Protagonista de un singular movimiento constructivo y renovador, el pueblo santiaguero, en representación de toda Cuba, celebra hoy el aniversario 65 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
La fecha en la que un grupo de jóvenes liderados por Fidel Castro reiniciaron la marcha heroica emprendida en 1868 por Céspedes y proseguida en 1895 por José Martí, es inspiración para Santiago de Cuba, aunque no son pocos los pobladores que afirman que esta tierra indómita siempre está en 26.
Dicen también que por ese espíritu guerrero que nunca los abandona y que les valió el calificativo de Cuna de la Revolución y el Título Honorífico de Ciudad Héroe de la República de Cuba, es que su gente siempre se levanta como lo hizo tras el paso arrollador del huracán Sandy, en 2012. ¿Milagro? No, batalla.
Tenaces han sido los santiagueros en ir borrando las muy profundas huellas de quel fenómeno meteorológico y en honrar la convocatoria que poco después librara el General de Ejército Raúl Castro Ruz: edificar, en primer lugar con la participación directa del pueblo, una ciudad cada vez más bella, higiénica, ordenada y disciplinada.
Orgullo en los nativos y asombro y admiración en los visitantes causan las labores emprendidas desde entonces y que hoy se enlazan con un movimiento constructivo y rehabilitador bautizado como Santiago Arde de Patriotismo.
Es un empeño convertido en voluntad colectiva por edificar y renovar con belleza, por llevar confort a la familia, por acercar los servicios a las comunidades, sobre todo aquellas situadas en zonas alejadas de los centros urbanos.
Cientos de obras de diversa magnitud que llevan el sello de este programa se aprecian por doquier: viviendas, centros de recreación, unidades gastronómicas, policlínicos, escuelas, casas de cultura, parques, servicios básicos como el agua, la electricidad y las comunicaciones.
Barrios o poblados como San Pedrito, El Caney, Boniato, El Cobre, El Cristo, Chicharrones, Van Van y Los Cangrejitos han sido beneficiados y están entre los que ya pueden marcar la diferencia entre un antes y un ahora.
Lo singular aquí es la participación de la población que no pierde de vista algo esencial:
no solo se trata de hacer, sino sobre todo, de mantener.
Durante su reciente visita al territorio el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, elogió esta forma de hacer. Entonces dijo: ’’ Nosotros nos llevamos muchas experiencias de trabajo, cosas que me parece que hay que socializar a nivel de país y que hay que implementar con alto impacto en la economía de las localidades, con alto impacto en la población’’.
Mucho queda por hacer, pero no se equivoca quien afirme que Santiago de Cuba siempre está en movimiento, siempre guerreando, como en eterno 26.