosthino Neto proclamaba la independencia, naciendo para el mundo la República Popular de Angola.
Luego del revés de Quifangondo, por el norte, el enemigo retrocedió.Sin embargo, era necesario luchar contra la UNITA y las tropas sudafricanas que avanzaban por el sur. Al mes siguiente, el 10 de diciembre, caía al ser su vehículo alcanzado por una mina, el jefe de la Misión Cubana en Angola, Raúl Díaz Argüelles.
En el mes de marzo de 1976, unos 36 000 cubanos combatían junto a los angolanos para preservar su independencia. Y el 27 de ese mismo mes, los sudafricanos salían del territorio agredido. Habían claudicado. Cuba, de acuerdo con el gobierno angolano, se trazó el propósito de permanecer un tiempo más en ese país, con el objetivo de ayudar a consolidar la independencia y preparar las fuerzas angolanas encargadas de hacerlo.
Pero las potencias agresoras prosiguieron la guerra. Vendrían nuevas epopeyas gloriosas, entre éstas la decisiva de Cuito Cuanavale. Sudáfrica otra vez derrotada, la independencia de Angola había sido preservada, la de Namibia se había alcanzado, y el apartheid quedaba definitivamente derrotado.
La Operación Carlota, luego de más de 15 años, llegaría a su fin el 25 de mayo de 1991. Ya desde 1976, el hoy General de Ejército Raúl Castro había dicho que “De Angola nos llevaremos la entrañable amistad que nos une a esa heroica nación, el agradecimiento de su pueblo y los restos mortales de nuestros queridos hermanos caídos en el cumplimiento del deber”. Y los hechos reafirmaron ese planteamiento.
El 7 de diciembre de 1989, llegaron a Cuba los restos de los combatientes caídos durante la Operación Carlota y otras misiones internacionalistas. En Angola ofrendaron su vida 2 016 hermanos nuestros. Ellos formaron parte de los casi 400 000 cubanos que en ese período, de forma voluntaria, fueron a otros pueblos como combatientes o colaboradores. Hermosa lección de internacionalismo para todo el mundo.