
El central América Libre del municipio santiaguero de Contramaestre, es uno de los encargados en la presente zafra azucarera de aportar el endulzante a la canasta básica de los habitantes de Santiago de Cuba y a la economía del país; pero para que este ingenio se mantenga funcionando a pesar de la obsolescencia de su maquinaria, varios hombres se empeñan día y noche.
Osmar Quero Vega, jefe del Taller de Maquinado de la mencionada fábrica de azúcar, es una de esas personas que dan todo de sí, en aras de que no se detenga la producción en Contramaestre. Es considerado uno de los mejores trabajadores del central y sobre su labor, comenta:
“Nosotros tenemos la tarea de hacer o recuperar las piezas de todas las roturas que puedan surgir: las bombas, los molinos, mazas, piezas de repuesto, de todo... Somos los encargados del mantenimiento del ingenio y de la maquinaria de las cooperativas también; de las combinadas, por ejemplo. No nos falta el trabajo.

“En esta campaña, sin embargo, no hemos tenido muchas roturas... siempre alguna bomba que se daña..., pero todo lo que cae aquí enseguida sale, porque tenemos que mantener el central trabajando. Estoy entre los mejores porque me preocupo para que las cosas salgan bien y se hagan rápido”.
“Aquí se recupera lo que ya es chatarra o materia prima, reciclamos los materiales y volvemos a hacer bombas, las reutilizamos, y son muy útiles. Todo lo que tenga solución, nosotros lo recuperamos. Gracias a eso estamos aquí, porque con la carencia de recursos existente, no podemos hacer otra cosa. Todos somos innovadores porque a diario damos solución a los más disímiles problemas”, dijo Quero Vega.
El Taller de Maquinado del “América Libre” cuenta con una plantilla de ocho miembros, tres de ellos por turnos: “Fíjate si aprovechamos bien el tiempo, que con tan pocos trabajadores logramos hacer todo lo que hace falta”, argumentó el entrevistado y expresó:
“Tenemos mucha gente joven, más del 50%, y todos trabajan bien, apoyan la labor, aprenden, y se esfuerzan porque saben que en nuestras manos está que la provincia cumpla el plan de zafra, al menos en la parte que respecta a Contramaestre; además de que los equipos puedan producir y sacar el crudo que se necesita”.

Entre los más jóvenes incorporados al taller se encuentra Lázaro Rafael Martínez Pacheco, recientemente graduado de la Enseñanza Técnica y Profesional del municipio. Este muchacho de 20 años, cumple su servicio social en el “América”, y explicó:
“Me va bien, hay bastante trabajo y a veces no tengo horarios para irme. Es que como joven tengo la energía y la voluntad de contribuir con mi esfuerzo a que el ingenio salga adelante. Ahora estoy rotando por todos los equipos y eso me gusta porque aprendo más: lo mismo ayudo a limpiar que trabajo en las máquinas, en la segueta mecánica que sirve para picar materiales grandes que no pueden manipularse
en los tornos... Me gusta lo que hago.
“Sobre la labor de nuestro jefe de taller, hay que decir que lo primero que él hace es dar, para después recibir de nosotros. Él nos ayuda en todo, se preocupa por nuestros problemas..., y por eso, cuando nos pide un esfuerzo por encima, no podemos echarnos para atrás, y lo apoyamos en lo que haga falta. Así avanza el central y el taller”.
Comentarios
Un saludo desde la UEB Tranzmec Gtmo.
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.