
Santiago de Cuba, febrero 21.- “Nosotros venimos a intentar ser facilitadores; no venimos a decir cómo se hacen las cosas sino a ayudar con nuestra experiencia de años, a que sea el propio sector de la música en Cuba el que analice sus debilidades, sus oportunidades; cuáles son las fortalezas que existen y cuáles son las potencialidades que se deberían desarrollar.”
Así expresó Jordi Puy, cofundador y Responsable de Estrategia de la agencia “Sound Diplomacy”, quien junto a Yolaida Duharte López, Administradora Nacional del proyecto Ministerio de Cultura-Organización de Naciones Unidades para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y Mónica Mireles, asociada del Proyecto de la ONUDI desarrollan en esta ciudad hasta el venidero 23 de febrero, un taller de información sobre modelos para el sector musical, con el objetivo de fortalecer la industria musical, apoyado todo por el estudio Siboney, de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales.
El Iris Jazz Club acoge el encuentro en que participan las dos especialistas de la ONUDI y el representante de la “Sound Diplomacy”, empresa dedicada a la consultoría en estrategias de la música, para gobiernos locales, regionales, y de los países, y también para la empresa privada. Yolanda, Mónica y Jordi imparten el Taller al que asisten actores vinculados con la industria musical de Granma, Holguín y Santiago de Cuba.
Explicaron, que este proyecto avanza en Cuba desde hace casi dos años.

“Ya hemos efectuado seis talleres y dos consultorías; ahora vamos a replicar uno que ya realizamos en diciembre de 2016 en La Habana, y escogimos a Santiago por ser una plaza muy importante en la industria de la música, y además porque buscamos extender las acciones a la mayor cantidad de territorios”, apuntó Duharte.
Explicó, cómo la reunión se basa en acciones de formación y que estas van acompañadas de entrenamiento de los actores, para dotarlos de herramientas con vistas a mejorar la ejecución del trabajo.
Los “actores” son los comerciales, jurídicos, directivos de las casas discográficas, músicos, productores...
Mireles intervino para señalar que también asiste personal de instituciones vinculadas al proceso de la industria musical, o que hacen posible este.
Los talleres precedentes han tenido lugar en La Habana, Matanzas, y en febrero de 2017 aquí en Santiago de Cuba, donde realizaron dos en los que participaron, además de los santiagueros, los representantes de las provincias Granma, Guantánamo, Holguín y Las Tunas.
Ahora en 2018 repiten en Santiago, y se suman las provincias de Granma y de Holguín; luego irán a Cienfuegos donde se sumarán otros territorios del centro del país.

Jordi Puy explicó, que “Sound Diplomacy” es una empresa que se dedica a la consultoría en estrategias de la música, para gobiernos locales, regionales, y de los países, y también para la empresa privada.
“Estamos en Londres, Barcelona y en Berlín pero trabajamos en más de 30 países para clientes como ONUDI, para el cual estamos colaborando en este proyecto, porque ganamos el concurso público que hubo para la parte de colaboración, tanto en información como en desarrollo de estrategias.
“Ofrecemos las herramientas que ponemos al servicio de la industria de la música en Cuba; trasmitimos experiencias de años trabajando con muchas organizaciones pero es el propio sector en el país el que analiza sus debilidades, sus oportunidades, y cuáles son las fortalezas que existen y cuáles son las potencialidades que se deberían desarrollar.
“Y lo hacemos mediante procesos participativos, utilizando herramientas más o menos conocidas como el análisis de datos o dando a conocer estructuras de modelos de negocios que hay en otras partes del mundo. Así tratamos de poner la información de que disponemos, al servicio de los objetivos que se fijan por la misma industria de la música cubana.”
Puy reconoció, que el fondo patrimonial musical cubano puede formar parte de la memoria viva del mundo. Y ejemplificó así:
“En el tiempo que ‘Sound...’ lleva trabajando en el proyecto, hemos tenido la oportunidad y el privilegio de ver la riqueza musical de este país, tanto a nivel de archivo como a nivel actual de creación constante y permanente, y entendemos que precisamente esta potencialidad puede ser un elemento para presentar a Cuba al mundo.”
El trío de personalidades desarrollará, durante tres jornadas, su labor en el Iris Jazz Club, tiempo en el que expondrán la situación de la música en el contexto internacional y tratarán de ‘aterrizarlo’ en el sector de la música en Cuba.
“Vamos a tratar los diferentes modelos de negocios que existen dentro de la industria de la música –explicó Jordi-- tanto desde el punto de vista conceptual como práctico. Por eso dividimos las jornadas en dos bloques: el primero, en las mañanas, es más teórico e incluye un intercambio de información con los asistentes y las instituciones, y durante el segundo, en las tardes, nos centramos más en la aplicación práctica, en realizar ejercicios, en analizar modelos de negocio concretos que existen en la industria de la música globalmente y en Cuba, para poder comparar y ver lo que el país puede aportar al mundo y qué puede darle este.”
Añadió Puy, que el planeta hace varios años está caminando en la hora digital, “y la tendencia global es al incremento de la comercialización de música mediante las tecnologías digitales, con las cuales el usuario tiene acceso a todo un catálogo de música, pagando una cuota mensual o a veces, incluso, gratuitamente. Este es un modelo de negocio que se ha desarrollado en los últimos cinco años, y que está creciendo de manera exponencial, cubriendo el terreno de lo que antes era la distribución física de música mediante los primeros vinilos, los ‘casetes’, los CD”.
Mónica Mireles reiteró, que la ONUDI trabaja en apoyo a las políticas industriales en los países, y en particular ha estado al lado de los procesos de las industrias creativas; en Cuba se encuentra trabajando con la industria de la música como una esfera de esas industrias culturales, a partir del potencial descubierto en la música y en la industria de esta, y en su cadena de valor en el país.
Mireles puntualizó, que es la primera vez que ONUDI desarrolla un proyecto de la industria de la música; había intervenido en otros procesos en industrias culturales y creativas pero en el caso de la música es la experiencia inicial. Lo precedente fue ratificado por Jordi Puy cuando indicó:
“Este es el primer proyecto como señaló Mónica, que hace ONUDI con el sector de la música, por lo tanto es pionero a nivel global en la conexión de instituciones internacionales como Naciones Unidas con contrapartes nacionales en el campo musical.
“Así, trabajamos muchos en el concepto de ciudad musical, y para nosotros es clave ese concepto estando aquí en Santiago de Cuba, una urbe especialmente musical. Sí tenemos experiencia en otras ciudades del mundo, ayudando, colaborando a optimizar lo que la música puede ofrecer.
“¿Cuál es el papel de la música en la creación de empleo para jóvenes; cuál es el papel de la música en la Salud Pública; en los transportes públicos; en la integración social; en la proyección turística de la ciudad? Estas son las preguntas que intentamos responder con nuestro trabajo, y con las experiencias en urbes como Bogotá y otras de América Latina; en Vancouver, en Canadá; Londres, en Reino Unido...”
En conclusión, al referirse al hecho de que el punto cubano haya sido distinguido como Patrimonio de la Humanidad, Puy dijo que los nombramientos mundiales ya sean por la UNESCO u otras organizaciones de los patrimonios culturales mundiales, son de gran importancia y de gran utilidad cuando existe una voluntad política y de sector, de aprovechar el potencial de la música para el desarrollo general.
“El nombramiento por sí solo es un reconocimiento que siempre está bien pero no aporta nada más allá del documento. Lo que sí lo hace crucial es cuando existe la voluntad, ya sea de la ciudad, del país o la región, de utilizarlo en beneficio del desarrollo económico y social.”