El recuerdo entre balas y canciones

Categoría: Titulares
Escrito por Jose Carlos Roque Vila / Fotos: Daniel Houdayer
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Los héroes son seres de inicios y finales, la tierra sobre la cual libraron mil batallas y se hizo eco de sus proezas y luchas, les brinda abrigo y germen en las horas donde los vítores se vuelven silencio y el recuerdo se impone al ejemplo.


La tierra espera paciente la siembra inmortal que es recogida en cosechas de vigencia, relevo y continuidad, por otros héroes, muchas veces anónimos, que son impulsados a la lucha por aquellos a los que el tiempo llamó al descanso eterno de los inmortales.
Un inmortal es Juan Almeida Bosque, porque el pueblo que lo siguió y lo admiró como comandante, como líder, como artista, como padre, como revolucionario y como ser humano, no se desprende de su legado y lo cultiva cada día, en jornadas como este 17 de Febrero, cuando el 91 Aniversario del arribo a esta vida del héroe fue recordado por el pueblo del Tercer Frente Oriental, en representación de todos los cubanos.
Georgis Ramírez Céspedes, Presidente de la Asamblea Municipal en Tercer Frente y otras autoridades del Partido, el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias, encabezaron una peregrinación hasta el mausoleo de la Loma de la Esperanza, donde los pobladores depositaron una multitud de flores a los pies del monumento que guarda la eternidad del histórico guerrillero y le dedicaron poesías y canciones, marcando el amanecer de la jornada en plena Sierra Maestra.
Su presencia la noto en el rostro y la voz entrecortada de la estudiante de 11no grado del IPR Mario Muñoz Monroy, Yanixa Mora Rivero quien después de depositar su rosa sobre el sepulcro del héroe expresó a nuestro semanario: “Es un sentimiento indescriptible, único e irrepetible, cada vez que vengo a rendirle homenaje me siento en deuda por las cosas que hizo para que tuviéramos lo que podemos disfrutar hoy”.

Los 57 años de lucha y la leyenda del Comandante de la Revolución Almeida fueron recordados por un pueblo que quedó marcado para siempre por su impronta y lo mantiene vigente en cada sendero o lugar recóndito de la serranía donde todavía muchos aseguran se siente la presencia del titán de las melodías.
Juan Almeida Bosque nació en La Habana un 17 de febrero de 1927, era el segundo de doce hermanos, un sencillo albañil con alma de artista, que tras el golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952, eligió el camino de las ideas de su entrañable compañero de la lucha y la vida, Fidel Castro.
Nada escrito, ni cantado puedeDSC08708 lograr resumir la magnitud de este gigante, ni su divina humanidad, solo el recuerdo del pueblo y su legado, entre balas y canciones, siempre presente en cada obra que impulsó y en cada sueño que conquistó para el bienestar común.
El albañil que escribía canciones o el compositor que construía, aquel que dijo que aquí nadie se rendía, del que me atrevo a decir fue el más arraigado de los comandantes guerrilleros en la memoria del pueblo, donde se quedó en la forma de más de 300 canciones y numerosas batallas.

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Almeida, como cariñosamente lo llamaban y reconocían en todos los lugares donde dejó su huella imborrable, sobresalió por su infinita lealtad a Fidel, a Raúl, al Partido y a la Revolución, a los que dedicó todas sus energías y fue uno de sus máximos inspiradores desde los días del Moncada.
Hoy a 91 años de su natalicio su nombre permanece por siempre en el corazón y la mente de todos sus compatriotas, como paradigma de firmeza revolucionaria, valentía, entereza y compromiso con la causa de su país y amor a su pueblo, en una vida inmortal que se repite en cada uno de los que le rinden homenaje al héroe de las balas y las canciones.

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