El día que Euclides se hizo médico
- Detalles
- Categoría: Titulares
- Escrito por Yunier Sarmientos Semanat
- Visto: 664
Un sábado en la noche, en el campo deportivo de la Universidad, bajo un fuerte aguacero y con la presencia del Comandante de la Revolución Fidel Castro Ruz, el entonces veinteañero Euclides Ruiz Martí recibió su título de doctor en Medicina; hace ya 50 años.
Sentado ahora en la sala de su casa habla de aquellos momentos iniciales de los estudios de esa especialidad en Santiago de Cuba; los cuales formaban parte -desde 1962- de la Universidad de Oriente, específicamente en dos locales de la Facultad de Ingeniería Eléctrica. Hasta que luego se edificó la actual construcción de la avenida de Las Américas, para ello “hacíamos trabajos voluntarios todos los domingos y José Ramón Machado Ventura, entonces Ministro de Salud Pública nos acompañaba”.
“Comenzamos en el primer año casi 200 alumnos y nos graduamos unos 90. Eran muy rigurosas las asignaturas, exigentes los profesores y muy ardua la tarea de combinar estudio, trabajo y fusil -asevera Euclides y pienso en la popular frase de ‘hacer la zafra y todo lo demás’- porque al mismo tiempo íbamos a los cortes de caña, la recogida de café, entre otras labores agrícolas; así como las actividades políticas de la Universidad y la asistencia un domingo de cada mes a los trabajos de sanidad militar”.
Entonces le pregunto por sus profesores y menciona una larga lista, entre ellos a “Carlos Mirabal, el director de la escuela; el doctor Pino Núñez y Alonso Frade, de Anatomía; Armando Valdés, en Embriología; entre otros. Euclides recuerda con especial cariño a Alberto Granado, quien impartía Bioquímica.
“Viajó con el Che en motocicleta por el sur del continente. Y nos hacía anécdotas de los sucesos de Guatemala con Jacobo Árbenz; Granado dijo que se separaban y cuando el fuego amainara se volverían a reunir. El Guerrillero Heroico de ahí partió hacia México, conoció a Fidel mediante Ñico López y cuando triunfó la Revolución en Cuba, Alberto Granado vino hacia La Habana y posteriormente constituyó el claustro de profesores de la escuela que comenzaba.
“Todos los maestros y los alumnos en aquellos momentos, al no tener libros estudiábamos con las hojas que imprimíamos, para luego examinarnos”, cuenta Ruiz Martí, al tiempo que evoca su tránsito por varias instituciones hospitalarias militares del país, entre estas las de Santiago de Cuba y Camagüey.
Aunque fue aquí donde hizo la mayor parte de su vida profesional, la cual le llevó a convertirse en jefe de servicios del Cuerpo de Guardia, de consulta externa, y también en terapia intermedia. Ahora ya está jubilado, pero mucho conoce de la enseñanza médica en Cuba.
“Actualmente la actividad docente está en consonancia con los cambios en la impartición de la medicina universalmente. Se han adaptado y aplicado, y nosotros hemos desarrollado extraordinariamente la asistencia primaria, que en mi época no existía”, y cuando le pregunto qué piensa de los condicionamientos de Jair Bolsonaro a nuestros médicos en Brasil, Euclides me dice que “está muy lejos de la verdad, porque desconocen las causas y consecuencias de los estudios de medicina en Cuba, que desde el tercer año de la carrera están en contacto con los pacientes, de ahí que veamos a través de las entrevistas en la televisión, que regresan de Brasil, la diferencia entre un galeno formado por la Revolución y los médicos de otros países”.
Fue ese sentido humanista con el que se formó Euclides. Alguien a quien le gustaría estar como hace 50 años, junto a Fidel, bajo la lluvia de un sábado de diciembre y pensando en hacer más por la salud en Cuba.

