En busca de una quinta pata de la silla

Categoría: Titulares
Escrito por Luís Sánchez del Toro y Angela Santiesteban Blanco
Visto: 1158

Hombre

A las imaginaciones de Antonio Infante Ramírez, un campesino de pura cepa, nacido y crecido entre los cafetales de la Sierra Maestra, asoman las remembranzas de hace casi dos décadas en que asumiendo una tarea encomendada por el Ministerio de la Agricultura, se hizo cargo de la dirección de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) La Silla.


Esa estructura productiva del histórico municipio de Tercer Frente, cuenta en la actualidad con 40 socios y un patrimonio de 118
hectáreas, de ellas 102 dedicadas al cultivo del café, además de 16 para pastos y cultivos varios. Muchos recuerdan que Tony, como popularmente se conoce por estos lares, llegó un día de 1998 consciente de que tenía delante el reto de transformar la situación económica de “La Silla”, condenada por entonces a desaparecer.
Fueron tiempos difíciles, nos comenta con nostalgia Tony, enfocados en primer lugar a buscar mayores volúmenes de café sobre la base de elevar los rendimientos agrícolas, de ahí que nos ocupáramos en transformar paulatinamente el modo de actuar y pensar de los cooperativistas, la aplicación consciente de la ciencia y la técnica, y la diversificación de la producción, entre otras actividades.

feo1

Imagínense ustedes, que llegar a este lugar y encontrar el deterioro económico de la cooperativa, los maltrechos campos cafetaleros, a sus hombres y mujeres que tenían tres meses sin recibir salarios, además del deplorable estado político moral, resultaba un momento muy difícil, lo que  enfrentamos con un dinámico equipo de trabajo, la renuncia a horas de descanso y sueños, así como a la búsqueda de soluciones y variantes oportunas a los problemas, manifiesta Infante Ramírez, quien
desde ese momento se erige como el administrador de “La Silla”.
Los resultados del trabajo fueron considerables, ya que entre las primeras acciones llevadas a cabo estuvo la renovación de las casi 100 hectáreas dedicadas al café por un método de injerto muy sencillo, el cual consiste en dejar un hijo nuevo en cada mata –un eje que sustituirá en su momento a la madre-, esta práctica hace que las plantas sean siempre nuevas, jóvenes, vigorosas y altamente productivas.
Hoy por hoy, en “La Silla” se exhiben rendimientos agrícolas por encima de los 278 quintales de café oro por caballería. Cabe destacar que en la recién concluida cosecha cafetalera 2016-2017 llegaron a acopiar unas 26 000 latas del grano, mientras ya se preparan para enfrentar la recogida de otras 30 000 para esta campaña.
Los números revelan un crecimiento productivo ascendente por año, expresa Tony, quien reconoce que se ha marchado acorde con las exigencias planteadas por el Programa de desarrollo cafetalero en el país, el cual lo conllevará antes del 2020 a recolectar alrededor de 40 000 latas de café, con las mismas áreas de producción.

mulas1

La UBPC está diversificada y no sorprende al visitante enfrentar un patio de recría de mulos con 16 reproductoras y un semental. Entre los cooperativistas de estos intrincados parajes de la Sierra hay sentido de pertenencia, mucho amor y entrega al trabajo, así como voluntad y deseos de consolidar este rublo exportable el cual permite por estos tiempos con el ascenso de los precios mejorar el nivel y calidad de vida de los pobladores serranos.

china1

Entre sus integrantes hay cinco mujeres, quienes laboran en el impulso de otras labores y en particular el Pacto 91, que incluye una hectárea de ñame, una de cereza, la recría mular, un convenio ovino de 95 animales en desarrollo, y esperamos llegar a unos 200 entre 2017 y 2018.
Mientras para el año en curso, afirma Infante Ramírez, aspiramos entregar como mínimo dos toneladas de carne, en tanto en las aves tenemos una gallina por trabajador, a la vez que estamos terminando una nave para comenzar con la crianza de puercos que en un inicio pensamos en 200 animales.
El objeto social de nuestra UBPC es la producción de café, dice Tony,quien no deja de mostrarse de acuerdo con el refrán que reza “como cambian los tiempos”, al referirse que ya su gente tiene un salario medio de dos mil 150 pesos mensuales como promedio, mientras que en el balance económico correspondiente al pasado año se alcanzó una ganancia de un millón 400 mil pesos de los cuales se repartió 700 mil entre los cooperativistas.
Desde la llegada de Tony, en “La Silla” nadie se sentó ni tampoco durmió; así lo demuestran los resultados económicos de estos años que a decir de su gente están en búsqueda de la quinta pata de la silla de ese paradigmático asiento.

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar