
Santiago de Cuba, junio 3.- Tal y como se proyectó y como se hizo tantas veces, la ciudad simbolizada en sus coros reverenció al maestro Electo Silva Gaínza. En esta ocasión fue a la memoria del célebre músico, en el primer aniversario de su fallecimiento, e incluyó, además, cantos y una plegaria en el cementerio Santa Ifigenia.
Dos momentos de la semana completaron las muestras de respeto hacia la historia de esa personalidad que desde el pentagrama, esencialmente, enalteció a Santiago de Cuba. Y hasta el sitio de reposo eterno del maestro, en el “Santa Ifigenia”, fueron a rendirle homenaje familiares y los cantores del Orfeón Santiago, agrupación que fundó Electo hace más de medio siglo.
Una ofrenda floral fue depositada junto a la tumba del destacado director de coros y compositor.
En este primer aniversario de la muerte de Silva Gaínza, los del “Orfeón”, que tuvieron la iniciativa del homenaje, le cantaron “Juramento”, una de las piezas más interpretadas por el “Orfeón...”, a partir del texto de Miguel Matamoros y arreglo de Electo para grupo coral.
Otro momento de la reverencia a la memoria del eterno director del Orfeón Santiago, fue la intervención del Padre Jorge Catasús, sacerdote diocesano, quien junto al sepulcro del famoso músico, dijo:
“Al final de su libro Toda la música, el maestro Electo estampó esta dedicatoria: ‘Escrito para el Coro Orfeón Santiago. En su 50 aniversario. Y a todos los maestros que desean ser jardineros de amor’.
“Ya en la primera página había escrito: ‘Dedicado a los 500 años de la fundación de la villa de Santiago de Cuba’.
“El último capítulo, A modo de Epílogo, lo tituló El Coro Eterno, y en él escribió: ‘Desde tiempos inmemoriales el hombre tuvo la tendencia de juntar su voz con la de otros en plegarias, llamadas, pensamientos, esperanzas y alegrías. Sobre esto Marie France Castarede, especialista en psicoanálisis de la voz, nos dice en su libro Cantemos en coro, ensayos sobre la fraternidad coral’: El coro es una institución milenaria, que expone la victoria de la armonía sobre la discordia, de la solidaridad sobre el egoísmo, de la comprensión sobre la soledad. Representa, además, un lugar donde el alma no está desorientada, es más fuerte y alegre. En un mundo asolado por la crisis de valores, el arte musical lleva los mensajes de espiritualidad y amor’.
“Y más adelante expresa Electo cómo sus disímiles experiencias con la música, además de toda una vida dedicada a llevar la belleza del canto a públicos variados, le han convencido de la enorme importancia de la música en la vida del hombre. Y añade, que ‘poco a poco fue delineándose y consolidándose dentro de mí el concepto de coro eterno, una filosofía de la vida, que busca la expresión musical a través del instrumento natural de la voz, en pos de la perfección sonora, la socialización y mejoría de las relaciones entre las personas por la vía del canto colectivo, del Tao, que es el camino natural de las cosas’.
“Estas trascendentes consideraciones del maestro Electo están en perfecta sintonía con lo que expresó nuestro Apóstol al escuchar en 1875, en Ciudad México, un concierto de nuestro violinista José White: ‘La música es el hombre escapado de sí mismo: es el ansia de lo ilimite surgido de lo limitado y de lo estrecho: es la armonía necesaria, anuncio de la armonía constante y venidera... La música es la más bella forma de lo bello..., Post-vida: esto nos dice en sus palabras mágicas la música’.
“Esa vida más allá de la existencia en esta tierra, que nos anticipa la música con su lenguaje anunciador de la armonía perfecta y eterna, es la que deseamos e imploramos para el maestro en este día.”
Luego, el Padre Catasús elevó la plegaria, que en una de sus partes señaló:
“... al conmemorar hoy el primer aniversario de su tránsito de esta tierra, te damos gracias por el regalo de toda su vida: por la belleza que hizo surgir tempranamente del arco de su violín; por toda su hermosa labor como director-fundador del Conservatorio Esteban Salas, por su importantísimo trabajo como formador de directores de coros; por se excelsa dirección de la Coral Universitaria, cantorías de niños y, especialmente, el Orfeón Santiago, su gran ‘joya’; por su significativo enriquecimiento del repertorio coral cubano, con sus composiciones y arreglos. En fin, te damos gracias, Señor, por su ya imprescindible aporte a la cultura cubana desde la música y el arte coral.”
Antes, el domingo 27 de mayo, en la Sala de Conciertos Dolores, se le había dedicado una gala a la memoria de Electo, el Decano del canto coral en Cuba, el presidente de honor del Festival de Coros de Santiago de Cuba, el Premio Nacional de Música.

En la “Dolores” se unieron al Orfeón y su directora interina, Lissette Lucambio, “Música Áurea” (Delvis Sánchez), “Sirena” (Beatriz Lastre); el Orfeón Infantil (Dania Cedeño), la Coral Universitaria (Ariel Rodríguez) coros todos fundados por el maestro; “Arkos” (Yasvesty Pantoja), y “Angelus Música” (Lissette Lucambio).
Electo Silva Gaínza dejó de existir a los 88 años, el 30 de mayo de 2017, después de legar casi una vida completa a la música, cubana y universal, y especialmente al canto coral, por lo que fue mundialmente reconocido.