Crónica de una foto

Categoría: Opinión
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pan guajaibonUna y media de la madrugada. Mi amiga Giselle y yo dormíamos plácidamente en la sede de la Sociedad Cultural José Martí en La Habana. Yo, que había estado esperando a mi amigo Reinaldo Perera, Vicepresidente de la organización, tuve que irme a dormir porque el cansancio me vencía, y sabía que él aparecería en cualquier momento con Aramís, un muchacho de Villa Clara.

De repente, abren la puerta, encienden la luz y comienzan a entrar personas en la pequeña habitación. Todos me miran, y yo imagino que estoy en uno de esos Reality en los que colocan una cámara oculta para reírse en cualquier momento. Luego despierto a Giselle y ella pregunta si estábamos en “Sonando en Cuba”. Abro bien los ojos y están frente a mí un grupo de jóvenes enfangados hasta los huesos, con cara de cansancio y ganas de bañarse, dormir, o morir- lo que ocurriera primero-.

Ahí comenzó esta historia. Ellos venían de escalar el Pan de Guajaibón, una elevación entre Pinar del Río y Artemisa, la mayor existente en la región occidental –según reseña el periódico El Guerrillero-. Pensé en ese momento que había hecho bien al no aceptar la cordial invitación de amigo “Rey”- como le llaman todos por acá-.

Aramís Gómez, Presidente del Consejo de Jóvenes Plaza Martiana en Villa Clara, nos cuenta que el viaje fue planificado por la Sociedad Cultural José Martí. “Invitaron a una representación de la Cruz Roja, profesores de Guanabacoa, trabajadores sociales, instructores de arte y jóvenes de las provincias de Mayabeque, Villa Clara, Granma y La Habana”.

“Llegamos al pueblo La Mulata en la costa norte de Pinar del Río a las nueve de la noche, justamente a la hora de la novela. Montamos todos los equipos de audio para hacer una buena actividad con la comunidad, cuando se nos acercó un vecino y dijo que allí nunca habían llevado un proyector, y que las personas se sentían curiosas por el funcionamiento de los equipos de sonido”-señala Aramís.

“En aquella localidad intrincada en la Cordillera de Guaniguanico intercambiamos con los pobladores, hicimos una actividad cultural, y realizamos una donación de materiales escolares para los niños de ese asentamiento. Retomamos nuestra ruta a las cinco de la madrugada, caminando 15 kilómetros hasta el Pan de Guajaibón, que tiene cerca de 700 metros sobre el nivel del mar. Imagínate cuán difícil fue subir aquello, porque estaba prácticamente en un ángulo de 90 grados. A las 12 y media estábamos en la punta del pan”.

Reinaldo no pudo saludarme siquiera. Estaba cubierto de tierra rojiza, extenuado. Con dolor en los pies me cuenta que la idea surgió en recordación de la muerte de Antonio Maceo, el 7 de diciembre. “Lo que pensamos fue subir la elevación más alta de Cuba donde existe un busto del héroe. De los 43 jóvenes que decidieron escalar la montaña, solo 12 llegaron al final, pues el recorrido es realmente un reto físico, y no todos pueden hacerlo”.

No logro parar de preguntar. Israel Reyes, presiente de Plaza Martiana en Mayabeque, cuenta entre risas que Aramís, Yely –de La Habana- y él se sentaron a descansar en una piedra, protestando por las molestias del camino y el cansancio. “Pensamos en regresar, porque Aramís comenzó a sentirse mal, cuando Reinaldo se acercó y nos dijo ´ustedes se imaginan una foto de nosotros allá arriba, victoriosos, con esa vista tan linda de fondo ´, y enseguida nos llenamos de orgullo y seguimos caminando”.

 escalada Pan de Guajaibón Jóvenes Plaza Martiana

“Apenas comimos pan, caramelos y galletas dulces que llevamos, aunque era muy poco para todos. Lo más preciado era el agua, aunque algunos comentan que con solo un pomo pequeño les alcanzó para el trayecto completo –solo desde La Habana hasta ese lugar hay aproximadamente 190 kilómetros-”, explica Israel.

No recuerdo haber dormido realmente aquella noche. Luego de que todos se bañaron nos acomodamos en la habitación pequeña. Una sensación de confianza infinita se apoderó de mí. Era aquella buena vibra de esos martianos, quienes no escatiman sudor, ganas, energía y tiempo para hacer que cada hecho histórico, cada loma difícil y cada persona en este mundo, realmente cuente.

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