
La Habana, 5 mar (ACN) La construcción de la unidad es una de las tareas más importante que enfrenta una revolución verdadera, aseguró el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba al intervenir en la XIV Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP.
Durante el acto que se realizó en el Palacio de Miraflores, en la capital venezolana, Raúl recordó los lazos de hermandad entre Fidel Castro y Hugo Chávez para instalar un nuevo mecanismo que velara por las necesidades de los pueblos de América Latina y el Caribe.
En la reunión de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, recordó los esfuerzos del Comandante Chávez para el desarrollo de la economía de los pueblos bajo el concepto de la unidad.
Destacó que entre los esfuerzos que hiciera Chávez en Venezuela está la unión cívico-militar.
Gracias a la unidad, la Revolución Bolivariana ha sobrevivido al asedio y al acoso de sus enemigos; por esa unidad la Revolución ha sobrevivido a las bajezas de la Organización de Estados Americanos (OEA), a las irritantes e injustas sanciones norteamericanas y a las recientes acusaciones contra su vicepresidente Ejecutivo, nuestro compañero Tareck El Aissami, apuntó el Presidente cubano.
Raúl insistió este domingo en la importancia de la unidad, a través del Alba-TCP, para consolidar el desarrollo de los pueblos de la región ante el asedio de ejes imperiales.
Consideramos la asociación solidaria como una forma imprescindible para crecer en el desarrollo frente a los grandes bloques que dominan la economía mundial, dijo el mandatario antillano en la XIV Cumbre del organismo, en Caracas.
Ante estos ataques, hizo un llamado a los pueblos del sur al trabajo en comunión.
Los revolucionarios tenemos muchas ideas y visiones de cuál puede ser el camino y cómo transitarlo exitosamente, pero para poder consolidar la unidad hay que dejar a un lado todo aquello que nos divide, subrayó.
Ratificó este domingo en Caracas el respaldo de la Isla a la Revolución Bolivariana y dijo que en ese país hermano se libra la batalla decisiva por el desarrollo y emancipación de Nuestra América.
Venezuela no está sola y puede contar con el acompañamiento del pueblo y el gobierno cubanos, sostuvo.
Llamó el General de Ejército a respetar la declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en la Cumbre de la CELAC en La Habana en 2014, que pretende resolver las diferencias de forma pacífica y a respetar los principios y normas del derecho internacional y de la carta de las Naciones Unidas.
Desde Caracas Raúl comentó la etapa crucial en la historia de la región, por lo que consideró retrocesos políticos las recientes experiencias, que tienen un impacto negativo para nuestros pueblos.
Fidel nos enseñó a ser realistas y que lo que parece imposible se puede alcanzar, si nos lo proponemos con firmeza. Los países del Alba consideramos la integración como una condición indispensable frente a la creación de grandes bloques que dominan la economía mundial, remarcó.
Recordó que el ALBA no fue posible en la época en que triunfó la Revolución cubana, y dijo que tuvo que suceder la rebelión cívico militar liderada por Hugo Chávez en Venezuela para que una iniciativa como esta naciera.
La nueva agenda del gobierno de Estados Unidos apunta a que se desatará un proteccionismo económico que impactará en la competitividad de nuestras economías, señaló el dirigente cubano.
El muro que se pretende levantar en la frontera de México es una expresión de esa irracionalidad no solo contra este hermano país, sino contra toda la región, dijo.
Patentizó la solidaridad de Cuba con el hermano pueblo mexicano.
Ninguna causa justa de la Patria Grande nos es ajena, concluyó Raúl tras ratificar su respaldo al pedido de compensación por los horrores de la esclavitud de los hermanos caribeños, a un trato preferencial en el comercio y las inversiones y el financiamiento para enfrentarse al cambio climático.
Expresó asimismo su solidaridad con Lula, Dilma Rousseff y Cristina Fernández, líderes de nuestra América.
El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba llegó este domingo a Caracas para participar en la XIV Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP y participar en los homenajes por los cuatro años de la desaparición física de líder de la Revolución Bolivariana, Comandante Hugo Chávez Frías.
A poco más de una década de existencia, en el ALBA-TCP se reúnen 11 países latinoamericanos y caribeños que a lo largo de estos años han trabajado unidos, en cooperación para el bienestar y el desarrollo de sus pueblos y han conseguido importantes resultados, entre los que destacan seis millones de alfabetizados.
Fruto de la cooperación en materia de salud siete millones y medio de habitantes de la región han recibido atención directa, la mortalidad infantil se ha reducido en 5,1 por ciento desde 2004 hasta la fecha, y más de 21 mil jóvenes han sido formados como médicos comunitarios integrales.
El Programa de la Operación Milagro, símbolo del ALBA-TCP por haber sido impulsado por Fidel y Chávez, ha permitido que desde su aplicación hasta hoy, fueran intervenidos quirúrgicamente más de tres millones 300 mil personas, y resueltas sus patologías oculares.
En el terreno económico y comercial también el ALBA-TCP muestra resultados, como el suministro de recursos energéticos, de hidrocarburos, a través de Petrocaribe, promovido por Venezuela en condiciones preferenciales, lo que ha contribuido a la seguridad energética de las naciones.
Discurso íntegro de presidente Raúl Castro en Cumbre del ALBA-TCP
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(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)
Compañero Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, nuestro hermano Maduro;
Estimados Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América;
Estimados Jefes de delegaciones e invitados:
Me atrevería a decir que estamos en una etapa crucial de nuestra historia, en la que un retroceso a escala regional tendría impactos muy negativos para nuestros pueblos.
Fidel nos enseñó a recurrir siempre a la historia, a ser audaces y a la vez realistas, y que lo que parece imposible se puede alcanzar si nos lo proponemos con firmeza y actuamos de manera consecuente.
