Tal fue la sorpresa de un par de amigos cuando les comenté que pretendía hacer un trabajo en la Facultad de Enfermería –Tecnología perteneciente a la Universidad de Ciencias Médicas, y en específico sobre la carrera de Vigilancia y lucha antivectorial. Ellos no creían que esta rama de la salud se estudiara, por lo menos no al nivel de una facultad unversitaria.
Por un lado, es cierto que inicialmente la formación de los comúnmente conocidos operarios, se realizó de forma emergente por la situación epidemiológica de la provincia en determinados momentos, que luego se extendió a lo largo del país. Entonces fue necesario capacitar a un grupo de personas para trabajar en la campaña contra el mosquito Aedes Aegypti.
“Ellos recibían una capacitación en corto tiempo y con el mínimo de conocimientos para poder hacer este tipo de labores. Podían ingresar personas de diferentes edades, jóvenes desvinculados y demás; pero eso fue en un primer momento.
“Alrededor de hace 5 años el Ministerio de Educación (MINED) de conjunto con el de Educación Superior (MES), promovió la carrera de Vigilancia y lucha antivectorial, con la formación de técnicos – profesionales, y de obreros calificados.
“La de obreros calificados nosotros nunca la hemos tenido en Santiago. Aquí formamos técnico-profesionales a partir de 12 grado y también egresados de 9no grado. En este último caso, existen un grupo de requisitos empezando con el índice académico, cuyo corte fluctúa en los diferentes años y que lo determina el departamento de ingreso de la Universidad, fundamentalmente”.
Así lo explicó la MSc. Katiuska Busquet Borges, Lic. en Enfermería y Decana en funciones de esta facultad. Argumentó además que en el caso de los que tienen el duodécimo grado, la carrera tiene una duración de dos años, a diferencia de la de noveno que abarca cuatro, porque culminan con su título de bachiller a los tres años y con el de técnico-medio-profesional, al término de medio calendario después.
Sobre las posibilidades que brinda esta carrera comentó Busquet: “Tiene disímiles perfiles de salida; una vez egresados ellos pasan a trabajar en las diferentes áreas de salud en la atención primaria, pero son varios los puestos laborales que pueden ocupar.
“Algunos entran en la campaña como operarios, o en los distintos puestos de mando y dirección de los policlínicos; también se pueden especializar y trabajar como biólogos, o categorizarse y llegar a ser docentes, preparando a los demás estudiantes…
“Esta formación responde a la necesidad de entregar a la sociedad trabajadores más integrales que se distingan por sus conocimientos; llevar a la parte asistencial un grupo de técnicos profesionales de diferentes edades en su formación, pero con una buena preparación sujeta a un plan de estudios que exige dicha formación integral.
“Podemos decir que este plan abarca un grupo de asignaturas que responden a la especialidad, como Estratificación de riesgos, y otras como Inglés, Informática, Matemática, Español e Historia, porque deben tener al finalizar, en el caso de los de 9no la categoría de bachiller”.
Otras oportunidades que brinda, son precisamente las de especializarse o licenciarse, optando por la carrera de Higiene y Epidemiología, la cual este año comenzó a implementarse por el Curso Para Trabajadores (CPT), o sea que la superación está garantizada.
“Algunos de estos muchachos, es verdad que no optaron por la carrera por vocación, sino porque era simplemente una opción más; pero eso lo hemos ido modificando a medida que han pasado los cursos; porque nuestro objetivo una vez que están con nosotros en la Universidad, es educarlos, formarlos y cambiarles estos pensamientos para que sientan amor y dedicación por su carrera, y que los que lleguen al final del camino tengan la mejor preparación posible para poder responder a la necesidad del país, y de la provincia de reforzar el trabajo de la campaña de Vigilancia y lucha antivectorial.
“Ya ellos se han ido involucrando, se han ido interesando y cada vez son más los estudiantes que optan por las carreras de técnicas de la salud, aunque aún estamos muy por debajo de la disponibilidad de plazas porque llegan muy pocas. Una vez acá, ellos realmente se motivan y se enamoran de la carrera, eliminando esa incertidumbre con que llegan.
“Porque el problema fundamental es que ellos se preguntan qué van a hacer al final, si al culminar estos años de estudio tendrán que coger una bazuca y salir a fumigar, o encaramarse a revisar el tanque de alguna vivienda…, y se dan cuenta que este no es el único trabajo que pueden realizar cuando se gradúan”, y finalizó diciendo:
“Tenemos buenas expectativas con la formación de estos estudiantes, porque estamos seguros que van a salir de nuestras aulas fortalecidos para trabajar y ofrecer a la población todo el apoyo que necesita para mejorar los indicadores relacionados con la situación higiénico-epidemiológica que estamos afrontando en Santiago de Cuba. Y pedimos a los santiagueros que no los subestimen, porque ellos están muy bien preparados y saben lo que están haciendo”.