Periódico Sierra Maestra

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Guido Emilio Lozada, eterno guardián de la vida

guidolozadaUna vasta experiencia cargada de humanismo y amor a la profesión, identifican al doctor Guido Emilio Lozada Pérez, quien tiene  el mérito de ser el único fundador en activo del Hospital Militar Dr. Joaquín Castillo Duany, fundado el 7 de enero de 1963 por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la ciudad de Santiago de Cuba.

Por estos invernales días de enero, conversamos con este sencillo hombre de ciencia, quien ha dedicado la mayor parte de su vida a preservar la salud del pueblo, desde una instalación hospitalaria que es insignia, baluarte y fiel representante de los Servicios Médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Far) y entrañablemente ligada al Sistema Nacional de Salud.
La vitalidad, lucidez y profesionalidad, caracterizan a este galeno santiaguero de pura cepa, quien a muchas personas deja admiradas cuando con orgullo dice que sobre sus hombros ya caen 83 años; sin embargo se mantiene activo y aportando a los notables resultados en la atención médica, calidad del servicio y consolidación de los éxitos de la salud pública cubana.

Rememora que al triunfar la Revolución el Primero de Enero de 1959, con solo 22 años, ya laboraba como sanitario en el otrora hospital regimental de la tiranía, ubicado en la avenida Victoriano Garzón (hoy Escuela Provincial de Estomatología), donde ya había sido creado el 13 de enero de 1959 por orden de Raúl Castro Ruz, el Hospital Militar, cuya dirección fue encomendada al Comandante Manuel (Piti) Fajardo Rivero.

Manifiesta, que en esos momentos casi todo el personal médico abandonó el país y solo quedaron algunos militares que durante el régimen de Fulgencio Batista asumieron una postura negativa contra la tiranía, entre ellos un sargento técnico anestesista y uno del salón de operaciones, así como un instrumentista de la Marina de Guerra, entre otros, por lo que hubo que enfrentar la captación de un personal médico nuevo, comprometido y calificado.

De esa manera empezamos a funcionar -argumenta el especialista en ortopedia- se hacía de todo, e incluso tuvimos que asumir el fuerte reto de la atención masiva al pueblo, el cual gozaba por primera vez de una asistencia médica gratuita; aún no repaso en mi memoria la cantidad de personas operadas, muchos eran niños con secuelas de poliomielitis, no obstante a ello, respondimos a ese desafío.

Su relato se traslada hasta la actual ubicación del “Dr. Castillo Duany”, muy cerca de la bahía santiaguera y aledaña al popular barrio de Los Cangrejitos. Allí, a partir del 7 de enero de 1963 reiniciamos nuestro trabajo, después de que en sus estructuras se realizaran las primeras remodelaciones para tener una confortable instalación como la que contamos en la actualidad.

Paralelamente con la inauguración de la instalación hospitalaria, se puso en marcha la conocida Operación Santiago, a la cual se integraron talentosos especialistas y profesores de todo el país, entre ellos los doctores Álvarez Cambra y Julio Martínez Páez, quienes llegaron para apoyar este plan, expresa Guido Emilio.

“En ese período este hospital llegó a ser de Referencia Nacional en todas las especialidades. Entonces comencé a desarrollarme e integrarme a ese intenso quehacer aprovechando la oportunidad para convertirme en médico y más tarde en especialista, permaneciendo hasta ahora aquí contribuyendo a la formación de varias generaciones de profesionales de la salud.

“Lo primero que hice en mis inicios fue ejercer como sanitario, lo que me permitió asistir como auxiliar en los salones de operación, donde adquirí experiencias y habilidades en diferentes intervenciones quirúrgicas, las cuales influyeron mucho en mi futura formación y en la obtención de novedosas experiencias", expresó el destacado especialista.

Siente mucho orgullo por estos años de labor, en contribuir todavía a la formación y desarrollo de médicos, especialistas, enfermeras y tecnólogos de la salud, a quienes exhorta a estudiar constantemente y trabajar, ya que esa es una carrera en la que todos los días se aprende algo nuevo, como consecuencia del permanente desarrollo de esta ciencia a nivel mundial.

Sin embargo, con mucha reverencia reflexiona e insta a nunca olvidar lo clásico, es decir, el examen clínico a los pacientes y no dejar cautivarnos absolutamente por el desarrollo tecnológico. Considero que debemos ir primero a lo básico y después apoyarnos en la tecnología, la que es muy buena y jamás podemos despreciar, argumenta.

“Soy fiel soñador de la necesidad de la estrecha relación en la atención y  cuidado del paciente, quien siempre agradece ese gesto humanitario de los hombres y mujeres que un día decidimos asumir el duelo de devolverle la alegría y una vida sana”, dijo finalmente el destacado especialista.

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