Sueño realizado
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- Categoría: Titulares
- Escrito por Olga Thaureaux Puertas/Foto: Ismael Francisco
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Por muchos años hubo un amor cautivo que se alimentó de las esporádicas llamadas telefónicas, de cartas y postales. Fue un amor que se multiplicó con el encierro de Gerardo Hernández. Fue un amor lindo y enérgico, pero incompleto. La injusticia era la responsable.
Por años Adriana y Gerardo ansiaron ver los frutos de esa unión del 15 de julio de 1988. Desde 1991 prepararon una canastilla casi completa, con la intención de que, cuando ella terminara su carrera de Ingeniería Química, tuvieran el bebé. Pero la vida y el deber patrio hicieron que ese deseo se postergara.
Cuando el 17 de diciembre de 2014 Adriana recibió a su esposo llevando a Gema en su vientre, muchos cubanos nos emocionamos. Aquel beso en la frente, el primero después de más de 15 años era para la novia, la amiga, la esposa, la futura madre… Luego en aquella sesión de la Asamblea Nacional Gerardo hizo pública la gran noticia: “Vamos a tener un hijo, hubo que hacerlo a control remoto, pero todo salió bien”.
El sueño se cumplió. El intenso amor se coronaba con la llegada del primer hijo. En pocos días nació Gema, la Gema nuestra, la de todas las familias que nos alegramos cuando vemos sus fotos en la televisión o en las redes sociales.
Gerardo estaba satisfecho: “Siempre te he dicho que prefiero una hembra primero, porque como será la más pequeña y esperada por toda la familia, todos podrán malcriarla y como ya estarán cansados y aburridos cuando nazca el varón no corremos riesgos de que lo malcríen a él. Además, dicen que las niñas quieren más a su papá y yo después de tanto tiempo rodeado de hombres lo que quiero es estar rodeado de mujeres cuando salga de la cárcel”.
Las palabras de Adriana en misiva enviada a Gerardo cuando este estaba en prisión se hicieron realidad: “Toda tu imaginación, creatividad, inteligencia y sensibilidad humana te hacen merecedor de ese privilegio de ser padre. Nadie mejor que tú para lograr ese sueño y la mayor satisfacción para mí, es poder ser la elegida para cumplirlo”.
Como regalo de la naturaleza, y gracias a la armonía y el amor, llegó diciembre de 2016, mes de ventura hogareña y con este, Ámbar y Gerardito, los gemelos soñados y descritos en las cartas. La familia está satisfecha, los cubanos también.
En este especial día, dedicado a los padres, Gerardo es feliz, muy feliz; igualmente lo es Adriana, porque ella está segura de que “No habría padre más especial para mis hijos que Gerardo”.
Muchas felicidades en nombre de los hijos que ya nacieron, el sueño se cumplió y el amor se triplicó.


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