Tan lúcida como cualquiera de los que ahora leen estas líneas, el día 25 Francisca Muñoz Vera (Pancha) cumplió 109 años, rodeada de su abundante familia, compuesta por nueve hijos e hijas, 35 nietos, 51 bisnietos y cinco tataranietos o choznos que la hacen sentir orgullosa de poder disfrutar de sus descendientes gracias a la virtud de la longevidad saludable que vive.
En el centro urbano José Martí de la ciudad de Santiago de Cuba, específicamente en el micro 9, festejó Pancha con vecinos amigos y su piquete de sangre, en un país donde nominalmente la expectativa de vida es de 78 años pero día a día se suceden más casos como este, pues llegar a la centuria en Cuba ya no es un acontecimiento.
Oriunda del montañoso poblado de Ti Arriba en el municipio de Songo La Maya, Francisca tiene un historial campesino común a muchos cubanos y cubanas como agricultora, federada y cederista, mostrando aún, visos de ser una persona muy activa y exigente como es común entre los cubanos de su generación, la longeva anciana conserva todavía la habilidad de caminar y de conversar con las personas.
Esta cubana en su larga vida, ha recogido café en las serranías orientales durante muchas campañas, además de trabajar como lavandera y cocinera, ella es un vivo ejemplo de que trabajar no está reñido con la salud y la calidad de vida y es lo que siempre le ha inculcado a las generaciones de hijos, nietos y bisnietos; los 109 años de Pancha, más que orgullo propio y para su familia, lo es para los santiagueros y cubanos.