¿Y qué hago yo?

Categoría: Opinión
Escrito por LUCÍA MONTES DE OCA FUSTÉ
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findeañoCon el fin de año e inicio del nuevo, también llegan nuestros deseos por tener mejores días, por eso, cuando restan solo pocos días para estas celebraciones, les proponemos conocer un poco acerca de los rituales.

Desde hace mucho tiempo las familias de todo el mundo esperan con alegría el advenimiento del nuevo año. En esa fecha hacemos un recuento de todo lo que hicimos y de lo que nos faltó, es el momento ideal para proponernos nuevas metas, tareas a cumplir o sueños por realizar.

Y es exactamente ese día, en el que las abuelitas se llevan las manos a la cabeza por la cuenta telefónica, pero es el momento propicio para desear buenos augurios  a familiares y amigos.

Pero las celebraciones por el fin de año siempre van unidas a una serie de creencias o rituales que ya son tradición, costumbres que cada vez toman mayor importancia y a las que año tras año se suman ideas y significados.

Pero cada país le pone un “toque de distinción” a sus rituales. En Estados Unidos son populares las 12 uvas de la buena suerte; dicen que con cada una de las 12 campanadas de la media noche hay que comerse una, y si logran realizar esta hazaña a tiempo, sus deseos se verán cumplidos en el año que comienza a andar.

En países como Venezuela es costumbre usar ropa nueva y de tonos claros, porque simbólicamente representa el inicio de una nueva etapa.

En Bolivia, por ejemplo, se prepara una “mesa de ofrendas” un ritual ancestral para agradecer y pedir a la Pachamama. Tales mesas de peticiones son preparadas sobre una base de flores y hojas de coa, completadas con pequeñas figuras de dulce que simbolizan los deseos de los creyentes.

Pero los cubanos no nos quedamos atrás. Seguramente conoces a una que otra persona que a las 12 de la noche le da la vuelta a la casa con un maletín en la mano para que el año entrante llegue cargadito de viajes. Otros hacen una limpieza completa en el hogar y mover los muebles de lugar para cambiar la energía.

Por otro lado están los que justo a la media noche arrojan una cubeta con hielo o un cubo con agua para eliminar todo lo malo y lo negativo del año que culmina.

También se acostumbra tener dinero en las manos, usar ropa interioramarilla para la buena suerte, utilizar velas de colores sin que falten la verde para la salud y la azul para logar tus metas profesionales.

Pero lo más importante es tomarnos un tiempo para meditar sobre todo aquello que nos sucedió en la etapa que termina y realizar un cambio interno para que se refleje en el nuevo periodo.

No se necesita de un nuevo año para tomar decisiones o transformar nuestra vida, todo depende de lo que seamos capaces de lograr con nuestro esfuerzo y dedicación.

Comencemos con corregir lo que hemos hecho mal, enmendar acciones, ser  positivos y  generosos. Seamos perseverantes en nuestros propósitos, constantes en nuestra lucha por alcanzarlos,  seamos disciplinados y tenaces en la conquista de nuevos éxitos y busquemos inspiración y la fuerza suficiente para crear los escenarios reales que nos permiten estar bien y hacer felices a las personas que amamos.

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