Debido al proyecto “Acondicionadores Magnéticos y su aplicación en sistemas ingenieros industriales”, de un colectivo de autores, el Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado (CNEA) obtuvo el Premio Provincial de Innovación 2016, otorgado por la Delegación Territorial del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio
Ambiente (CITMA) en Santiago de Cuba.
Rebeca Esther Conde García, actual Directora de Transferencia de Resultados del CNEA y una de las autoras del trabajo, nos habló sobre su trayectoria laboral y trabajo en este centro:
¿Cuál ha sido su devenir profesional antes de llegar al CNEA?
Trabajé en la industria azucarera, en la construcción, en Procesadora de Soya y en Moa-Níquel antes de llegar aquí, al CNEA, donde ya me conocían por mi labor docente como profesora de la Facultad de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Oriente y en el que ya llevo 8 años.
¿Qué siente acerca del Premio Provincial de Innovación?
Fue un premio otorgado a un colectivo de personas, 15 de ellos del CNEA, un logro de todos del que estamos orgullosos.
¿En qué consisten los Acondicionadores Magnéticos?
Los magnetizadores, como se conocen popularmente, son un conjunto de imanes que permiten el tratamiento magnético del agua y combustible. Este tipo de tratamiento, es un método físico no invasivo que evita o elimina la formación de incrustaciones y mejora la eficacia de los sistemas ingenieros. Permite elevar la eficiencia energética, reducir los costos de mantenimiento, disminuir la carga de gases contaminantes a la atmósfera y alargar la vida útil de los equipos donde se instalan.
¿Con qué empresas se ha trabajado en el proyecto?
Trabajamos con el Hotel Villa San Juan de la cadena Islazul, Hotel Casa Granda del grupo Cubanacan, la Empresa de Productos Lácteos Bayamo, la Empresa Mixta Industrial Molinera de La Habana (IMSA) y la Empresa de Proyectos Empresariales en Sistemas y Seguridad Alimentaria (PROESSA) de México.
¿Cuáles son los resultados alcanzados con este trabajo?
Los principales aportes son: el ahorro de portadores energéticos en más de 100 000 pesos por concepto de electricidad y alrededor de 40 000 pesos por ahorro de combustible; se destaca la sustitución de importaciones por valor de 11 667.80 CUC; se promueve la exportación de dispositivos por valor de 3841.50 CUC y desde el punto de vista social, se mejora la seguridad y la salud del personal de mantenimiento al no manipular productos químicos para la limpieza de tuberías.
Por otra parte, la medición de la huella de carbono consiste en evaluar las actividades del proceso productivo que emiten gases efecto invernadero a la atmósfera directa o indirectamente y sumar todas las emisiones para obtener un resultado en toneladas de CO2 equivalente. Acorde a los resultados obtenidos, se han dejado de emitir a la atmosfera 450 876 kgCO2.
¿En qué otros proyectos de relevancia ha participado?
Desde la Dirección de Transferencia de Resultados se trabajan proyectos de corte empresarial, la mayor parte de ellos se relacionan con el uso racional de la energía y eficiencia energética en los sectores vinculados a la producción industrial de alimentos, sistemas intrahospitalarios y sistemas ingenieros del Centro de Inmunología Molecular radicado en la capital, entre otros. Para que el uso de la tecnología resulte exitoso, se va a la industria, se ven las necesidades y el CNEA evalúa la posible solución de algunas dificultades.
¿Qué proyecciones usted visualiza para el trabajo del centro en un futuro?
Queremos que las entidades de Santiago tengan mayor protagonismo en el trabajo con el CNEA, hoy en día los mejores resultados se muestran desde las salas de calderas de las universidades del país, además en industrias de La Habana, Granma y el extranjero. Aspiramos a que la industria azucarera y la agricultura también se vinculen a nosotros.