Es 4 de febrero y nuevamente el mundo se moviliza en el Día Mundial del Cáncer, fecha escogida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para crear conciencia sobre una de las enfermedades de mayoritaria mortalidad, y aprovechar para difundir acciones de prevención y detección temprana, en aras de detener el alarmante aumento de su incidencia.
En todas las enfermedades y fundamentalmente en el cáncer, cuanto más temprano se realice el diagnóstico, el tratamiento será más efectivo y mayores las posibilidades para disminuir la mortalidad.
Por eso en Santiago de Cuba se realizan pesquisas de manera constante para detectar tumores o anomalías en diferentes localizaciones: a las mujeres mayores de 25 años, anualmente se les hace la prueba citológica y un examen ginecológico para determinar la existencia de cáncer cérvico uterino, y se les incita a realizar su autoexamen mamario con periodicidad, para prevenir o diagnosticar a tiempo el cáncer de mamas.
A los hombres mayores de 50, por otro lado, se les pide acudir con regularidad al especialista con el fin de descartar el padecimiento de esta enfermedad crónica en la próstata. Para eso, una de las tecnologías con que cuenta el territorio, para su diagnóstico es el llamado PSA, que se realiza en todos los policlínicos e instituciones de salud a la población masculina.
Pero si los pacientes solicitan, por sus sospechas, realizar cualquiera de estas pruebas, se les lleva a cabo sin dificultad alguna, pues el sistema de salud cubano y específicamente las autoridades de este sector en la provincia, ponen en los diferentes niveles de la asistencia médica, los recursos necesarios e indispensables para mantener un diagnóstico certero y oportuno de las enfermedades de la población.
El cáncer es una de las principales causas de muerte en Santiago de Cuba, por lo que constituye uno de los grandes problemas de salud que presenta la provincia y que no dejado de aumentar la mortalidad.
Todavía no se logra un impacto contundente para cumplir con todos los objetivos propuestos al respecto. La provincia está en función de varias estrategias desde hace unos años para lograr disminuir las etapas avanzadas y los diagnósticos tardíos, y con esto mejorar los indicadores de mortalidad general por cáncer, y en las localizaciones que son prevenibles.
El cáncer de pulmón, próstata, colon, mamas, el de estómago, y en los últimos tiempos el de la piel, golpean fuertemente al territorio suroriental.
Los factores de riesgo como la contaminación ambiental, el humo, el hábito de fumar, los estilos de vida inapropiados, los inadecuados hábitos alimentarios, la no protección a las enfermedades de transmisión sexual, el estrés, la falta de ejercicios físicos, la obesidad, y otros, inciden en que el transcurso del cáncer no se detenga.
Es preciso hacer todo lo que esté a nuestro alcance para prevenir esta enfermedad que puede llegar a matar, pero que en ocasiones es también curable y operable. Pero eso depende en primer lugar, de actuar sobre los factores de riesgo; sobre el diagnóstico precoz; y finalmente no tener miedo, pues este padecimiento es sinónimo de lucha y constancia.