Los países miembros del ALBA-TCP consideramos la integración solidaria como una condición imprescindible para avanzar hacia el desarrollo, frente a la creciente formación de grandes bloques que dominan la economía mundial. Apostamos por la voluntad política para abrir mayores oportunidades al comercio, la inversión y la cooperación intrarregional, sin los cuales nuestros avances seguirán siendo insuficientes. Hemos demostrado también capacidad de concertación.
El ALBA no habría sido posible en la época en que triunfó la Revolución Cubana. Tuvo que ocurrir la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992 y el triunfo de la Revolución Bolivariana liderada por el inolvidable Comandante Hugo Chávez Frías, para que una iniciativa cómo esta pudiera abrirse paso.
Fue importante que en el Foro de Sao Paulo las ideas de Fidel y Lula convergieran para recibir y apoyar a Chávez.
Hoy continúa siendo decisivo el vínculo entre el ALBA y el Foro de Sao Paulo y la relación entre los gobiernos revolucionarios y progresistas con las fuerzas políticas, los movimientos populares, las organizaciones sindicales, campesinas, estudiantiles, académicas y con la intelectualidad de nuestros pueblos.
Chávez siempre nos explicó la complejidad de lanzar la revolución en un país petrolero, dependiente de un único mercado, con una oligarquía financiera corrupta, una población a la que impusieron hábitos consumistas insostenibles y una economía neoliberal rentista, que llevó al país a la quiebra.
Para emprender las transformaciones, Chávez comprendió que su principal tarea era la construcción de una amplia unidad cívico-militar, que hoy encabeza el presidente Nicolás Maduro con el respaldo del pueblo bolivariano y chavista.
La construcción de la unidad es la tarea más importante que enfrenta toda revolución verdadera.
Los revolucionarios tenemos muchas ideas y visiones de cuál puede ser el camino y cómo transitarlo exitosamente. Pero para consolidar la unidad hay que dejar a un lado, con modestia, todo aquello que nos divide y separa.
Gracias a la unidad, la Revolución Bolivariana ha sobrevivido al asedio y al acoso de sus enemigos.
Por esa unidad, la revolución ha sobrevivido a las bajezas de la OEA, a las irritantes e injustas sanciones norteamericanas, a las recientes acusaciones contra su vicepresidente ejecutivo, el compañero Tareck El Aissami, que solo persiguen desviar la atención de los verdaderos problemas y desacreditar a quienes están ocupados en salvar, desarrollar y defender la patria.
La nueva agenda del gobierno de los Estados Unidos amenaza con desatar un proteccionismo comercial extremo y egoísta que impactará la competitividad de nuestro comercio exterior; vulnerará acuerdos ambientales para favorecer los ingresos de las transnacionales; perseguirá y deportará migrantes generados por la desigual distribución de la riqueza y el crecimiento de la pobreza que provoca el orden internacional impuesto.
El muro que se pretende levantar en la frontera norte de México es una expresión de esa irracionalidad, no solo contra este hermano país, sino contra toda nuestra región. Expresamos la solidaridad de Cuba con el pueblo y gobierno mexicanos. La pobreza, las catástrofes, los migrantes no se contienen con muros (Aplausos), sino con cooperación, entendimiento y paz.
Venezuela ha realizado un gran aporte a la integración regional con su solidaridad y generosidad, especialmente hacia los pueblos de América Latina, y en particular del Caribe, mientras convocaba a integrarnos en Petrocaribe, UNASUR y CELAC.
No están solos. Les ratifico el compromiso asumido en nuestra Declaración, de acompañar la defensa de Venezuela y la posición digna, valiente y constructiva del presidente Nicolás Maduro.
Compañeras y compañeros:
En Venezuela se libra hoy la batalla decisiva por la soberanía, la emancipación, la integración y el desarrollo de Nuestra América.
Es una aspiración que consagramos en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada por la CELAC en su Cumbre de La Habana, en enero de 2014. Se requiere un estricto apego a esa declaración, en la que nos comprometimos a cumplir nuestra “obligación de no intervenir directa o indirectamente en los asuntos internos de cualquier otro Estado y a observar los principios de soberanía nacional, igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”; a resolver las diferencias de forma pacífica y a respetar “los principios y normas del Derecho Internacional y los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”; y a respetar “el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones”.
Ese histórico documento insta “a todos los Estados miembros de la Comunidad Internacional a respetar plenamente esta declaración en sus relaciones con los Estados miembros de la CELAC”.
Ninguna causa justa de la Patria Grande es ajena. Jamás les fallaremos a los entrañables hermanos del Caribe.
Ratificamos nuestro respaldo a su legítimo reclamo de compensación por los horrores de la esclavitud y la trata de esclavos; a su demanda de recibir cooperación de acuerdo con sus necesidades y no sobre la base de indicadores que los clasifican como países de renta media; a un trato especial y diferenciado en el acceso al comercio y las inversiones, así como en el financiamiento para adaptarse a los efectos del cambio climático y enfrentar los desastres naturales, como estados insulares, pequeños y vulnerables que son; y nuestro rechazo a la injusta persecución de que son objeto por parte de los centros del capital financiero.
Reiteramos nuestra solidaridad con Dilma Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández de Kirchner, reconocidos líderes de Nuestra América.
No desistiremos de apoyar a Correa y a su compañero Lenín Moreno en Ecuador. Jamás dejaremos solo a Evo, verdadero líder de Bolivia y de todos los pueblos originarios. Seguiremos acompañando a Daniel y al pueblo sandinista de Nicaragua.
Muchas gracias (Aplausos).