La Sociología, como ciencia, y a su vez como carrera, permite comprender y explicar los diversos problemas que atentan contra el equilibro de un sistema social determinado. Y es ahí, precisamente, en el que desempeña un rol importante el sociólogo, quien trata de entender estas dificultades, en pos de un mejor desarrollo.
“Los graduados de esta carrera, entre otras funciones, tenemos la de diseñar políticas sociales a cualquier escala, a pedido de organismos, entidades laborales, o instituciones gubernamentales, en especial para dar explicación y solución a esos diversos problemas sociales”, explicó a Sierra Maestra la M.Sc. Evelyn Caraballo Cobas, profesora del Departamento de Sociología de la Universidad de Oriente (UO).
“Por tal motivo, durante los años de estudio, se promueven la investigación, docencia y divulgación, desde esta perspectiva científica, fomentando en nuestros estudiantes, desde un primer momento, lo que sería el modo de actuación fundamental de esta especialidad”.
El sociólogo puede definirse como un médico social; el que diagnostica, explica y ofrece las posibles alternativas ante diversas problemáticas sociales. Aun así, la mayoría de los jóvenes desconocen la profesión, y no la toman en cuenta en el momento de optar por una carrera universitaria.
“Muchas personas -continuó la especialista-, no saben qué es un sociólogo. La gente suele hacer chistes con la profesión, precisamente porque no la conocen, y hasta la comparan con la Psicología, incluso suelen decir que nuestra función es “hacer socios”. Pero, realmente, la carrera tiene un valor esencial en cualquier sistema social, no solo en el cubano, ya que permite elevar su perfeccionamiento en la manera en que ayudemos a comprender problemas como la violencia, la prostitución, fenómenos asociados al desarrollo, agricultura…, lo que sirve de soporte para el mejoramiento de muchas instituciones sociales.
“Durante los años que dura la carrera, se imparten sociologías especiales que ayudan a comprender los sectores de la sociedad, díganse la cultura, el deporte, la educación, la familia, entre otros. De esta forma, enseñamos cómo investigar esos problemas sociales dentro de esas áreas especiales del conocimiento”, concluyó.
La Sociología fue incluida en el catálogo de estudio de la Universidad de Oriente a inicios de los 90. Ha sido evaluada en dos ocasiones por la Junta de Acreditación Nacional de la Educación Superior, y gracias a sus resultados, ha mantenido la condición Certificada, a pesar de su corta existencia en comparación con carreras longevas con más prestigio. No obstante, su claustro aspira a la Excelencia, una vez que se efectúe la próxima evaluación, en 2019.
“A través de nuestros trabajos de investigación, pretendemos proyectarnos dentro y fuera de la universidad”, explicó el M.Sc. Rodolfo González Santos, profesor de la carrera, en la UO.
“Actualmente contamos con tres proyectos, atendidos directamente por los grupos científicos estudiantiles. Estos, vinculados de forma considerable al gobierno, están asociados al desarrollo local. Presentamos un designio de estudio socio-demográfico, que, de manera general, se encuentra carente dentro del territorio santiaguero. También, tenemos un proyecto de estudios sociales de la juventud santiaguera, donde se indagan aspectos como la violencia, en todas sus esferas; las enfermedades de transmisión sexual, el ocio y la recreación. En este sentido, hemos ganado espacio en la FMC, el Minint, y el Mintur.
“De alguna manera, desde nuestra posición de formadores, tratamos de estimular el vínculo entre los estudiantes, y esas instituciones que el día de mañana pueden propiciarle un puesto de trabajo, o un tema de investigación que potencien su quehacer.
Los sociólogos tienen muchas implicaciones, menos conocidas, en el mundo empresarial. Las nuevas formas de desarrollo en las industrias hacen que obtengan un nuevo valor, y mayor importancia. Actualmente, y dada la reacción a determinados cambios sociales, se ha dado la posibilidad de proveer a los decisores gubernamentales de nuestra provincia, de resultados concretos que se utilizan como herramientas organizativas en momentos oportunos.
“Creo que, de nuestra parte, queda la redefinición y promoción de la Sociología. Estamos tratando de que las entidades laborales acepten en su totalidad la importancia del factor humano en las empresas, a la par del mercantil o económico.
“A pesar de que el gobierno tiene conocimiento sobre el trabajo positivo del sociólogo, el proceso de inserción de los egresados de esta carrera no está amparado por ninguna ley, y por tanto, no contamos con el nivel directo y necesario de implicación, que nos garantice un puesto de trabajo acorde a nuestras posibilidades prácticas e intelectuales. No obstante, todos nuestros adiestrados cuentan con una plaza al graduarse”, concluyó.
En nuestros días, el sociólogo resulta determinante en la concepción de los llamados planes de desarrollo, el que ayuda a determinar o transformar el efecto real de estos, su influencia en las sociedades, o cómo estas se preparan para asumirlos. A su vez, analizan el comportamiento de las estructuras sociales, grupos etarios, o por sexo, ayudando así a la implementación de políticas de desarrollo a cualquier escala social.
“Al principio no sabía qué era esta carrera, y solo luego de ponerla en la boleta terminando el 12 grado, fue que comencé a investigar de qué trataba”, comentó la estudiante de segundo año, Mirelis González Santos, quien además agregó que “ya una vez dentro, cuando comprendí que nuestra función era estudiar las problemáticas sociales en las distintas instituciones, a nivel grupal, empecé a desarrollar mis propias investigaciones en talleres y trabajos de curso que ofrecen en la carrera.
Actualmente, investigo temas poco tratados como la violencia en la población masculina, la labor de la familia en la práctica sexual de los adolescentes, los roles de género en parejas estables en el municipio de Santiago de Cuba, y otros más abordados como el consumo de drogas, y su influencia en las transformaciones sociales. De esta forma, pretendo ofrecer soluciones que permitan elevar la calidad de vida, producción y desarrollo a nivel local”.
Aloyma Salazar Ferrer, también estudiante de la carrera, refiere haber tenido una experiencia similar. “Cuando concluí mis estudios de enseñanza media superior, me otorgaron la carrera, y no sabía de qué trataba. Pero, una vez que comencé a estudiarla, me encantó, desde su utilizad, ventaja y campo de desarrollo, hasta el claustro de profesores que la conforman. Con la Sociología he aprendido a afrontar los problemas desde una perspectiva más amplia, con el fin de garantizar la sostenibilidad de nuestro sistema”.
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