
La semana que concluye comenzó oficialmente el tratamiento adulticida de manera intensiva en los municipios de San Luis, Palma Soriano y Santiago de Cuba, como parte de la nueva “Operación Salud”.
El objetivo de esta ofensiva comunitaria es eliminar el mosquito Aedes aegypti de nuestro entorno ya que es el agente trasmisor de peligrosas enfermedades como el dengue, el zika, la chikungunya y la fiebre amarilla; o al menos disminuir los altos índices de infestación actuales a límites permisibles y que no impliquen riesgos de epidemia.
De tal manera, el miércoles 31 de mayo se decidió “echar una mirada” a la preparación de la mezcla que se utiliza en la fumigación, pues tal producto es comúnmente motivo de críticas entre la población.
El área de salud escogida fue la del policlínico Carlos J. Finlay, de vital importancia en todo este proceso al encontrarse en el centro de la ciudad; por lo que resulta transitada a diario por personas de casi todo el territorio santiaguero, e incluso foráneas.
Allí, el técnico Yoel Solano Larduet, encargado del almacén, comienza a fusionar sustancias justo a las 6:30 de la mañana para que cuando lleguen los operarios (en este caso los reservistas de las Fuerzas Armadas a quienes se les ha asignado la misión) encuentren todo listo para dar inicio a su labor.
“El producto está compuesto por un insecticida llamado sipersidi, que se utiliza al 25% y se vierte 10 cc por cada litro de diésel; también se le echa gasolina. Entonces cada bazuca cuenta con cuatro litros de diésel y uno de gasolina; eso mezclado con el insecticida mencionado.
“Cada día extraigo una muestra, por si se da alguna queja poder demostrar que el producto que salió de aquí estaba bueno. Además siempre hay personas controlando y fiscalizando esta actividad.
“Eso sí, si el morador no abre su casa o no cumple con la norma técnica, ni el mejor producto hará nada. La vivienda debe estar herméticamente cerrada durante 45 minutos y no menos; no puede haber una ventana abierta... no se puede tener apuro, para que se cumpla verdaderamente el objetivo”, argumentó Solano.
El “Finlay” tiene 20 máquinas de fumigación, 17 de las cuales están destinadas a este intensivo, mientras que las restantes trabajarán en lo concerniente al bloqueo de casos febriles u otra emergencia que pudiera surgir.
Según comentó Servio Cremeti Martínez, responsable de Higiene y Epidemiología del policlínico, para esta labor están movilizados tres oficiales que supervisarán a los 34 reservistas que trabajarán en dúos para fumigar a diario unas 95 viviendas aproximadamente, ya que el objetivo es cerrar manzanas.
“Además, en cada máquina hemos dispuesto un médico y un operario de la campaña, o sea, de los fumigadores habituales, para que les sirvan de guía.
“De igual modo, cada 10 máquinas hay un miembro del consejo de dirección, los supervisores, los jefes de brigada y personal perteneciente al Grupo Básico de Trabajo (GBT) que apoyan la revisión y fiscalización del tratamiento adulticida intradomiciliario”, dijo Cremeti.
Acompañan la tarea: dos compañeros de la Dirección Provincial de Salud, chequeando a tiempo completo y comprobando lo realizado en el terreno; un representante del gobierno, del Partido, de “Comunales”, Aguas Santiago, los CDR, la FMC, la CTC y otros, en aras de resolver cualquier inconveniente de forma inmediata, evitar las casas cerradas, y lograr certificar cada área.