
“Cruzada por la alegría” fue el primer grupo de payasos de hospital de Cuba; un proyecto para curar con la risa a niños aquejados por cáncer hospitalizados en el pediátrico más grande de la provincia de Santiago de Cuba, el Hospital Infantil Sur. Diez años después de su creación, y en el marco de las celebraciones por este aniversario, Sierra Maestra conversó con el doctor Manuel Verdecia, quien fundó e impulsa cada día el trabajo de esta agrupación, que voluntariamente contribuyen a aliviar la pesada carga emocional causada por el padecimiento de afecciones malignas.
Dos veces por semana el prestigioso especialista en Oncología Pediátrica se convierte en el histrión de los zapatos grandes, la peluca roja, y el traje verde y anaranjado. Acompañado por otros seis trabajadores del centro, se arma de juguetes y accesorios médicos y sale por los pasillos diciendo “¡qué maravilla, vengan los niños, vengan a ver esto!”. Y como si su apariencia fuera flauta mágica de encantar pequeños, van tras él los pacientes.
¿Qué motivaciones tiene el colectivo de la Cruzada para la labor que realiza?
Nos proponemos ante todo promover emociones positivas en los pacientes, teniendo en cuenta que estas resultan de suma importancia para recuperar y mantener la salud. Cuando nos vestimos de payasos, creemos que la atención a un niño enfermo no es sólo prescribir medicamentos, sino también prestar atención a su salud emocional y a sus necesidades de juego, distracción, comunicación y afecto. Vale aclarar que no sólo trabajamos para los niños enfermos, también se ven beneficiados sus familiares y el equipo médico sanitario. Para nosotros es importante brindar también a estas personas un momento de felicidad puesto que diariamente se enfrentan a situaciones difíciles de llevar. Lo importante para los payasos de la Cruzada es poder rescatar la alegría, el entusiasmo y la voluntad de vivir.

¿Cuánto aporta la Cruzada al bienestar de los niños y familiares hospitalizados?
Durante estos años hemos podido constatar como pacientes, familiares y personal médico-sanitario agradecen la intervención de los payasos, que aporta alegría, entusiasmo, fomenta la fantasía, propicia el espacio para el juego y el intercambio amistoso, constituye un productor de subjetividades y hace del niño un sujeto activo dentro de una realidad en la que ha perdido totalmente el control. También mejora la relación médico paciente, al desmitificar la figura del médico, el paciente se vuelve más cooperativo. Por otro lado, es importante destacar que, La Cruzada, ha sido motivación para algunos donantes quienes interesados en esta labor se ven inspirados en a contribuir también al bienestar de los pacientes oncopediátricos. Ejemplo de ello es el Sr. Pere Mentruit Fanes Presidente de la Peñas Barcelonistas en Cataluña, España, quien desde que comenzó la Cruzada ha contribuido con recursos médicos y de otra índole tanto para el proyecto como para el Programa de Control de Cáncer Infanto-Juvenil.

Comparándola con los primeros años cuánto ha evolucionado la Cruzada en esta primera década.
“En sus comienzos Cruzada por la Alegría era llevada a cabo sólo por el mí, poco a poco se fueron sumando otras personas y con la ayuda de psicólogos hemos ido modificando y perfeccionando
sus estrategias interventivas para explotar al máximo sus potencialidades terapéuticas. Se han realizado talleres de capacitación, investigaciones, eventos científicos con este propósito. Ha ganado en membresía, en recursos artísticos y terapéuticos, en accesorios y otros recursos materiales. A diferencia de años atrás, hoy recibimos el apoyo del Ministerio de Salud Pública específicamente del Departamento de Medicina Física y Rehabilitación.”
Hacer reír a los niños aquejados de tumores malignos sólidos o de leucemias, a sus acompañantes y a los profesionales del equipo asistencial, es una tarea tan importante y rigurosa como la prescripción del tratamiento médico para extender la vida de los menores.
La Cruzada cuenta con siete miembros. Además del doctor Verdecia, realizan este encomiable trabajo artístico dos psicólogas, una metróloga, una técnica de maxilofacial, una operadora de autoclave y una instructora de arte. Con su trabajo benefician a los 21 niños ingresados actualmente.
En Cuba existen cinco grupos: Psicopayasos y Cruzada por la Alegría de Santiago de Cuba, Para una Sonrisa de Villa Clara y La Colmenita y Risa es Salud en La Habana. También están surgiendo nuevos grupos en Las Tunas y en Pinar del Río.