A Ana María Domínguez Heredia mucho debe gustarle el magisterio, porque luego de haberse jubilado en 2010 decidió reincorporarse a trabajar en el círculo infantil Los dos Ruiseñores de El Cristo, dos años después.
El entonces Ministro de Educación José Ramón Fernández y Esteban Lazo, lo dejaban inaugurado en enero de 1990 y aún conservan las palabras que les dedicara: “...Fidel nos ha dicho que un circulo es tan importante como una Universidad, trabajen diariamente con la familia y las organizaciones para que las nuevas generaciones estén imbuidas del espíritu revolucionario que demanda de nosotros nuestra Patria”.
“Y eso siempre lo tenemos presente, la comunidad se preocupa mucho por el centro, por nuestras necesidades que son las de sus hijos y nos ayudan en todo lo que puedan. Imagínese que este lugar solo se reparó cuando “Sandy”, eso dice mucho del cuidado y del amor que le tenemos”, nos dijo Ana María.
Ella se mudó hacia esta localidad santiaguera cuando tenía 13 años. Aunque laboró en otros lugares, a Los dos Ruiseñores le ha dedicado más de 28 años de su vida.
“Yo soy hija de campesinos, y a Fidel y a la Revolución les debo todo lo que soy. ¿Por cuánto antes una mujer pobre iba a poder primero acceder a la educación, y luego dedicarse al magisterio? Eso se lo explico a mis niños, para que sepan del lugar maravilloso donde viven y del gran hombre que hizo posible este sueño”.
“He trabajado con segundo y quinto años de vida, y aunque son muy pequeños les he enseñado el amor a la Patria y lo necesario que es para todos mantener y luchar por las conquistas sociales con las que hoy contamos”.
Muy cerca nuestro estaba Imirsy León Betancourt, la directora. Una mujer orgullosa de que les fuera concedido un reconocimiento por los logros que hoy exhiben y que los sitúa como uno de los centros más importantes de la comunidad cristense, en ocasión del 60 aniversario de la liberación del poblado.
“Tenemos una matrícula de 208 niños y 34 educadoras, todas Licenciadas y diez de ellas con la categoría de Máster en Ciencias de la Educación. Nuestros logros se deben en gran medida a la atención directa hacia nuestros niños con ayuda de las familias a las que le estamos muy agradecidos por brindarnos siempre su apoyo”.
“Yo siempre quise ser maestra y me siento realizada y feliz. Es una gran responsabilidad cuidar a tantos pequeños mientras sus familias trabajan por el desarrollo del poblado, entonces el encargo es mutuo y lo sabemos”.
Una idea que concretó Vilma Espín para beneficio de la mujer trabajadora y que hoy agrupa a una buena parte del profesorado del país. Los círculos son la primera escuela es por eso tan necesario que estén en ellos, un claustro preparado y comprometido como estas dos féminas santiagueras.