Por el placer de amar y educar

Categoría: Titulares
Escrito por LILIET MORENO SALAS
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circuloinfantilTal vez mi pequeño no recuerde sus primeros pasos por el círculo infantil,  pero siempre hablará de la 'tía' o 'tías' preferidas -como algunos llaman a las profe del círculo-, casi seguro sus anécdotas se basen en lo que escuche a través de mamá o papá,  pero sin duda lo hará con mucho cariño.

Así les sucede a casi todos los que transitan por estas sus primeras 'escuelas', donde el amor y la dulzura emanan de rostros muy jóvenes y también de las que ya peinan canas; de esas féminas que con ternura y paciencia acogen a cientos de infantes como su más preciado tesoro.

Por lo general comienzan cuando aún son muy pequeñas, imitando tal vez a sus padres o la propia seño del círculo al que asisten y  jugar a ser la maestra se convierte en el pasatiempo preferido; luego, con el pasar de los años, hacen de su sueño una linda realidad.

Arianne Magdariaga Bombalier  fue una de esas niñas, de las que se miraba al espejo y se apuntaba con el dedo, al tiempo que se auto enseñaba los colores, o de las que se situaba en el medio de un círculo de niños y niñas como ella, para mostrarles las figuras geométricas o nombrar a los animales.

Hoy comenta a Sierra Maestra que ser educadora es una de las tareas más lindas y nobles que puede desempeñar, pues con tan solo 21 años, cada día recibe a sus pequeños del sexto año de vida del círculo infantil Gloria Cuadras, en el que labora hace unos tres años, desde su graduación como educadora de la enseñanza preescolar.

“Estar rodeada de niños y niñas desde muy temprano en la mañana, es uno de los regalos más lindos que me ha proporcionado la vida; es emocionante cuando llegan y con mucho cariño te saludan o te regalan un flor”, afirma con alegría.

Sobre su primer día frente al aula, confiesa que fue tan lindo como imaginó; fue también el comienzo de una nueva etapa, con grandes retos y responsabilidades.  

 “En el aula soy la seño, la responsable de enseñar y educarlos, destaco por el orden y el respeto, pero también soy la mamá de muchos niños,  amiga,  cantante, enfermera, manicura… una niña más cuando de jugar se trata”.

Sin duda la joven maestra enfrenta grandes desafíos cada vez que los recibe, pues no solo le corresponde enseñarles a contar o las primeras letras del alfabeto; es su más importante misión, educarlos para la vida.

“Es una tarea ardua pero muy gratificante, somos responsables de que aprendan a vestirse solos, a comer adecuadamente; y por supuesto que contamos con la colaboración de la familia, pero con nosotros pasan la mayor parte del día, y llegamos a conocerlos tanto que a veces de solo mirarlos sabemos si les sucede algo, si están tristes o alegres.

“No hay nada más hermoso y reconfortante que te reciban con un beso y un abrazo, que te tengan presente en sus sueños, que te elogien y te digan que eres linda, que eres buena, porque es la manera que ellos tienen de expresar sus sentimientos”.

Pero para quien conoce a Arianne, sabe que para ella no es una tarea, sino un placer. En sus palabras destaca el sentido de pertenencia, el amor por la enseñanza  y por tantos pequeñitos de los que vive rodeada.

Fluyeron las palabras, relató anécdotas, confesó impresiones, y siempre  - muy presente- la frase “mis niñas, mis niños”.

Arianne Magdariaga Bombalier, es militante de la UJC y del Partido Comunista de Cuba (PCC), además de ser reserva de dirección.

“Sí, otro sueño que tengo es llegar a ser directora de un círculo infantil, pero no ahora, sino cuando pasen algunos años y tenga más experiencia. Cuando llegue ese momento estaré preparada para dirigir y transmitirle a la nueva generación mis vivencias, así como ahora lo hacen conmigo”, comenta.

Con la sabiduría de esta joven educadora hay miles en Cuba, de las que aman y protegen a sus pequeños, las que se disfrazan de cenicienta o de payasa para borrar de los pequeños e ingenuos rostros las lágrimas que provoca la separación de los padres, las que cada día enseñan una nueva canción, o sencillamente a pronunciar una nueva palabra.

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