Con una ofrenda floral colocada ante el sepulcro de Mariana Grajales Cuello en el cementerio Santa Ifigenia, los santiagueros rindieron tributo hoy a la Madre de la Patria en el aniversario 125 de su deceso.
En representación del pueblo de Cuba, y encabezados por Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas, estudiantes, trabajadores, federadas y miembros de la Asociación de Combatientes de la República de Cuba, depositaron rosas blancas en el sitio que atesora los restos mortales de la mujer que instó a sus hijos a luchar hasta la muerte por la independencia de Cuba, en la segunda mitad del siglo XIX.
“Mariana es una inspiración por su compromiso con la Patria y por sus acciones para lograr la independencia”, dijo Amarelle.
“Las mujeres cubanas de hoy –añadió- somos herederas de ese compromiso. Nuestras médicas en Brasil y en otros países lo están demostrando con su vocación de defender los valores más justos y con su solidaridad. En el marco del X Congreso de nuestra organización, cuando las mujeres están intercambiando sobre cómo tener una organización más atemperada a estos tiempos, están demostrando que son herederas de la Madre de la Patria.”
Mariana Grajales (1815-1893) -la mujer a la cual José Martí llamó “raíz del alma”- murió en el exilio en Kingston, Jamaica, a los 78 años. Tres décadas después de su fallecimiento, el 24 de marzo de 1923, se produjo su primer enterramiento en Cuba, cuando los restos mortales se depositaron en el cementerio Santa Ifigenia.
Desde el 10 de octubre de 2017, el sepulcro de la madre de los Maceo se encuentra junto a los de Carlos Manuel de Céspedes, José Martí y Fidel Castro, en el área conocida como el Camino de los Padres de la Patria, en la necrópolis santiaguera.
Durante más de un siglo, Mariana ha sido considerada un símbolo de la mujer cubana; no solo porque educó a su numerosa prole en el amor incondicional a la libertad de Cuba, sino porque consagró su vida a la lucha por la independencia. De su vientre nacieron los Maceo Grajales, una legión de valerosos mambises, entre los que sobresalen el Mayor General Antonio de la Caridad y el Mayor General José Marcelino. Martí dijo de ella que era fuego inextinguible, y la vigencia de su ejemplo lo ha confirmado durante 125 años.
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