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Por una maternidad más segura

Categoría: Titulares
Escrito por Indira Ferrer Alonso / Imagen: Internet
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mortalida infantil

En Santiago de Cuba -provincia que en 2017 registró una tasa de mortalidad infantil de 4 por cada mil nacidos vivos- el control del riesgo reproductivo es un programa prioritario por su impacto en la calidad de vida de los niños de este suroriental territorio.


Una de las vertientes con mejores resultados es la prevención de enfermedades genéticas y defectos congénitos, mediante la evaluación de las parejas con antecedentes de alteraciones de origen genético, ya sea porque presentan afecciones de este tipo, existen casos en su familia, o han tenido embarazos anteriores en los que se ha diagnosticado un evento de salud genética.
Al respecto, la jefa del Departamento Provincial de Genética y directora del Centro Provincial de Genética, Margarita Argüelles Arza, comentó a este rotativo que en todos los policlínicos comunitarios existe una consulta de planificación familiar en la cual se identifica el riesgo reproductivo.
“En esta consulta se evalúa y orienta a las parejas que desean tener hijos si tienen algún antecedente de salud genética que pudiera afectar su descendencia y se les remite al servicio municipal de Genética y luego al Centro para estudios más profundos, si se determina que tienen una alta probabilidad de que ocurra un hecho de salud genética, sea un defecto congénito o una enfermedad genética.”
Según la especialista en Genética Clínica, Yamilé Lozada Mengana, en el Centro se evalúa el riesgo preconcepcional de mujeres de 35 o más años de edad, que quieren tener un embarazo y desean conocer la posibilidad de tener niños con alteraciones cromosómicas como el síndrome de Down (trisomía 21), el síndrome de Edwards (trisomía 18) o el síndrome de Patau (trisomía 13), que son las más frecuentes.
“También llegan a nuestro servicio las pacientes que trabajan en condiciones adversas, a altas temperaturas, en lugares donde hay calderas u hornos, y las que han consumido medicamentos teratogénicos. Pero lo que más manejamos acá en el Centro es el riesgo de todas aquellas personas que hayan tenido un bebé con defectos congénitos porque en un embarazo anterior se le diagnosticó algún problema de salud genética, dígase una malformación del sistema nervioso, del corazón, de los riñones...y ante una nueva concepción tienen seguimiento médico para evaluar la calidad de vida del nuevo producto”, apuntó Lozada.
Cuando se identifica el riesgo reproductivo, es posible orientar a los futuros padres cómo lograr que la mujer llegue a la gravidez en las mejores condiciones de salud posibles; así se reduce la probabilidad de complicaciones que afecten a la madre o a su bebé.
La atención preconcepcional es el inicio de una labor diferenciada que, al producirse la gestación, incluirá pruebas prenatales para el diagnóstico de anomalías en el desarrollo fetal o de enfermedades genéticas.
En Santiago de Cuba, como en el resto del país, la red de servicios de Genética impulsa el trabajo de experimentados profesionales que muchas veces sortean las carencias materiales impuestas a esta actividad científica por las limitaciones económicas del bloqueo norteamericano a la Isla, y ponen empeño y talento al servicio de una maternidad más segura.

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