Las experiencias de Vladimir

Categoría: Titulares
Escrito por ODETTE ELENA RAMOS COLÁS
Visto: 1019

operario vladimirVladimir Jardines Álvarez es un hombre común, de carácter afable, sencillo, de mirada sincera. Él es uno de los 22 operarios de vigilancia y lucha antivectorial que pertenecen al área de salud concerniente al policlínico Carlos J. Finlay de la ciudad de Santiago de Cuba.

Lo conocí la mañana del miércoles, minutos antes de comenzar el “reciclaje” que dio inicio como cada día a su jornada laboral. Es miembro del equipo básico de salud del consultorio número 14 y atiende a una comunidad de 428 viviendas para visitar en un ciclo de 22 días.

“Me gusta mi trabajo porque sé que con él soy muy útil y contribuyo a la salud y al bienestar de la población. Es cierto que no es una labor fácil, a veces uno se disgusta; pero hay que seguir.

“En ocasiones el trato hacia el trabajador de la campaña se vuelve complejo, me refiero al roce específico con las personas, porque lo que hacemos prácticamente interrumpe la privacidad en el hogar, y por otro lado, siempre nos tienen un poco de temor por las multas sobre todo; pero conversando, dialogando, podemos llegar al convencimiento de esas personas”, comentó.

Con aproximadamente 20 años de trabajo, Vladimir se ha vuelto un experto en la inspección sanitaria de las viviendas y el tratamiento focal, conversa con los moradores sobre la importancia de su quehacer, y conoce perfectamente su área.

“Tengo identificadas las viviendas de riesgo, mediano riesgo y alto riesgo y con estas se trabaja cada siete días; generalmente son personas de familia disfuncional, incluso que no conviven en esas casas y hay que llamar por teléfono para la llave; por eso coordinamos días antes para que esas personas puedan hacer en sus hogares tanto el tratamiento focal como el adulticida.

“Una vez, a una paciente que yo atiendo que no vive en el área le dejamos la notificación el día anterior, y se le olvidó dejar la llave. Con mucha pena, personalmente fue al consultorio a buscarme, pidió disculpas, y cuando le hicimos la inspección sanitaria en su casa todo estaba muy bien. Eso demostró que es una persona muy preocupada. Pero no ocurre siempre así.

“Por ejemplo la mayoría de los focos en estos momentos los estamos encontrando fundamentalmente en objetos artificiales y tanques bajos, lo que tiene que ver con la tremenda crisis de agua; sin embargo, muchas veces la población no tiene el cuidado de preservar el contenedor de abate y no comprende el riesgo de no tenerlo, a pesar de que le hemos explicado innumerables veces su importancia”, y agregó finalmente Valdimir:

“Yo siempre le digo a mi población, y ahora lo hago extensivo para Santiago de Cuba, que del 100% de los resultados de mi trabajo, el 70% depende de ellos y el otro 30 % lo ponemos nosotros. ¿Por qué?, porque el buen tapado de los depósitos, el acudir en tiempo y forma a la fumigación, el autofocal familiar, son cositas sencillas que pueden significar mucho para esta provincia. Por eso les pido que colaboren con nuestro trabajo y que nos ayuden, que nosotros entonces haremos mucho mejor lo que nos corresponde”.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar