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Retinopatía diabética, ¿una promesa de ceguera?

Categoría: Titulares
Escrito por Indira Ferrer Alonso
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retinopatia

La ceguera de una vecina fue mi primera experiencia con la diabetes mellitus. A los 16 años no sabía en qué consistía esta enfermedad; pero me partía el alma ver cómo perdía la visión cuando aún estaba en plenitud de sus facultades. Luego vinieron las amputaciones, la postración, la nefropatía diabética, perdió casi toda la dentadura... en fin, es una triste historia lamentablemente repetida en la vida de muchas personas que -por desconocimiento y baja percepción de los riesgos de la diabetes-, tienen un mal control del padecimiento. Por eso creo importantísimo todo intento de decir a las personas “¡Cuidado! Si eres diabético te expones a estas enfermedades”, y de enseñar cómo prevenirlas o cómo cuidarse una vez que aparecen.


De eso se trata esta entrevista sobre la retinopatía diabética que concediera a Sierra Maestra la doctora Magdevis Ruiz Miranda, especialista de segundo grado en Oftalmología, dedicada a la subespecialidad de Retina Vítrea, con más de 10 años de experiencia en el tratamiento de personas con esta afección.
Doctora, ¿qué es la retinopatía diabética?
Es una enfermedad de la retina causada por la diabetes mellitus de larga evolución, que daña los vasos sanguíneos retinianos: a veces, estos vasos pueden hincharse y dejar escapar fluidos y en otros casos, crecen nuevos vasos sanguíneos anormales en la superficie de la retina. Por eso se dice que produce cambios a nivel de la estructura de la retina y daña seriamente la visión.
¿Cuáles son los síntomas de esta enfermedad?
Los síntomas de retinopatía diabética dependen del estadio en que se encuentre la persona. Existen dos etapas fundamentales: la retinopatía diabética no proliferativa, que es la forma menos grave de la enfermedad, y la retinopatía diabética proliferativa que es la forma grave. Ambas etapas pueden estar asociadas a otra entidad que consiste en la toma del área macular -punto de mayor visión del ojo- denominada maculopatía diabética.
Normalmente los pacientes con retinopatía no proliferativa leve, moderada y severa, no refieren síntomas, a menos que tengan una maculopatía. En ese caso la persona empieza presentar disminución de la visión, sobre todo de la visión de detalles.
En el caso de la retinopatía proliferativa, se produce una pérdida lenta y progresiva de la visión. El paciente nota que su visión se va tornando borrosa, pero generalmente al inicio no le presta atención y cuando la enfermedad se hace más intensa, se asocia a hemorragias y a áreas de desprendimiento, compromete seriamente la visión; es entonces cuando el paciente acude al médico.
Otras veces, asociada a esta forma clínica, pueden aparecer en la visión pequeñas manchas negras flotantes, que se denominan moscas volantes -esto puede ocurrir debido a pequeños sangramientos en el interior de la cavidad del ojo, a nivel del vítreo-, o puede ocasionar una pérdida brusca de la visión.
Y ya en otros estadios más graves el paciente puede experimentar dolor, además de la pérdida visual, porque se trata de una forma más complicada de la retinopatía diabética proliferativa en la que se ha asociado con glaucoma (aumento de la presión intraocular).
¿Cuáles son las posibilidades de tratamiento?
El tratamiento depende del estadio clínico en el cual se encuentre el paciente. La forma menos grave como la retinopatía diabética no proliferativa (leve y moderada) no requiere tratamiento, solo el seguimiento por el especialista de Retina. Ahora bien, cuando se asocia a la toma del área macular se pueden utilizar varios tratamientos: la terapia de fotocoagulación con láser, así como inyecciones en el interior del ojo con medicamentos que evitan la formación de vasos sanguíneos anómalos y la acumulación de líquidos debajo de la retina.
En el caso de la retinopatía diabética proliferativa en sus formas severa o muy severa, se da terapia con láser a toda el área de la retina (fotocoagulación panretinal) que es lo que se hace a nivel mundial, y con lo que se ha logrado detener la progresión de la enfermedad. Cuando esta afección se asocia con hemorragias o desprendimiento de retina hay que intervenir quirúrgicamente.
¿Quiénes están en riesgo de desarrollar retinopatía diabética?
Los pacientes con diabetes mellitus que tienen un mal control metabólico son los más propensos a desarrollar la retinopatía diabética. En los que tienen diabetes mellitus tipo 2 aparece cuando el período de evolución de la enfermedad es mayor de 10 años, porque lo que provoca el daño a la retina es, precisamente, la hiperglucemia crónica.
En el caso de los pacientes con diabetes mellitus tipo 1, aparece cuando la persona tiene un período de evolución mayor de cinco años, y –repito- ha existido un mal control metabólico.
¿Qué cuidados debe tener el paciente con retinopatía diabética?
Lo primero es que el paciente sepa que padece la enfermedad; por tanto es vital que toda persona con diabetes se someta una vez al año a un chequeo con el oftalmólogo, que no tiene que ser necesariamente especialista de retina. Acudiendo a la consulta de Oftalmología de su área de salud, el paciente puede realizarse una refracción para evaluar su visión y un fondo de ojo; con estos exámenes pueden diagnosticarse lesiones, por leves que sean, que indiquen tempranamente la aparición de la enfermedad.
Una vez que el paciente es diagnosticado, tiene que lograr el control metabólico. Manejar adecuadamente la diabetes es fundamental para evitar las complicaciones asociadas como la retinopatía diabética, pero una vez que aparece esta enfermedad hay que mantener un riguroso control de los niveles de glucosa en sangre porque ese es el tratamiento más importante.
Hay que cumplir con la dieta alimentaria establecida por los especialistas, cumplir el tratamiento con hipoglicemiantes orales o con insulina, y compensar otras patologías o trastornos asociados que pueden aumentar el progreso de la retinopatía, como es el caso de la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia (colesterol elevado de la sangre) y la nefropatía diabética.
Doctora, ¿la retinopatía diabética conduce irremediablemente a la ceguera?
No en todos los casos. Se plantea que la retinopatía diabética no es reversible pero puede detenerse su progreso. Hay pacientes con retinopatía diabética leve que han permanecido durante años con ese diagnóstico y mantienen su visión, pero han cumplido todas las orientaciones que ahora estamos dando. Con un diagnóstico precoz de la enfermedad, un adecuado control de la diabetes y el tratamiento oportuno, es posible detener la progresión de la retinopatía diabética e impedir que alcance estadios graves, que sí conducirían a una pérdida cada vez mayor de la visión.
¿Cómo puede ayudar la familia a la persona con retinopatía diabética?
La familia tiene un rol muy importante en la prevención porque puede ayudar al paciente diabético a mantener la dieta, a cumplir el tratamiento con hipoglicemiantes orales o insulina, a controlar la hipertensión; debe incitarlo y apoyarlo para que realice ejercicios físicos y debe velar por que acuda anualmente al oftalmólogo para chequearse.
Es bueno que las personas que tienen un familiar con retinopatía diabética no proliferativa sepan que el paciente debe acudir al control del oftalmólogo cada tres, seis o 12 meses, según le oriente el médico. Los que presentan retinopatía diabética proliferativa deben asistir a las consultas con la frecuencia que el especialista determine. Esto es fundamental, tenemos pacientes que por determinados motivos no asisten a la consulta y cuando lo hacen es porque ya los ojos están muy dañados... y es triste porque a veces no mejoran ni siquiera con la cirugía.
Muchas gracias, doctora...
La retinopatía diabética forma parte de las tres primeras causas de ceguera irreversible en Cuba; a nivel mundial tiene similar comportamiento.

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