Infinidad de cubanos esperaban con ansias el espacio televisivo “Créalo o no lo crea”; los amantes de la magia artística de todo el país aún agradecen aquel encuentro internacional: “Areito Mágico”; combatientes cubanos y africanos en Angola disfrutaron de las actuaciones de un mago “extraño”, que en vez frac, sombrero de copa y bastón, se hacía identificar solo por su uniforme verdeolivo, sus manos de prestidigitador habilísimo, y el fusil terciado en la espalda... Tantos atributos resumen en parte, el quehacer artístico de José Álvarez Ayra, o mejor: ese Mago Ayra que absolutamente todos admiramos.
De ahí que sea tan merecida para el artista, la decisión de las Artes Escénicas en Santiago de Cuba de consagrarle un programa de homenaje en la venidera Jornada por el Día de la Cultura Cubana, del 10 al 20 de octubre, para resaltar los 55 años de vida artística.
Y es que Ayra se lo ha ganado con creces, no solo por los detalles precedentes sino porque ha dedicado la mayor parte de su existencia de más de 75 años, a ponderar la magia, a enseñar la magia, a enaltecer la magia con su ingenio infinito. Y lo ha hecho sin fronteras: en Cuba, en el extranjero, en el monte, en la ciudad...
Aquí en su terruño, ha ido un poco más allá pues sacó la magia de los teatros y las muestras circenses, para llevarla a los barrios, las comunidades con el objetivo de compartir con la mayor cantidad de personas el fascinante mundo al que se circunscribe la especialidad de José Álvarez.
Ese afán de expandir la magia lo llevó a tener una sección permanente en la Revista Mambí, de la Universidad de Oriente, sobre el arte de la prestidigitación; a impartir clases y conferencias en escuelas de magia en Santiago de Cuba y en Camagüey, también en la propia Universidad de Oriente, en el Instituto Superior de Deportes santiaguero, en Nicaragua, en festivales como el Areito, Cartomagia, en Camagüey; Ánfora, en Las Tunas; Magia Atenas, en Matanzas...
Disfrutar de una buena conversación con Ayra en su “escuela-hogar” de las torres habitacionales conocidas en esta ciudad como “los 18 plantas de Garzón”, le abre la posibilidad a cualquiera, de escuchar una y mil anécdotas; hojear infinidad de libros y documentos relacionados con la magia, y claro: ese café mágico con el sello Ayra.
El libro “Magia para niños”, de la Editorial Oriente, vino a materializar en 1983 esa aspiración que añora todo docente empeñado en abrir horizontes a su especialidad. Pero como nunca se ha dado por vencido, pues acumula más de 500 guiones de programas didácticos recreativos para la TV. O sea: que entretiene y enseña.
Claro que Ayra dio el paso al frente, cuando en 2014 el Ministerio de Cultura y la Escuela Nacional de Circo le pidieron hacerse cargo del curso para formar artistas de la magia en la Escuela Vocacional de Arte José María Heredia. De allí salieron siete magos con gran nivel técnico, para formar el grupo Variedades Santiago.
En estas cinco décadas y media de trabajo la aspiración mayor de Ayra ha sido crear en Santiago de Cuba La Casa de la Magia, anhelo que aún está pendiente y las Artes Escénicas valora su implementación.
Cuando Raúl Castro Ruz le entregó personalmente al Mago Ayra las medallas de Combatiente Internacionalista de 1ra. y 2da. Clases, el artista en aquella ocasión confesó en su hogar en medio de una tertulia casi habitual: “Es un compromiso. Tengo que trabajar más.” Ayra lo ha hecho: más de 20 giras internacionales por Europa, Asia, África, América, el Caribe; fundador de la primera escuela santiaguera de magia; integrante de tribunales nacionales de evaluación artística; creador del Calificador y Metodología de evaluación, junto con el entrañable Mago Alberto, Paulino Duarte, Melanio Cruz; fundador de la Uneac; integrante de la brigada artística en Angola, junto con Silvio Rodríguez y Vicente Feliú...
Que ocho veces, consecutivamente, este mago haya sido Vanguardia Nacional del Sindicato de la Cultura; que haya sido candidato a Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y delegado al histórico IV Congreso del Partido, un tanto resume las más de 20 condecoraciones y premios, entre estos Orden al Mérito Soto Alba y Rubén Martínez Villena; distinciones de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), de numerosas instituciones; Medalla de Trabajador Internacionalista, Distinción Por la Cultura Nacional, por aniversarios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR); la “Majadahonda”, de la Uneac; Orden Sekou Touré, de Guinea; la Llave de la Ciudad de Santiago de Cuba...
Es el Mago Ayra hombre fascinante por su conversación culta y sus modales; es, además, un santiaguero amantísimo de su tierra, que entre sus cualidades más notorias como persona, añade el de querer preservar a como de lugar, el arte que defiende y la cultura en esta ciudad que tanto quiere y que hoy le reverencia sus 55 años como artista.
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