El compositor Rodulfo Vaillant García, de esta ciudad, recibirá hoy en La Habana, el Premio Nacional de Música “Por la obra de la vida”, que anualmente otorga la Asociación de Músicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).
“Llevo más de 50 años en la vida artística, en la composición pero ante todo me considero uno de los más ferviente promotores culturales y defensores de la cultura en Santiago de Cuba”, dijo Vaillant desde La Habana, en conversación telefónica con “Sierra Maestra”.
Alrededor de 200 canciones justifican que Vaillant García sea calificado como un autor prolífero de la música popular cubana, pues entre esos temas hay guarachas, sones, boleros… Tiene más de 80 grabaciones en Cuba y el extranjero; es miembro de la Sociedad General de Autores Española (SGAE) y en los archivos del Instituto Smithsonian, en la Biblioteca del Capitolio, en Washignton, aparece registrado como uno de los autores cubanos importantes dentro de la música popular bailable.
“Me siento agasajado con este reconocimiento que me hace la Uneac, más porque el jurado que evaluó las propuestas lo integran figuras muy importantes de la música en Cuba, presidido por el maestro Guido López-Gavilán del Rosario, toda una personalidad de la cultura cubana.”
Como santiaguero, Rodulfo es un defensor infatigable de la cultura del territorio que lo vio nacer, y en tal sentido ha trabajado con ahínco en todos los puestos en que ha estado, por ejemplo en la radio oriental, en el Teatro Heredia, y especialmente como presidente de la Uneac en la provincia desde 1998.
A esta hora, no pueden quedar al margen sus desvelos junto al maestro Adalberto Álvarez, cuando este llegó a Santiago de Cuba lleno de ilusiones, para fundar el Conjunto Son 14 ni su labor con Oscar y Chucho Valdés para formar el portentoso “Irakere”.
Vaillant interpretó fielmente el interés del Comandante de la Revolución Juan Almeida por reorganizar la orquesta Chepín Chovén; también ayudó a fundar el grupo Folkloyuma, y es antológica su preocupación por mantener “lleno de salud” el Festival de Boleros que anualmente se celebra aquí y que él creó y organiza desde 1989; igualmente, está presente su influencia en los festivales del creador musical, y los de aficionados del MININT y de la CTC, también, como uno de los fundadores y organizadores del añorado certamen de música cubana “Adolfo Guzmán”. Y de alguna manera siempre está la mano y el pensamiento de Vaillant en el rescate de lo más autóctono del célebre Carnaval Santiaguero.
Exhibe él con sano orgullo otros reconocimientos que avalan su paso por la obra social de Santiago de Cuba que se resume en las medallas Lucha Clandestina; 30, 40 y 50 aniversarios de las FAR; de la Alfabetización, de la Universidad de Extremadura, en España; del municipio San Martín, en Argentina; la Distinción por la Cultura Nacional, la Raúl Gómez García, la Placa José María Heredia, la Distinción Benny Moré, los diplomas Nicolás Guillén y Amadeo Roldán…
En el muy musical y muy santiaguero barrio de Los Hoyos, en Santiago de Cuba, nació Rodulfo el 8 de mayo de 1942 y desde pequeño, en un ambiente familiar propicio, se inclinó por la música y especialmente por la composición, de manera tal que hoy sus creaciones se escuchan en voces y agrupaciones relevantes en Cuba y en el extranjero.
Le ayudó a encauzar su preferencia por la música esa etapa de estudiante en escuelas de la enseñanza primaria y secundaria, que alternó con las clases de teoría y solfeo que recibía del maestro Alcides Castillo. Y si no llegó a graduarse como trompetista, instrumento que jamás hemos visto en sus manos, fue porque tuvo que centrarse en su formación como Bachiller y luego en la especialidad de topógrafo agrimensor.
Pero en un barrio tan musical como Los Hoyos, la influencia le llegaba a diario, incluso desde la victrola de un bar cercano al hogar, y escribe su primera composición a los 13 años. Desde entonces no ha cesado de crear canciones.
De entre sus primeros boleros despunta “Arrodíllate”, que en 1965 populariza el cantante habanero Ezequiel Cárdenas. Mas el despegue real hacia la popularidad se produce cuando Sergio Calzado, figura puntual en la orquesta Estrellas Cubanas le pide a Rodulfo una guaracha en 1965, momento en que el joven creador santiaguero inicia una estrecha amistad y relación de trabajo con el maestro Félix Reyna, director de esa agrupación.
