Hasta el sitio del cementerio Santa Ifigenia, en esta ciudad, que eterniza la memoria de Perucho Figueredo Cisneros, creador del Himno Nacional de Cuba, fueron a rendirle tributo estudiantes, trabajadores, y representantes de organizaciones sociales.
El homenaje a Figueredo Cisneros fue una de las actividades en esta urbe, en ocasión del cierre de la Jornada por el Día de la Cultura Cubana.
Hace 148 años, en fecha similar pero de 1868, Figueredo escribió la letra que incorporó a la música de La Bayamesa, o sea: lo que después se convertiría en el Himno Nacional, de ahí que se escogiera al 20 de Octubre para la efeméride de la cultura nacional.
El patriota bayamés redactó las estrofas, desde la montura de su corcel y en medio de la población enardecida de Bayamo, ciudad acabada de tomar por las fuerzas cubanas dirigidas por Carlos Manuel de Céspedes y levantadas en esa localidad oriental contra el colonialismo español.
Esta mañana, hasta el sitial póstumo del patriota y músico bayamés, un grupo de santiagueros, especialmente alumnos de la enseñanza artística: Escuela Vocacional de Arte José María Heredia y del Conservatotrio Esteban Salas, llevaron una ofrenda floral, guardaron respeto ante el Toque de Silencio de la trompeta, ejecutado por un estudiante de esa especialidad, y cantaron luego el Himno Nacional.
Suitberto Frutos, director del Centro Provincial de Patrimonio Cultural (CPPC), asistió a la ceremonia, donde la Lic. Gisela Álvarez Velázquez, del CPPC, destacó en sus palabras, la trascendencia patriótica de Perucho, y señaló:
“A partir de aquel 20 de octubre de 1868, las fervientes notas del Himno de Bayamo presidieron todos los actos del movimiento independentista cubano, y pasado el tiempo, han trascendido hasta la actualidad como símbolo de la Patria y expresión concreta del carácter patriótico del pueblo cubano. Es por ello que considerar el 20 de octubre como el Día de la Cultura Cubana es reconocer, en primer lugar, la esencia de las raíces cubanas.”
Además, participaron en la ceremonia integrantes de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), alumnos del preuniversitario 1200 del centro urbano José Martí, trabajadores del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, y representantes de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), encabezados por Vladimir Ferreira Blanco; María Pastó Pérez, en nombre de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), y miembros de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).
El 12 de agosto de 1870, muy débil por la fiebre tifoidea, Figueredo Cisneros cae prisionero de los españoles en la finca Santa Rosa, en Las Tunas; tiene los pies lacerados y muy dañados, y luego del martirio que significó su traslado hasta Santiago de Cuba es juzgado y condenado a muerte. Cinco días después de ser capturado, y junto con otros dos patriotas: Rodrigo Tamayo y su hijo Ignacio Tamayo, Perucho Figueredo fue fusilado ante los muros del Matadero Municipal, no sin antes gritar con lo que le quedaba de fuerzas: “Morir por la Patria es Vivir”.
Precisamente, en los muros del antiguo Matadero en la prolongación del Paseo Martí, sitio que queda como vestigio del martirologio de muchos cubanos patriotas, esta mañana llegaron integrantes de los colectivos de la Casa de Cultura 28 de Enero, del Museo Casa de Frank País y del Centro de Estudios Antonio Maceo a depositar flores y decir poemas.
Actos similares se han desarrollado para cerrar la Jornada, en los centros, consejos e instituciones de la Cultura, y en la Plaza de Marte, donde está el obelisco a Figueredo Cisneros con la letra y música del Himno impresas en bronce.
Esta noche, a las 20:30 horas, en el Parque Céspedes, tendrá lugar la velada artística que concluirá las celebraciones por el 20 de Octubre, Día de la Cultura Cubana.