Los asistentes a la edición 56 del Festival de la Trova Pepe Sánchez rindieron tributo al Héroe Nacional José Martí, al líder de la Revolución Fidel Castro, al Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes y a la Madre de todos los cubanos Mariana Grajales.
En el cementerio patrimonial Santa Ifigenia, de la ciudad de Santiago de Cuba, músicos de diversas generaciones colocaron flores ante el Mausoleo que atesora los restos del Apóstol de la independencia cubana, ante las tumbas de Céspedes y de la Madre de los Maceo, y el monolito que guarda las cenizas del Comandante en Jefe.
Encabezados por el cantautor Eduardo Sosa, presidente del festival, los trovadores hicieron un recorrido por el área patrimonial central de la necrópolis, donde están, próximas, las últimas moradas de esos próceres de la Patria, en alegoría a la premisa histórica de que la Revolución cubana es una sola.
Luego, tuvo lugar la tradicional peregrinación por el sendero de los trovadores, que perpetúa la memoria de grandes de la música de la Isla que allí descansan, como el padre de la canción trovadoresca, Pepe Sánchez, cuyo aniversario 162 de natalicio se conmemora hoy, y Compay Segundo, autor de memorables temas como El Chan Chan y La negra Tomasa.
Este homenaje en la necrópolis santiaguera ha sido una de las principales actividades del festival, que desde el 15 de marzo último reúne en la ciudad cuna de la trova, el son y el bolero a intérpretes y agrupaciones cultores de la sonoridad tradicional, entre ellos Pancho Amat, los Jóvenes clásicos del son, Pepe Ordás, Tony Ávila, Annie Garcés y William Vivanco.
Consagrado al aniversario 65 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, y al aniversario 50 de la Casa de la trova Pepe Sánchez, primera institución de su tipo en Cuba, el encuentro concluirá hoy con la evocación del primer concierto que hace 50 años ofreció el Movimiento de la Nueva Trova en la Casa de las Américas, en La Habana.
Asimismo, celebró el centenario de temas antológicos del pentagrama sonoro cubano como Longina, compuesta por Manuel Corona; Ella y yo, de Oscar Hernández; Mujer perjura, de Miguel Companioni, y Mujer bayamesa, de Sindo Garay.
Considerado el festival trovadoresco más importante en Cuba, y uno de los eventos culturales más antiguos que aún se celebran en la Isla, el “Pepe Sánchez” también ha convocado en su edición 56 a notables investigadores, musicólogos y críticos como Lino Betancourt y Joaquín Borges Triana.
Sus aplausos se han unido a los de cientos de espectadores nacionales y foráneos que, espontáneamente, se han congregado en múltiples espacios de esta oriental ciudad y han corroborado lo que el compositor Pedro Ibáñez sentenció en una de sus canciones: “Desmientan al que diga que la trova ya murió. La trova no ha muerto, no…”