Camina apurado, como si lo hiciera contra la hora de llegada, tiene todavía en el alma la velocidad y la fuerza de las locomotoras que por tanto tiempo manejara. Para Reynaldo Batista Santiesteban, el trabajo es una forma de vida, por eso siempre lo veo buscando algo que hacer y aún después de retirado, encuentra tiempo para ayudar a todo aquel que lo necesite, lo mismo en labores agrícolas que mecánicas, desde que amanece, el sol lo descubre inmerso en su filosofía de vida; el trabajo.
Natural de Cañadón en Banes, provincia de Holguín, Reynaldo se siente sanluisero como el que más, porque en este municipio echó raíces para toda la vida y descubrió sus dos amores, la familia que creó en estos lares y el trabajo como maquinista de locomotoras en la actividad cañera.
Nacido un 24 de diciembre de 1949, llegó a San Luis en el año 1962 con su padre que venía a trabajar en la Agrupación de Granjas Cañeras pertenecientes al Central Rafael Reyes y aunque desde pequeño tuvo contacto con la caña y el trabajo agrícola, nunca pensó que esta primera visita al coloso antiguamente nombrado Unión lo marcaría de por vida.
…“En el año 1966 y todavía en la secundaria, comencé como ayudante de fogonero de locomotoras, trabajaba en las noches y estudiaba por el día, una de las primeras locomotoras que monté, ahora queda su recuerdo junto a la chimenea del antiguo Central Rafael Reyes y como no tenía edad, debían ayudarme a cargar los hierros de la máquina, porque yo era casi un niño y no podía…
… entré al servicio militar en el año 67 hasta 1970 y de ahí volví al central, me mandaron a pasar la escuela de auxiliar de maquinista y luego de maquinista, donde comencé en 1963 hasta el año 2010 en que me jubilé”…
Ganador del concurso nacional de conocimientos del reglamento de operaciones de los Ferrocarriles de Cuba, merecedor de la Medalla Jesús Suarez Gayol por los 25 años de trabajo en el sector azucarero, la condecoración Hazaña Laboral, otorgada por el Consejo de Estado en el año 2003 y Vanguardia Nacional por varios periodos y hasta 5 años consecutivos, este trabajador incansable se considera un fruto de la Revolución, a la que dice estarle agradecido eternamente por forjarlo y darle la oportunidad de servirla con la honradez de los que aman la obra que sale del sudor de las manos.
…“Trabajar en los trenes tirando caña y luego transportando pasajeros siempre fue una gran responsabilidad para mi, recuerdo cuando en 1984 el central Rafael Reyes de San Luis, comenzó la zafra con 24 jornadas de atraso y fuimos capaces de cumplir los objetivos 9 días antes de la fecha prevista, entregando al país el aporte de 2 mil 500 toneladas métricas de azúcar más de lo estimado en los planes y por mis resultados en el trabajo, tuve el honor de coser el saco que marcó la histórica cifra…
…se debe inculcar en las nuevas generaciones no solo el amor a la industria cañera que siempre fue un elemento de identidad para los cubanos, se debe enseñar a los más jóvenes que solo el trabajo es la vía para engrandecer el alma y ganar objetivos, no importa la edad, ni el físico, siempre el trabajo parte del corazón del hombre”…
Camina apurado y nunca llega tarde, su alma tiene la velocidad y la fuerza de una locomotora en movimiento. Reynaldo Batista Santiesteban me enseñó que solo trabajando con el corazón en las vías correctas, el tren de nuestras vidas siempre correrá a tiempo y en forma, marcando cada estación con el esfuerzo que seamos capaces de ponerle a sus ruedas.