Con su jazz a cuestas Arturo O’Farril, de USA, se ganó al público en Santiago de Cuba

Categoría: Titulares
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón
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ofarrilArturo O’Farrill destila simpatía. Tiene ese don que debieran exhibir todos los seres humanos, de comunicarse con suma facilidad. Además, pasado un minuto de la conversación, el interlocutor tiene la sensación de que lo conoce hace años. Así es como O’Farril se ha convertido en toda una personalidad del Festival Internacional Jazz Plaza, especialmente por sus incursiones en Santiago de Cuba, donde en 2017 ya adelantaba que sería un participante asiduo en la sede santiaguera del evento.

 

Este hombre siente pasión por el jazz afrocubano y lo expresaba en cada ocasión en que tiene un micrófono delante, o simplemente en los diálogos con sus homólogos santiagueros o de cualquier parte.    

Nació Arturo en Ciudad México en junio de 1960 y ya desde antes, aseguran que su torrente sanguíneo se movía “musicalmente” y era lógico: su padre, destacado trompetista de jazz en La Habana; su madre, cantante mexicana, entonces ¿cómo su sangre no iba a fluir como mismo hace la buena música en los oídos?

Con cinco años, Arturito se traslada a la ciudad de Nueva York con su familia y continúa ese vínculo tan intenso con los sonidos más modernos y disímiles, en los que jamás faltó el jazz. Estudia piano a “regañadientes” hasta que a los 12 años decide que su profesión será la música. Para ese momento tiene una clara influencia de renombradas figuras latinas del jazz, algo que evidentemente ha marcado su paso por el pentagrama.  

Su formación es académica, pues además de las enseñanzas de sus padres pasó y se graduó en varias escuelas de música, también renombradas en Nueva York, en las que se distingue.

Cuando asume la dirección de la orquesta de su padre, formada entre otros por varios instrumentistas cubanos, viene con ella al XXVI Festival Jazz Plaza, en 2010, y sobresale en la programación del festejo.

Ahora en Santiago de Cuba, en medio del XXXIV Jazz Plaza relata cómo su música rebusca en lo más hondo de las raíces africanas: “Todo parte de África, y lo más grande es que  formamos una gran familia y eso es una garantía para la música que hacemos. Y además, puedo asegurarle que si alguien quiere ver cómo se hace el auténtico jazz afrocubano, si quiere conocer sus raíces, si quiere conocer la verdadera música cubana…  tiene que venir a Santiago de Cuba.”

Habla con esa propiedad quien, según un sitio en la red de redes, tiene la responsabilidad de conducir la “Arturo's Afro Latin Jazz Orchestra”, continuadora de la tradición de presentarse todos los domingos por la noche en Birdland, uno de los clubes de jazz más populares en los Estados Unidos.  Pero su música no se enclaustra en los Estados Unidos pues Arturo la pasea por los sitios más insospechados del mundo, incluidos  países africanos donde O’Farril sigue ahondando en las raíces más genuinas de lo que lleva al pentagrama.   

“El otro día me preguntaron qué es lo que más satisfacción me da en la vida, yo dije que los Grammy, los doctorados… que todo eso está bien pero que  lo que más me llena de satisfacción en la vida,  es que tengo dos hijos que son buena gente, buenos humanos; que son humildes y que están repletos de amor, de pueblo, de conciencia. Y eso es herencia africana porque si tú ves la vida africana es igual con sus hijos, sus nietos, su conciencia…”

El referido sitio digital explica que Arturo vive en Nueva York con su esposa Alison Deane, pianista clásica, y que sus hijos Zachary (percusionista) y Adam O'Farrill (trompetista) le siguen los pasos al padre y ya tienen su "Banda de los Hermanos O´Farrill" (The O'Farrill Brothers Band).Y apunta, además, que el músico fue uno de los invitados a la reapertura de la Embajada de USA en La Habana, en 2015.  

Y si se trata de reconocimientos al talento del popular jazzista, solo decir que en cinco ocasiones ha sido nominado al Premio Grammy y en tres lo ha ganado: en 2009, 2015, y en 2018, esta última con “Familia. Tributo a Chico y Bebo”, como mejor composición instrumental.    

Fiel a lo que ha investigado, a lo que ha hurgado al otro lado del Océano, O’Farril reitera en Santiago de Cuba y sobre África: “de ahí nos vienen esos valores; de ahí viene también la guía que nos llega para crear música, arte. La familia es esencial. Todos pertenecemos a una gran familia que nace en África y muy musical”.  

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