Cuentan algunos lugareños que una Palma Real y Santiago Soriano -un descendiente español- cambiaron por completo la historia de una de las fincas pertenecientes al ingenio Cauto Garzón, a mediados del siglo 19.
Allí, al lado de una palma y bien cerca del camino real, Santiago estableció su vivienda, la que luego creció junto a un mesón donde se le daba alimentos y hospedaje a cuanto viajero pasaba por el lugar. De esa unión nació el nombre del sitio, ubicado en una vasta llanura; hasta que Palma Soriano fue creciendo en habitantes y se convirtió en una de las ciudades más importantes del Oriente del país. Al punto que la toma del territorio -enclavado hoy en la provincia de Santiago de Cuba- por las tropas rebeldes a finales de 1958, marcó el rumbo hacia la victoria definitiva de enero, la que arriba a sus 60 años.
Con ese legado de rebeldía y patriotismo, trabajan los pobladores de la Ciudad del Cauto en obras sociales que pretenden aportar a su calidad de vida y al desarrollo económico de la región. Las cuales superan las 80 e incluyen la refundación de espacios comerciales y de servicios, reparación de bodegas, caminos, edificios multifamiliares, centros educacionales y consultorios médicos. Allí también estuvo Sierra Maestra.