Por eso dice que a esas dos figuras: Calzado y Reyna, él le debe su popularidad. Y si bien la guaracha “Fue mi “Reloj” constituyó el primer tema de Vaillant éxito nacional mediante el sonido de “Estrellas…”, luego fueron alrededor de 20 los que incluyó en el repertorio de la famosa orquesta habanera, especialmente en la década de 1965 a 1975, una “época de oro”, señala el compositor, con números como “La Escoba Barrendera”, “El Lápiz no tiene punta”, “Teléfono frío”, “Si tiene vida limitada”, “Cartero”…
Esa popularidad también le abre a Rodulfo las puertas de otras renombradas agrupaciones: Ritmo Oriental, Maravilla de Florida, Riverside, Pancho el Bravo… De la “Ritmo…” aún los cubanos recuerdan “Quién dice” más conocida por “la Gorda”, creación de Vaillant García.
En 1984, Juanito Formell incluye en el repertorio del “tren de Cuba” una composición de Rodulfo que rápidamente escala la preferencia nacional: “Se muere la tía” y en 1986 la orquesta Revé, prácticamente arrasa con otro éxito del compositor santiaguero: “Yo no quiero que seas celosa”, par de canciones que todavía son emblema entre los bailadores cubanos.
Así ha transcurrido la obra musical de este santiaguero, sin lugar a dudas una labor trascendental dentro del pentagrama popular cubano, avalada por lo que sigue: con Estrellas Cubanas: Arrodíllate, Fue mi Reloj, La Escoba Barrendera, Teléfono Frío, Sí, tiene Vida Limitada, Male... Malé, El Lápiz no tiene Punta, Cartero, Tiene dos Caras, Fito y Susy, Sipi-Sontamina.
También, con la orquesta Ritmo Oriental: Alguien dice-La Gorda, Por hacerme caso, Avisa, por favor; con Maravilla de Florida: Sabor a Calabaza, Carne con Berenjena; con Tito Gómez y la Riverside: Sí te dejé; con Pancho el Bravo: Buscando un tema, Congo o Carabalí; con la Aragón: Se fue linda paloma; con la Orquesta Original de Manzanillo: Eso era Antes.
Y en el plano Internacional: Como el payaso, por Orlando Contreras, y En una Iglesia, por el mismo intérprete; La escoba barrendera, al estilo de la orquesta Típica 73; El Lápiz no tiene punta, por Adalberto Santiago, la Típica Tropical, y la Típica Broadway; La Gorda, por la Sonora Ponceña; Se muere la tía, por Batacumbele y por Willy Chirino; No quiero que seas celosa, por el puertorriqueño Andy Montañés, y por Alex León…
A lo anterior hay que sumar cómo otras composiciones de Vaillant han sido utilizadas en filmes muy populares, entre estos: “Plaff”, con Yo no quiero que seas celosa; “3 y 2”, con La tía; “Momentos”, con Yo no quiero que seas celosa, y “Salsa en Veracruz”, con El lápiz no tiene punta
Pero ninguna valoración sobre el quehacer de Rodulfo puede concretarse solo a su labor autoral pues es un consagrado promotor cultural en la ciudad y fuera de esta, trabajo por el que ha recibido reconocimientos muy importantes: por crear la Semana de la Cultura Santiaguera y la del municipio Mella; La Llave de la ciudad de Santiago de Cuba, el homenaje nacional en el Festival de Charanga en 1999, homenajes de la sección de música de la Biblioteca Nacional José Martí, de la UNEAC en Camagüey, y de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Santiago de Cuba; la condición de Artista de Mérito de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba; por ser miembro de honor de la Asociación de Boleros de España, entregada en la sede de la SGAE; de las peñas Del Menú y Mambisa, de José Aquiles y Aquiles Jorge, respectivamente; el Premio de Honor del Cubadisco, en 2011, y quizás dos galardones que Vaillant tiene entre lo más preciado: que el Festival del Son, en Mayarí Abajo, le haya dedicado una de sus ediciones por su labor en la creación, y lo más trascendental: la condición de Hijo Ilustre de la ciudad de Santiago de Cuba.
Por el hilo telefónico se percibe la satisfacción en la voz de Rodulfo; memoriza uno tras otro los discos, las composiciones pero a modo de conclusión recuerda su producción más reciente: Ellas y mis canciones, boleros interpretados por auténticos monstruos de la vocalización femenina como Esperancita Ibis, Ivette Cepeda, Nancy Maura, Anais Abreu, Grisell Gómez, Gina León y Yaima Sáez, donde hay un giro de 180 grados en el creador más conocido, el de las guarachas y los sones, para mostrar entonces “el otro” romántico, pasional.
“Pienso que he sido consecuente con mis convicciones en todos los terrenos: como trabajador en responsabilidades diferentes; con mis creaciones musicales; con mi labor en la Uneac, y sobre todo al estar al lado de mi pueblo santiaguero, al que serviré mientras me queden fuerzas.”
Hoy viernes, a las 16:00 horas, en la Sala Martínez Villena, de la Uneac en La Habana, Rodulfo Vaillant García será uno de los compositores de música popular… en fin, uno de los cubanos más felices.