Si del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) se trata, se puede afirmar que la provincia de Santiago de Cuba ha realizado un trabajo intenso en función de la educación sexual, la prevención, la disminución de la transmisión y la calidad de vida de los enfermos. Y aunque no ha sido una tarea fácil, ni se han alcanzado todos los objetivos propuestos porque siguen apareciendo numerosos casos cada año, ya es posible hablar de logros.
Uno de esos resultados es sin dudas la supervivencia de quienes son portadores del peligroso virus que deriva en el Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (Sida). Tan es así, que dos de los primeros casos diagnosticados en el país en la década del 80, son santiagueros y según expresó la Dra. María Dolores Malfrán, Especialista de Segundo Grado en Higiene y Epidemiología y Jefa de la Sección Provincial de Prevención y Control de las ITS, el VIH-Sida y las Hepatitis virales “aún viven y viven bien”.
“Incluso uno de ellos, después de muchos años, cuando la carga viral era no detectable, se casó con una muchacha también seropositiva con carga viral no detectable y tienen una niña hermosa y sana. Tenemos muchos diagnósticos de los años 86, 92, 93..., que viven con calidad, por eso insistimos en que la persona que tiene VIH, si es detectada a tiempo puede vivir y morir con Sida pero no por Sida, cuando aprende a manejar su enfermedad.
“En Santiago viven con la enfermedad individuos de casi todos los sectores de la sociedad y de cualquier estatus social, porque el problema del VIH no es ser, sino hacer. Es por lo que haces que puedes contraer la enfermedad y no por lo que eres; y tampoco dejas de ser lo que quieres ser, porque tengas este virus. Los proyectos de vida pueden continuar siempre y cuando uno aprenda a vivir con VIH”, dijo la doctora.
Otro de las metas que nos enorgullecen es la sostenibilidad de los estándares mundiales establecido con relación a la no transmisión materno infantil del VIH y la sífilis congénita; aspecto que el territorio santiaguero ha mantenido en cero durante el 2018. Al respecto argumentó Malfrán:
“Que exista un caso no significa que la meta del control no se cumpla, pero no hemos tenido casos este año, aunque sí atendimos embarazadas con sífilis y embarazadas seropositivas. Lo que quiere decir que las medidas para prevenir la transmisión, el tratamiento a la gestante y su pareja ante el diagnóstico, y su seguimiento por parte del Programa de Atención Materno Infantil, fueron oportunas.
“A las que ya estaban diagnosticadas se les garantizó su tratamiento antirretroviral al igual que a su pareja (en el caso del VIH), y la que salió positiva en la gestación, tuvo el control y el tratamiento desde que se captó el embarazo, así como su atención diferenciada por parte del equipo básico de salud, además de la vigilancia y el parto en el Hospital General Juan Bruno Zayas. Ese trabajo sincronizado, multidisciplinario y también intersectorial, es lo que ha posibilitado la sostenibilidad de la eliminación de la transmisión materno infantil de estas enfermedades”.
Por otro lado, el comportamiento de los fallecidos por Sida ha sido menor que en 2017. El año pasado fue significativo en este sentido con unas 48 defunciones; mientras que en lo que va de este calendario suman 35; no obstante, este particular sigue siendo una preocupación para las autoridades sanitarias de la localidad.
“Seguimos siendo, por la historia de la epidemia, la segunda provincia del país con mayor prevalencia de VIH, o sea con mayor número de personas viviendo con la enfermedad. Y el municipio cabecera, es en este año el de mayor diagnóstico de casos nuevos en toda la nación, pero esa es nuestra prioridad: detectar la mayor cantidad de los casos para poder tratarlos.
“Y ese es otro de nuestros logros, que el país aun con las dificultades que pueda tener la estabilidad de uno que otro medicamento antirretriviral, tiene clínicos en cada área de salud capacitados y con competencias suficientes para buscar la alternativa al medicamento que falta, y que el paciente no esté sin sus tres fármacos para la triterapia, que es básico en su calidad de vida.
“Se les mantiene la dieta como a cualquier paciente como sostén al tratamiento medicamentoso; existen en las áreas de salud las salas de rehabilitación, que están para otras afecciones pero también para las personas con VIH, para su ejercicio físico, la atención de sus patologías de base y su rehabilitación, su evaluación nutricional. Es decir que hay atención suficiente”. Así lo explicó la Dra. María Dolores Malfrán, y comentó algunas de las proyecciones para el venidero 2019:
“El próximo año seguirá siendo nuestra prioridad el diagnóstico de la mayor cantidad de casos posibles, a expensas de que las personas también busquen saber. Santiago tiene más del 95% de personas diagnosticadas con tratamiento antirretroviral, y ahí tenemos que seguir trabajando: en la adherencia al tratamiento.
“Lo otro es mantener nuestra labor de promoción de salud y prevención, para que no decaiga la percepción del riesgo, y por el contrario se eleve, en aras de que quienes se encuentren sanos, sean responsables con su salud y se protejan en todas sus relaciones sexuales”, finalizó.
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